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Científicos gallegos hallan la clave para detectar el cáncer de hígado 20 años antes

Los investigadores José Tubío y Paula Otero, en la Universidade de Santiago. CiMUS

Por cada diez enfermos de hepatitis B, dos acabarán falleciendo por cirrosis o cáncer de hígado. Investigadores de la Universidade de Santiago (USC), junto a expertos de otros países, han encontrado la clave para poder diagnosticar dichos tumores hepáticos 20 años antes de que se manifiesten.

Los investigadores plantean proseguir con el estudio incorporando enfermos con hepatitis B de Galicia E Los resultados se han publicado en la revista “Nature Communications”

Su hallazgo se publicó ayer en la prestigiosa revista “Nature Communications”, y entre los firmantes se encuentran varios miembros del CiMUS, Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular e Enfermidades Crónicas, de la entidad compostelana, como José Tubío, Paula Otero y Eva G. Álvarez, si bien esta última –primera autora del estudio– se encuentra en una estancia temporal en un centro de investigación en Austria.

“Dirigir un estudio científico así desde Compostela es un orgullo”

Eva G. Álvarez - CiMus

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Eva G. Álvarez

Eva G. Álvarez CiMUS

“Descubrimos un nuevo mecanismo que creemos que está detrás de que se produzcan estos cánceres de hígado. Fuimos capaces de ver que, en algunas ocasiones, estas mutaciones aparecen años antes de que los clínicos lleguen a diagnosticar el cáncer”, señaló a FARO la científica Paula Otero, originaria de A Estrada.

Para esta investigadora, tras demostrar que eso ocurre “de forma tan temprana en las células, habría que tenerlo en cuenta para avanzar en el diagnóstico”. Con esto, aboga por continuar trabajando para su aplicación práctica en hospitales.

Los investigadores llegaron al hallazgo a partir de biopsias de hígados con cáncer. “Secuenciamos –detalla Otero– con tecnologías de secuenciación muy avanzadas. Ahora tendríamos que buscar la mejor manera de aplicarlo a la clínica. Cuando tengamos esas herramientas, supondrá un cambio grandísimo”.

El descubrimiento es digno de una épica de ciencia ficción. “La verdad es que, en cierta manera –señala–, es como viajar en el tiempo, porque lo que al final se ve como un cáncer empieza a gestarse mucho antes”.

El estudio se inserta en el marco de la iniciativa PANCáncer, que se llevó a cabo durante varios años y en la que diversos países –en este caso, Japón, Reino Unido y España– colaboraban recogiendo muestras o analizando datos de secuenciación.

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La presencia de Japón en esta investigación no obedeció al azar. “Es uno de los países con mayor incidencia de hepatitis B. Por eso tenían acceso a más muestras”, detalla Paula Otero, quien recuerda que la dolencia afecta al 4% de la población mundial, si bien en los países asiáticos es “más endémica”.

Al cable echado desde Japón se sumó otro: la colaboración desde Reino Unido. Esta llegó de la mano del Francis Crick Institute, un centro de investigación biomédica radicado en Londres. “Ellos nos ayudaron a ponerle fecha a estos eventos. Nosotros los reconocimos y ellos nos ayudaron a reconocer cuánto tiempo llevaban en las células”, agregó la investigadora biomédica Paula Otero. A la colaboración nipona e inglesa se agregó también la de otros centros de Barcelona y Madrid.

En cuanto a los próximos pasos de la investigación, la científica gallega aclaró que esta “acaba de empezar. Es este un estudio centrado en tumores. Como sabemos que la hepatitis B es una dolencia que pasa por diferentes etapas, como la fibrosis, cirrosis y, finalmente, cáncer, nuestra idea es seguir recogiendo muestras de los estadíos anteriores para ver si esas mutaciones están ahí, cómo se comportan, cómo evolucionan con el paso del tiempo. Así tendríamos una visión desde que comienza la enfermedad, con la infección por la hepatitis, hasta que se acaba desarrollando el cáncer”.

Respecto a la ayuda de personal hospitalario, indicó que “cuanta más ayuda podamos recibir de clínicos, para orientarnos en cuáles pueden ser las mejores prácticas de cara a llevar estos a los hospitales, mejor”.

La idea es también que en las próximas fases del proyecto entren en estudio enfermos gallegos. “Seguramente intentaremos pedir los permisos oportunos para que se incluyan”, añadió.

Respecto a la publicación de los resultados de la investigación en la revista “Nature Communications”, del grupo “Nature”, Paula Otero –que estudió Ciencias Biomédicas en Cataluña, realizó el maestrado en Galicia y la tesis con Tubío. en Compostela– reconoció que “para nosotros, estando en la Universidade de Santiago en un centro como el CiMUS, llegar a publicar en revistas de tanto impacto siempre es un orgullo. Seguramente no lo podríamos haber llevado a cabo sin los colaboradores internacionales, pero poder estar dirigiendo el estudio desde Compostela, siendo de aquí, repito, es un orgullo”, enfatizó.

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