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Faro de Vigo

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En A Lama, por descuartizar, apuñalar, matar de hambre, gasear, violar o disparar a sus víctimas

Reclusos de A Lama con delitos de sangre. FDV

La cárcel pontevedresa de A Lama siempre ha estado en los rankings de los centros penitenciarios más peligrosos de España, pero lejos de lo que se pueda pensar, los internos que cumplen penas por haber cometido uno o varios crímenes no se corresponden, en su mayoría, con los que siembran el terror intramuros. "Los que tienen delitos más graves, sangrientos o mediáticos, suelen tener buen comportamiento y están en módulos buenos, pasan desapercibidos", aseguran fuentes penitenciarias. Esos "módulos buenos" en A Lama son "los convivenciales, de estudio, de destinos, de deporte..., donde está la gente con buen comportamiento en prisión, y en los que hay pocos incidentes", destacan. Se puede decir que estos lobos, una vez estan entre rejas, se visten con piel de cordero.

Pero hay una excepción. La del interno que atesora una de las más sanguinarias hojas delictivas del centro: Norbert Feher. El criminal serbio, más conocido como 'Igor el Ruso', está acusado de un triple crimen -entre ellos, a dos guardias civiles-, y llegó a la prisión pontevedresa con precedentes de agresiones a funcionarios en otras cárceles españolas. Uno de esos capítulos ocurrió en la prisión de Palencia, donde propinó varias patadas y puñetazos, y agredió con un azulejo a varios funcionarios. Es un preso de primer grado, recluído en una celda de aislamiento, sin embargo, "acabarán trasladándole a un buen módulo, ya que, de momento, no está dando problemas", aseguran desde prisión.

De este repaso que hacemos a los MÁS SANGUINARIOS DE A LAMA, el asesino serbio es el único recluso condenado a prisión permanente revisable.

Mataron de hambre a su hijo

Felisa Bienzobas y su marido, José Antonio Cabadas fueron condenados por matar de hambre a su hijo. FDV

Aarón murió de hambre con tan solo dos años en Ponteareas, en 2006. Su hermana, de tres, salvó la vida. Fue la madre de los propios niños, Felisa Bienzobas, quien los llevó al centro de salud al ver que no reaccionaban. Sus padres les habían dejado de proporcionar alimento entre dos y tres meses antes de esta fecha, hasta que el menor falleció por desnutrición. Su hermana, estaba en una situación similar y sólo la atención prestada por los médicos impidió su fallecimiento.

El desenlace ocurrió poco después de haberse marchado su padre de casa para participar en labores de la vendimia y recogida de patatas en Ourense. Felisa Bienzobas y su marido, José Antonio Cabadas, serían condenados a penas que suman 38 años de cárcel por dos delitos de homicidio, uno en grado de tentativa. Así lo estableció la sentencia de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, en julio de 2008.

El fallo fue especialmente contundente con el padre, condenado a 21 años de prisión -13 por el homicidio consumado y 8 por la tentativa-, mientras que a Felisa Bienzobas le cayeron 17 años -11 por el fallecimiento de su hijo y 6 por la tentativa de homicidio de su hija- al apreciarse como atenuante el retraso mental leve que le fue detectado.

El asesino del congelador

Frutos Ayala, autor confeso del conocido como crimen del congelador. FDV

En marzo de 2014 José Antonio Frutos Ayala y José Jesús Isasis tras salir de fiesta regresaron al domicilio del primero y, a la mañana siguiente, ambos mantuvieron una discusión a raíz de la que la que José Antonio Frutos dio golpes "violentos, rápidos y repentinos" con un objeto contundente, posiblemente una plancha, en la cabeza a José Jesús Isasis. Según el escrito de la Fiscalía durante el juicio, con sus acciones José Antonio tenía "ánimo de causar la muerte" al otro varón, y para cerciorarse de su muerte, le puso una almohada en la cabeza y "apretó la misma con fuerza para evitar que pudiese respirar". Tras ello, "con la finalidad de ocultar el crimen", compró un arcón congelador en el que introdujo a la víctima, después de cortarle con una radial la cabeza y ambas piernas a la altura de las rodillas para que cupiese.

Semanas después, José Antonio quedó con David Pumares -para el que actuaba como testaferro- y le relató lo ocurrido, tras lo que éste le facilitó un vehículo con el que huyó a Portugal. Ya en diciembre de ese mismo año, José Antonio Frutos, contra el que constaba en vigor una orden europea de detención y entrega tras ser hallado en junio el cadáver en su vivienda, se presentó en el puesto de Ponteareas de la Guardia Civil y confesó el crimen. En ese momento, la juez decretó su ingreso en prisión provisional. En noviembre de 2016, la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra le condenó a la pena de 12 años y medio de prisión por un delito de homicidio. En la sentencia, la magistrada sostuvo que "en el marco de una discusión", el autor confeso del crimen del congelador de Ponteareas, "representándose mentalmente que los repetidos golpes con un objeto contundente en la cabeza le causarían la muerte", golpeó al fallecido , posiblemente con una plancha "fracturándole el cráneo y destruyéndole parte del cerebro".

