El Ministerio de Sanidad de China notificó ayer medio centenar de casos de COVID-19 de transmisión local, fruto de un brote que se extiende ya a más de una decena de provincias y que preocupa en megaurbes como Pekín, donde los positivos acumulados alcanzan ya niveles que no se habían visto desde hace ocho meses. El Gobierno del gigante asiático lleva días contando por decenas las cifras diarias de nuevos casos y muestra preocupación. Así, se confirmaron un total de 50 nuevos casos de transmisión local y otros nueve importados, según la agencia Xinhua.