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La fotógrafa de Satán

Ester Segarra, barcelonesa afincada en Londres, lleva 20 años retratando mejor que nadie el black metal, el género musical más extremo e infame

La fotógrafa de Satán

Ester Segarra, barcelonesa afincada en Londres, lleva 20 años retratando mejor que nadie el black metal, el género musical más extremo e infame. Fue su "hogar". Ahora es una "prisión creativa". Aquí repasa su trayectoria y comenta su oscura obra.


Ester Segarra.

Ester Segarra utiliza emoticonos. Caras sonrientes, por ejemplo. Casi todo el mundo las usa y no debería sorprender. Pero Segarra es la gran fotógrafa de metal extremo, y en especial de black metal, el género más extremo e infame, obra de un puñado de jóvenes nórdicos que a principios de los 90 crearon una forma radicalmente nueva de expresarse y por el camino quemaron iglesias y se mataron entre sí. Durante los últimos 20 años, en portadas de discos y revistas especializadas, viajando de un lado a otro, Segarra ha documentado mejor que nadie esa escena, con sus rituales, cruces invertidas, calaveras, antipapas satánicos, sangre y cementerios, con sus cadáveres de animales, sogas y guadañas. Sorprende que utilice emoticonos.

"Soy una persona con muchas facetas. Siempre las he tenido", señala, por videoconferencia, desde Estocolmo. Después se pone más seria y dice: "Es en la oscuridad donde puedes encontrar la luz. El rechazo de la oscuridad tiene un enorme coste para nuestro espíritu y se refleja en nuestra relación con los demás. Conocer la oscuridad te libera". Y entonces, de repente, ríe. Segarra ríe con facilidad. "A veces también me pregunto cómo he acabado aquí –continúa-. Mi tenacidad ha tenido mucho que ver. Pero también ha sido el destino".

Rotting Christ.

“Realizada a las afueras de Atenas, en una cueva conocida por su carga magnética, esta foto representa la esencia del álbum ‘Rituals’ (2016) del grupo griego Rotting Christ. El sonido cavernoso del álbum se refleja en el uso de la luz y la sombra. Anónimos sacerdotes de camino a un ritual, dejando la luz y lo conocido atrás, hacia la oscuridad de lo desconocido”.

Nacida en Barcelona en 1974, criada en el barrio de la Sagrada Família dentro de una familia "muy católica y de orden", comenzó a estudiar Económicas y supo casi desde el principio que aquello no era para ella. En 1998, como tantos jóvenes, se marchó a Londres en verano, con poco dinero y escasos conocimientos de inglés. Pensaba trabajar de camarera, o de lo que surgiera, y volver. Pero un robo truncó su plan.

"Entraron en casa y se llevaron mis ahorros. No tenía cuenta bancaria y guardaba el dinero en un sobre. Me lo quitaron todo, salvo una cámara que había llevado, porque ya entonces había empezado a interesarme en serio por la fotografía. No tenía sentido volver a Barcelona sin nada. Así que decidí quedarme en Londres un año más. Nunca regresé", explica.

Lee Dorrian, cantante de Cathedral.

"Esta imagen fue portada de la revista americana 'Decibel' en 2013, con ocasión del fin de Cathedral, la banda inglesa de doom. Quise retratar la muerte sin caer en los elementos más típicos. La inspiración vino de la película 'Black Sabbath".

Ghost.

“Esta foto representa la esencia de la banda sueca Ghost: el culto, la oscuridad y la omnipresencia. Se hizo en la iglesia de Saint Bartholomew, en Londres, el 21 de marzo de 2011. Fue su primera sesión fotográfica profesional, para el lanzamiento de ‘Opus Eponymous’, su primer álbum”.

Se apuntó a cursos de fotografía, comenzó a colaborar con revistas musicales, tuvo una epifanía. "En 2001 me pidieron que cubriera un concierto de black metal. Fue amor a primera vista. Era un sonido tan inhumano, como si estuviera debajo de la tierra, algo completamente distinto a lo que yo estaba acostumbrada. Esa oscuridad me acogió. Encontré mi hogar. Y a partir de ahí, quise más, más, más", dice.

Los elementos comunes a gran parte del black metal son guitarras y baterías extremadamente rápidas y agresivas, letras de inspiración satánica y voces que o bien son muy graves, casi gástricas, muy agudas y espectrales. Los músicos suelen pintarse la cara de blanco, con círculos negros alrededor de los ojos. "Pintura de cadáver", lo llaman. Puede llegar a ser una caricatura, y resulta fácil mostrarse escéptico cuando se trata de adultos de mediana edad convertidos en osos panda salidos del Infierno, pero su pasión y obsesión por los detalles hacen que casi cualquier banda de rock escogida al azar parezca hueca.