'Igor el Ruso', un residente ocasional con prisión permanente revisable

Igor el ruso, durante el jucio. FDV

El 21 de septiembre de 2017, Norbert Feher, de 41 años de origen serbio, cruzaba la frontera española en bicicleta. Venía desde Italia para huir de la justicia. La prensa italiana definía a 'Igor el Ruso' un demente, experto en armas de fuego y artes marciales. En la noche del 14 de diciembre de 2017 Feher, disparó a José Luis Iranzo cuando éste le sorprendió dentro de su finca, en Teruel. Primero una bala al corazón, que le dejó mortalmente herido, y otra más cuando estaba tratando de huir. Minutos después tiroteó a los agentes Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero que acudieron a la zona.

La Audiencia Provincial de Teruel impuso la prisión permanente revisable para Norbert Feher por este triple crimen de Andorra en el que murieron el ganadero y los guardias civiles. El magistrado que presidió el jurado popular le declaró culpable de tres delitos de asesinato, 25 años por dos de ellos y la prisión permanente por el tercero, y señaló que no podrá revisarse esta condena hasta que no cumpla 30 años de privación de libertad.

'Igor el Ruso' arrastraba ya una cadena perpetua en Italia por otros dos asesinatos cometidos en ese país, pocos meses antes de los crímenes en Teruel. En abril de 2017, mató al dueño de un bar cerca de Bolonia donde pretendía robar la recaudación. En su huida, tiroteó a dos guardias provinciales y todo quedó registrada en el vídeo de la cámara de seguridad. Uno quedó muy malherido y el otro cayó muerto en el acto.

Además, Igor el Ruso fue condenado en Teruel, en 2020, por el intento de homicidio de otros dos vecinos, nueve días antes del asesinato de los guardias civiles y el ganadero.

Este hombre se encontraba en la cárcel de Zueza desde mediados de abril de este año, desde donde llegó procedente de la de Dueñas, en Palencia, donde había protagonizado una agresión a cuatro funcionarios. En el centro aragonés ya había permanecido ingresado durante dos años, desde que fue detenido en diciembre de 2017. Además de por el triple crimen de Andorra, el serbio Norbert Feher, era buscado por la Interpol por los asesinatos en Italia. El nuevo cambio de prisión a A Lama obedece a las obras que se ejecutarán durante el próximo año en el módulo de aislamiento de la cárcel aragonesa.

Violó y asesinó a su abuela, y degolló a una vecina

Fotos de "O Chioleiro" con varios años de diferencia. FDV

"O Chioleiro", que respondía a la identidad de José Manuel Durán González, reincidió en su conducta delictiva con 16 años de diferencia. Sus crímenes fueron de una crueldad y violencia extremas. En el año 1988 había asesinado a su abuela, a quien había violado previamente, mientras que en 2004 asesinaría a la joven Alicia Rey, de 33 años de edad, en el municipio pontevedrés de A Lama, dónde también había cometido el primer crimen.

José Manuel Durán González se reunió 11 de diciembre de ese 2004 con su vecina y amiga en el monte Ceo del lugar de Santa Ana, del que los dos eran vecinos, y "con ánimo de quitarle la vida" con un cuchillo de grandes dimensiones que le causó una herida en el cuello, y otra en el hemitórax izquierda. Le seccionó la arteria aorta, provocándole la muerte como consecuencia de una hemorragia interna masiva. En sus declaraciones ante las autoridades, llegaría a alegar que ella le había pedido que la matara.

Algo más de dos años después del crimen, antes de las fiestas navideñas del año 2006, "O Chioleiro", quien ya había reconocido el asesinato de Alicia Rey ante el juez, sería condenado a 18 años por la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, una pena que se vería reducida en medio año, tras un recurso ante el Tribunal Supremo.

Brutal agresión sexual y muerte a golpes de un niño de dos años

El asesino del pequeño Iván, Javier Campos Triñares Miguel Núñez

Iván era el hijo de la pareja del vigués Francisco Javier Campos Triñán y apenas tenía dos años y medio cuando fue asesinado a golpes después de ser agredido sexualmente de forma brutal. El hombre se había quedado cuidándolo en el domicilio que compartían en la calle Torrecedeira de Vigo, mientras su madre asistía a una boda. El pequeño falleció el 26 de septiembre de 1999 en la UCI del Hospital Xeral como consecuencia de los golpes recibidos.

