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Faro de Vigo

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Esta película (pandémica) ya la hemos visto

La irrupción de la variante ómicron suscita un “déjà vu” de situaciones que evoca los inicios del coronavirus

Dos mujeres pasan ante un mural sobre el coronavirus en Soweto, Johannesburgo. | // KIM LUDBROCK

Como afirman en un artículo en “The Conversation” las investigadoras del CSIC Matilde Cañelles y María Mercedes Jiménez Sarmiento, el coronavirus “nos colocó en enero de 2020 sobre una montaña rusa de miedos, esperanzas, desesperaciones y euforias de la que aún no nos hemos bajado. Hay momentos en que todos pensamos que la pandemia ya es cosa del pasado, y otros en los que parece que comenzamos de nuevo desde cero. El último susto nos lo ha dado la nueva variante ómicron”.

El virus no nos va a devolver a marzo de 2020, ni se repetirán las imágenes de calles totalmente desiertas y gente aplaudiendo en los balcones. Las vacunas nos ahorrarán otro confinamiento duro como el de la primera ola la pandemia en España, pero la aparición de la nueva variante ómicron nos deja hechos e imágenes que nos recuerdan mucho a finales de enero y al mes de febrero del pasado año. Estas son algunas:

Anuncios alarmantes.

Todos recordamos a Li Wenliang, el heroico oftalmólogo chino que hace ahora dos años alertó en las redes sociales y a sus colegas y conciudadanos sobre la situación desesperada en el hospital de Wuhan, donde más de doscientos empleados se contagiaron. Su anuncio desesperado superó el control del régimen chino, pero pronto fue silenciado y murió de COVID-19 el 7 de febrero de 2020. Casi igual de dramático fue el anuncio desde Sudáfrica del investigador Tulio de Oliveira el pasado 25 de noviembre. En un hilo de Twitter hablaba de una variante “realmente preocupante a nivel mutacional” y de su rapidísima propagación en Sudáfrica. De Oliveira mencionaba en sus tuits a algunos de los magnates más ricos del mundo, como Jeff Bezos, Bill Gates y Elon Musk, pidiéndoles apoyo financiero para Sudáfrica. Un hilo que la inmunóloga Matilde Cañelles califica de “bastante alarmista”.

Caída de la bolsa.

Los mercados bursátiles comenzaron a registrar pérdidas por el coronavirus en enero de 2020, mucho antes de que la alerta calase en la opinión pública occidental. El pasado 26 de noviembre, al día siguiente del hilo en Twitter de Tulio de Oliveira, los índices bursátiles de todo el mundo sufrieron un “viernes negro” con caídas generalizadas, salvo las acciones de las compañías farmacéuticas, que se dispararon. Algunos analistas calificaron la reacción de los mercados de desproporcionada.

Vuelos cancelados

España fue uno de los países europeos que reaccionó más tarde a la alerta inicial del coronavirus. No suspendió los vuelos con Italia, primer epicentro del COVID-19 en Europa, hasta el 10 de marzo de 2020, mucho después de que el SARS-CoV-2 hubiera entrado en España. Eso permitió el desplazamiento de 2.500 aficionados valencianistas a Milán para presenciar, el 19 de febrero, el partido de Liga de Campeones entre el Atalanta de Bérgamo y el Valencia, calificado después por un experto de la OMS de “bomba biológica” que disparó la propagación del coronavirus. Todo el que volvía a España lo hacía sin pasar control diagnóstico alguno. Esta vez, con la variante ómicron, España canceló los vuelos con el sur de África con celeridad, justo después de la recomendación de la Comisión Europea. Los expertos advierten que estas medidas no logran detener la propagación del virus entre los países, pero sí permiten ganar tiempo para estudiar a fondo la nueva variante.

Españoles atrapados en el extranjero

La cancelación de los vuelos con Italia, en marzo de 2020, dejó a muchos españoles sin poder salir del país transalpino, situación que se solucionó por la mediación del Gobierno y la diplomacia española. Esta vez han sido menos, alrededor de 150, los afectados en África meridional, pero cientos los atrapados en Marruecos, uno de los países que más endureció sus fronteras ante la variante ómicron. Iberia, en colaboración con la Embajada de España en Marruecos, solicitó a Rabat poder fletar cinco vuelos para repatriar a los españoles y a otros ciudadanos de la UE en la misma situación.

Búsqueda de casos ligada a los países “sospechosos”

Uno de los patrones del comienzo de la pandemia fue testar con PCR únicamente los casos con vínculo epidemiológico con China, primero, y con Italia, más tarde. Obviamente, no se encuentra el virus donde no se busca. Más tarde, en abril, el análisis genético determinó que el coronavirus circulaba en España al menos desde mediados de febrero, mucho antes de lo pensado. Ahora ómicron vuelve a rastrearse entre los viajeros de vuelos procedentes de donde se cree que puede estar el brote inicial, el sur de África, pero será la secuenciación aleatoria la que aportará datos más precisos sobre la extensión de esta variante.

“Son solo casos leves”

El hecho de que los primeros casos reportados sean leves puede dar una idea equivocada de la enfermedad. Ocurrió con el primer caso reportado de COVID-19 en España, aquel turista alemán en La Gomera de cuya infección se informó el 31 de enero de 2020 –el mismo día en que Fernando Simón dijo que no habría “más allá de algún caso diagnosticado”–. y recibió el alta 14 días después. La levedad de este y otros casos no parecía presagiar la ola mortífera de la primavera. Estos días se informa de que los primeros casos de ómicron detectados en Sudáfrica, España y otros países son leves. Pero esto puede resultar engañoso. El epidemiólogo e inmunólogo de Harvard Michael Mina ha pedido a los medios de comunicación que dejen de repetir “anécdotas” de que los médicos han visto casos leves de ómicron. “La gran mayoría de los casos de COVID de todas las variantes son leves –recordó en su cuenta de Twitter–. El problema es que una fracción de ellos no lo es, y cuando los casos se acumulan, la fracción se suma a una gran cantidad de hospitalizaciones, muertes y COVID persistente”. El catedrático de Microbiología Ignacio López Goñi ha dicho, en declaraciones a Navarra TV, que“no podemos descartar que la variante ómicron sea más transmisible, pero que produzca una enfermedad más leve”. Sin embargo, como ha indicado, es solo una hipótesis. Las investigadoras Cañelles y Jiménez Sarmiento consideran que esto puede ocurrir, pero también que el virus nunca llegue a ser endémico, como sí es el de la gripe. “Las dos pandemias semejantes a esta que hemos sufrido (viruela y poliomielitis) solo se consiguieron atajar a base de medidas de contención y vacunación masiva, y llevó muchos años”, recuerdan en “The Conversation”.

Países estigmatizados

“Lamentamos la posible estigmatización que la comunidad china pueda estar sufriendo. Las personas no son un virus, la xenofobia sí”. Con este tuit, emitido el 4 de febrero de 2020, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alertaba sobre posibles reacciones xenófobas contra la comunidad china, algo que no llegó a producirse en nuestro país, pero sí en otros. Esta vez le ha tocado al sur de África. “¡El mundo debe brindar apoyo a Sudáfrica y África y no discriminarlos ni aislarlos!”, clamaba el pasado 25 de noviembre Tulio de Oliveira, director del Centro de Respuesta a Epidemias de Sudáfrica. Su llamamiento, como ha denunciado la OMS estos días, ha sido ignorado.

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