Keith Warslut-Destroyer 666

Keith Warslut-Destroyer 666.

“Era una tormentosa noche de verano. Decidimos hacer esta sesión con el cantante de la banda australiana Destroyer 666 en los suburbios de Londres. Arboles, viento, lluvia, fuego, arco y luces. Él y yo solos. ¡Fue un milagro que esa foto saliera!”.

Segarra tiene un detector de clichés. No es lo mismo, dice, utilizar un símbolo "por el mero hecho estético", que "conectar con él en la intimidad". No es lo mismo una banda que quiere posar con una cruz invertida porque así "va a molar más", que un grupo como Watain, cuyo local de ensayo, en la ciudad sueca de Uppsala, era hasta unos años un búnker "lleno de calaveras y sangre por las paredes", en el que el "olor a muerte te penetraba y horas después de haber salido de allí aún podías sentirlo en la ropa y el pelo".  

Para entender la génesis del black metal hay que ir un poco más atrás, hasta una banda noruega llamada Mayhem. Cuando publicaron su primer álbum, 'De Mysteriis Dom Sathanas' (el género siente fijación por el latín), en 1994, el letrista, Per Yngve Ohlin, alias 'Dead', se había suicidado con una escopeta. El principal compositor y guitarrista, Øystein Aarseth, alias 'Euronymous', había sido asesinado. Y el bajista, Varg Vikernes, alias 'Count Grishnackh', estaba en la cárcel, cumpliendo condena por la muerte de Aarseth, a quien asestó 23 puñaladas, y por haber quemado varias iglesias de madera (una de ellas del siglo XII) en un intento de descristianizar el país nórdico y devolverlo al paganismo. Segarra, por supuesto, ha fotografiado en múltiples ocasiones a Mayhem, que desde que ocurrió todo esto ha sufrido numerosos cambios entre sus integrantes.

Varg Vikernes (Burzum)

Varg Vikernes (Burzum).

"Esta foto del infame y controvertido músico Varg Vikernes fue la última de una sesión realizada en su antigua casa en Noruega, el 2 de enero de 2010. Se pueden percibir las huellas que dejan 17 años de prisión. El uso de ceniza fue simbólico. Apelaba al antiguo empleo de este material como protección".

Attila Csihar (Mayhem)

Attila Csihar (Mayhem).

También ha fotografiado a Vikernes, un personaje odioso, tanto por sus crímenes como por su discurso fascista y racista. Fue en 2010, meses después de que saliera de prisión, pero tuvo muchas dudas a la hora de aceptar el encargo. "¿Qué hago?, me preguntaba. No era una respuesta fácil, porque los actos que cometió cambiaron la vida de personas que conozco. Pero al mismo tiempo pensé que era una oportunidad única –explica-. Soy una persona muy curiosa, a veces demasiado, y me pudo la curiosidad. El mundo del black metal es muy extremo. Cuando llevas las cosas a un extremo, sabes dónde empiezas, pero no dónde acabas". Segarra hizo retratos íntimos de Vikernes, con la cara cubierta de ceniza.

Shards

Shards.

“Esta sesión de fotos para la banda londinense Shards se realizó en un estudio de danza. Construimos una réplica del templo de Apolo, porque la inspiración detrás de esa imagen fue la pitonisa del Oráculo de Delfos. La idea era replicar el estado de trance soñador durante el cual recibía mensajes”.

"No hay mejor fotógrafa que Ester para la gente como nosotros: los parias y los villanos", dice Niklas Kvarforth, cantante de la banda Shining, a quien Segarra captó comiéndose, o besando, no queda claro, los restos de un perro. "Algo habrá en mí que conecta con esa energía –señala-. Para empezar, no juzgo. Y tampoco me asusto fácilmente. Me han intentado impresionar, a ver si me encojo. Pero no ha funcionado". El propio Kvarforth le dijo esto nada más empezar la sesión de fotos: "¿Sabes que mi madre intentó matarme?". Segarra le pidió que le contara más, casi sin darle importancia, y a partir de ahí "todo fue bien". En una escena tan cerrada, elitista y ultramasculina, tampoco ha tenido problemas por ser mujer. Pero deja claro que "ser mujer está muy por encima de mis fotos, que están hechas por una mujer, con la mirada de una mujer".