"Para satisfacer sus deseos sexuales, y aprovechándose del total desvalimiento del niño, le introdujo por el ano, de forma repetitiva, o su pene o algún objeto", rezó la sentencia

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Tres años después la Sección Sexta de la Audiencia condenó a Campos a 19 años de prisión, 15 por la agresión sexual y cuatro por homicidio imprudente, al considerar que no se había probado que quisiera matar al niño. El fallo resaltaba que "para satisfacer sus deseos sexuales, y aprovechándose del total desvalimiento del niño, le introdujo por el ano, de forma repetitiva, o su pene o algún objeto". Un año después, el Supremo elevaba la pena a 25 años al considerarlo culpable de asesinato. Entró con 32 años en prisión y logró su primer permiso con casi 50, a finales de 2017.

Mató a sus pequeñas gaseándolas en un coche

Víctor Bouzós gaseó a sus hijas en un coche.

Víctor Bouzós gaseó a sus hijas en un coche.

Ana y Eva tenían 3 y 2 años respectivamente cuando su padre, Víctor Bouzós, natural de Gondomar, decidió sesgar sus vidas gaseándolas. En noviembre de 2001, Bouzós secuestró a sus dos hijas del domicilio de su madre y huyó con ellas en el coche hacia Portugal. La búsqueda del hombre y las dos niñas comenzó de inmediato, ya que hizo llegar una carta a su mujer, que había iniciado los trámites de divorcio, en la que anunciaba su venganza.

En la localidad portuguesa de Vila Nova de Cerveira mató a las niñas, conectando la salida del escape de su coche al interior del vehículo con la ayuda de un tubo flexible de aspiradora. Sus padres lograron hablar con él y le convencieron por teléfono de que regresara a Vigo con las niñas, aunque él advertía que estaban ya muy malitas.

Eva ingresó ya cadáver y Ana apenas sobrevivió unos días. Bouzós fue condenado a 40 años, de los que debía cumplir 30, según la sentencia dictada por la Sección Sexta de la Audiencia con sede en Vigo en abril de 2003.

Este mes se cumplen 20 años del doble asesinato de las pequeñas Eva y Ana, de dos y tres años, respectivamente. FDV

Mató a dos mellizos de diez años por no saber el mecanismo de un reloj

avier Estrada mató a Alejandro y Adrián, mellizos de diez años e hijos de su pareja, en A Coruña.

"Se me fue la cabeza", declaró durante el juicio por el crimen de dos mellizos de diez años en A Coruña. En agosto de 2011, Javier Estrada mató a golpes con las baldas de dos estanterías y el sillín de una bicicleta estática a Alejandro y Adrián, hijos de su novia, un crimen ocurrido en el barrio de Monte Alto, en A Coruña.

El asesino alegó que "tenía un mal día", y que no había manera de que los pequeños aprendiesen el funcionamiento del reloj de agujas. Así que cogió el madero del armario y la emprendió a golpes con uno para después atacar a su hermano al que acabó de rematar con el sillín de una bicicleta. Llamó a la policía y esperó en la casa junto a los cuerpos a ser detenido.

La Audiencia Provincial de A Coruña sentenció al procesado a 43 años y 7 meses de cárcel, pero el Tribunal Supremo rebajaría en seis años su condena, al considerar que cometió dos delitos de homicidio en lugar de dos asesinatos. Actualmente, está interno en un módulo de destinos del penal de A Lama, con acompañamiento en su celda, y se ocupa de tareas de mantenimiento.

El crimen de la calle Oporto: 57 puñaladas, dos víctimas y un incendio

Jacobo Piñeiro, el autor de los crímenes de la calle Oporto, en Vigo. FDV

Los hechos por los que Jacobo Piñeiro Rial fue condenado ocurrieron en julio de 2006 en un piso de la viguesa calle Oporto. Según se consideró probado en la sentencia de la Audiencia Provincial, los jóvenes Julio Anderson Luciano e Isaac Pérez Triviño fueron apuñalados por parte de Piñeiro, quien posteriormente prendió fuego a la vivienda.

Este vecino de Cangas que, entonces tenía 28 años, conoció a Isaac Al Daní en el pub de Urzáiz, donde este último trabajaba. El chico invitó al cangués al piso que compartía con Julio y allí, la madrugada del 13 de julio de 2006, ocurrieron los asesinatos.

Los jóvenes recibieron nada menos que 57 puñaladas, muchas por la espalda, aún estando vivos, por lo que sufrieron una dolorosa agonía hasta que fallecieron. El asesino plantó fuego en al menos cinco sitios distintos de la casa con alcohol y gasolina: dos de los focos fueron los propios cadáveres

Así quedó una de las habitaciones de la vivienda incendiada. FDV

La Audiencia Provincial de Pontevedra emitiría una sentencia en la que reprochó el "ánimo particularmente perverso" del autor confeso del crimen.

