El presidente de la Conferencia Episcopal (CEE), Juan José Omella, pidió ayer perdón por las divisiones, incoherencias e “inconsistencias internas” y la “corrupción” dentro de la Iglesia y de sus pastores, que contribuyen “no sin escándalo” a la desafección y “falta de confianza en la jerarquía” de la propia institución.

En su discurso inaugural de la Asamblea Plenaria de la CEE, Omella reconoció que la fe está perdiendo presencia en España, algo provocado, admitió, “por las inconsistencias internas de la Iglesia y de los cristianos” y también de los propios pastores de la Iglesia. “Por ello pido perdón, pues con nuestra falta de testimonio e incoherencias, por nuestras divisiones y falta de pasión evangelizadora, en no pocas ocasiones contribuimos, no sin escándalo, a la desafección y a la falta de confianza en la jerarquía, en la propia Iglesia”, subrayó.

El cardenal arzobispo de Barcelona llamó a los obispos a afrontar cuestiones como la falta de fe y la “corrupción” dentro de la Iglesia “que nos duelen muy de veras y pedimos perdón a Dios, a las víctimas y a la sociedad, a la par que trabajamos por su erradicación y prevención”.

El presidente de la CEE se ha referido a la crisis provocada por la pandemia y ha ofrecido el trabajo de la Iglesia para colaborar activamente con las instituciones políticas y civiles y poder salir mejor de esta situación. En este sentido, ha hecho un llamamiento a “apartar las ideologías” y caminar juntos para hacer frente a retos como el del paro juvenil.