Johanna Sadonis, cantante de Lucifer

Johanna Sadonis, cantante de Lucifer.

"Esta poderosa foto de la berlinesa Johanna Sadonis, fundadora de la banda Lucifer, fue parte de una sesión para el artículo de portada de la revista Decibel. Muestra su seguridad y su visión, con el fuego como elemento creativo. ¡Casi se quemó la mano!".

Frost, batería de 1349

Frost, batería de 1349.

"Este retrato del legendario batería Frost (Satyricon/1349) fue realizada en el ‘backstage’ de un teatro en el centro de Oslo, como parte de una sesión para 'Metal Hammer', en 2010. Muestra su aura y el dominio con el que ejecuta su arte".

Abbath

Abbath.

"Esta foto del grupo noruego Abbath fue tomada en Bergen al final de un largo día de sesión fotográfica, en septiembre de 2015. Era cerca de medianoche y empezaba a llover. Nos dirigimos al lugar donde años antes, con su anterior grupo, Immortal, hicieron la foto que apareció en la portada de su mítico primer álbum, Diabolical Fullmoon Mysticism, publicado en 1992".

Segarra siente cierta aversión a mitificar. También a reducir su larga carrera a un conjunto de anécdotas. Cuando se le insiste, sin embargo, recuerda cómo una vez, haciendo fotos de una banda llamada Grave Miasma en el cementerio de Abney Park, en Londres, los encargados del lugar acabaron movilizando a un helicóptero: tenían que cerrar sus puertas y no los encontraban. O aquella otra ocasión, en un cementerio distinto, en la que estaba retratando al grupo Ghost, con el cantante vestido como un antipapa satánico y el resto de músicos como monjes del Averno. Pasaron por allí varias madres con sus hijos pequeños. Los niños se quedaron "embobados", mientras sus madres, aterrorizadas, les tiraban del brazo para salir cuanto antes de allí. El antipapa saludó a los menores con candidez.

Bölzer

Bölzer.

“Fotografiados en los mágicos bosques de Suiza, con Bölzer busqué la integración con el ámbito natural que les rodeaba, en línea con su música y mensaje. El uso del blanco y negro ayuda a crear el efecto gráfico y las sombras necesarias para que ellos mismos parezcan estatuas de piedra, entre árboles y rocas”.

Pero ahora, tras haber recopilado su trabajo en el libro ‘Ars Umbra’ y casi dos años de pandemia, Segarra muestra síntomas de agotamiento hacia todo esto. "He sentido, y en ciertos aspectos aún siento, que no tengo nada más que decir, que el black metal es una prisión creativa", admite. 

Tom G. Warrior, líder de Triptykon

Tom G. Warrior, líder de Triptykon.

“Es un retrato de uno de los músicos más legendarios y respetados del género. Apareció en la portada de la revista ‘Decibel’. Creé esta imagen en el ascensor que da acceso a su estudio en Zúrich, cuidando mucho la luz, para crear una atmosfera tenebrosa, porque esta sujetando su propia máscara de la muerte".

Erik Danielsson, cantante de Watain

Erik Danielsson, catante de Watain.

“Fotografiado en Londres en el verano de 2012, esta foto del cantante de Watain, la reconocida banda sueca de black metal, apareció en la portada del primer número de la revista inglesa 'Iron Fist'. Recién llegado de EEUU, la imagen captura el espíritu aventurero de Eric, su serenidad y fortaleza”.

Craft

Craft.

Mientras tanto, su familia en Barcelona, que en un primer momento encajó mal su decisión de quedarse en Londres sin mirar atrás ("¿qué haces, loca?", le preguntaban), se ha reconciliado con la idea. Estaba su abuelo, que fue primero guardia civil y luego contable. Segarra le enseñó hace años un ejemplar de la extinta revista 'Terrorizer', donde ella colaboraba, y el hombre la ojeó con tranquilidad y dijo: "Esto es para intelectuales". O su madrina, una mujer "muy, muy católica" que murió hace poco de covid, con la que tuvo una conversación "interesantísima" sobre lo que significaba su obra. Y por último, sus padres. "Aunque no entienden muy bien lo que hago o dejo de hacer, están orgullosos de lo que he conseguido –concluye, volviendo a reír-. Mi madre me pregunta siempre que por qué tengo que hacer fotografías tan oscuras".

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