Marta Pérez Treviño era la madre de una de las víctimas mortales de Piñeiro. FDV

"Estamos ante todo un lujo de barbarie, ante una escalofriante, inhumana y atroz agresión, merecedora pues de la máxima sanción", dijo sobre la muerte de Julio, mientras que respecto a la de Isaac añadía que el asesino no detuvo la "descomunal agresión" con las primeras puñaladas, sino que continuó cuando la víctima "ya no representaba un peligro real".

Según dictó la sentencia sobre la muerte de Julio, "estamos ante todo un lujo de barbarie, ante una escalofriante, inhumana y atroz agresión, merecedora pues de la máxima sanción"

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La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, le condenaba a un total de 58 años de prisión, 20 años por cada asesinato y 18 por el delito de incendio. En la sentencia se aclaró que el cumplimiento máximo no podría exceder de 25 años.

Este juicio fue el segundo al que se sometió Jacobo Piñeiro después del despropósito protagonizado por el primer tribunal popular, que en una primera vista emitió un polémico e inesperado veredicto, exculpando de los asesinatos al autor confeso, y tras alegar el autor de los hechos "miedo insuperable". Aquel error acabaría siendo corregido por otro jurado en el segundo juicio.

El asesino de Isaac A Daní y Julio, ingresado en el penal pontevedrés de A Lama, ha cumplido ya 15 años de encarcelamiento, por lo que le resta una década para finalizar su condena.

Le asestó más de 30 puñaladas en el portal de su casa

César Adrio cumple prisión en A Lama por le asesinato de Ana Enjamio Marta G. Brea

El crimen de Ana Enjamio, una joven de Boqueixón (A Coruña) asentada en Vigo, ocurrió a escasos días de las navidades de 2016. Solo tenía 24 años. Su asesino fue César Adrio Otero, un vigués de 41 años, compañero de trabajo de Ana, con la que había mantenido una relación sentimental, a la que ella había puesto fin unos meses antes, durante los cuales no dejó de acosarla.

La noche que acabó de forma trágica para la joven ingeniera fue la del 16 de diciembre. Era viernes. César y Ana coincidieron en la cena navideña de empresa, celebrada en un céntrico hotel de Vigo. Ella llegó con dos amigas. Aunque se sentaron en mesas diferentes, el acusado, concreta la fiscal, “estuvo pendiente todo el tiempo” de lo que hacía. “Que guapa estás, impresionante, no sé si me resistiré”, le escribió por SMS. Durante el baile, se las habría ingeniado para sentarse a su lado.

  • El infernal acoso que acabó en crimen

    Las fotos de Ana Enjamio la muestran con una amplia sonrisa. Pero en el trayecto vital de esta ingeniera que empezaba a labrarse una carrera profesional se cruzó una persona que convirtió sus últimos meses en una pesadilla. Y que acabó arrebatándole esa sonrisa.

Más tarde, Ana, las amigas con las que había llegado y otro compañero fueron a dar una vuelta. César supuestamente les siguió, pese a que ella le insistía para que se fuese. Al final, cuando supo donde tenían aparcado el coche, se fue “sin despedirse”.

Las claves del juicio por el asesinato de Ana Enjamio Marta Clavero

A ella le trasladaron en un coche algunos de sus compañeros hasta su domicilio de la Avenida de Madrid. Entonces fue abordada por Adrio, quien le asestó más de una treintena de puñaladas, seis de ellas directas al corazón. Ana fue asesinada en el portal de su edificio, sin poder defenderse.

Jucio de Ana Enjamio | "Yo no maté a Ana" ALBA VILLAR/ELENA VILLANUEVA/Agencia ATLAS

Según el escrito de acusación provisional de la Fiscalía, habría actuado movido por esa irracional máxima de que si no “estaba” con él, no estaría con nadie. César Adrio Otero fue condenado a 30 años de prisión el 3 de enero de 2020 por matar a Ana Enjamio Carrillo, tras someterla a una "tortura".

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Crimen Ana Enjamio | César Adrio, culpable del asesinato de Ana Enjamio Faro de Vigo

La defensa recurriría el fallo, y un año después, en enero de este año, el Tribunal Supremo hizo una pequeña corrección sobre la sentencia, y no tuvo en cuenta una agravante estimada por anteriores instancias. De ahí que rebajara la pena por asesinato de 25 a 24 años, manteniendo el resto de condenas, con lo que la pena total pasaría a ser de 29 años y 4 meses, que Adrio cumple actualmente en el penal pontevedrés.

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