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Debate sobre la legalización del cannabis

Velasco: “Casi toda Europa permite el uso terapéutico del cannabis; España se queda atrás”

“Lo ideal es que aquí también estuviese regulado, como en otros países, que pudiese haber un acceso a través de farmacia o a través de dispensarios o tiendas especializadas. Y con asesoramiento médico, para pautar y hacer seguimiento del uso terapéutico del cannabis para aquellos casos en los que es clave para aliviar el dolor”. Así se expresa Guillermo Velasco, profesor e investigador de los efectos terapéuticos de los cannabinoides o derivados de la marihuana. Velasco, docente en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, es uno de los expertos que forma parte del Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM), integrada por investigadores, médicos y asociaciones de pacientes que tienen relación con el uso del cannabis medicinal.

El Congreso rechazaba hace unos días (con los votos en contra de PSOE, PP y Vox) la legalización del consumo y venta de hachís y marihuana en España, una proposición de ley que partía de Más País. La regulación del uso recreativo del cannabis queda así aplazada en el tiempo; no se abordará, de momento. El Gobierno sí considera que hay que abordar el uso terapéutico, es decir, desde una perspectiva sanitaria, tal y como piden desde hace tiempo asociaciones de enfermos crónicos que necesitan fórmulas para aliviar su dolor; respuestas que, en muchos casos, se las da el cannabis. De hecho, el pasado mes de mayo, la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados aprobó la creación de una subcomisión para analizar, precisamente, la posible regulación del uso del cannabis con fines medicinales en España.

Guillermo Velasco, experto

Guillermo Velasco, experto FDV

“Empieza a haber un consenso sobre la necesidad de regular la parte terapéutica, todavía pendiente. Es importante que se plantee como parte del sistema de salud, el uso terapéutico bajo consejo y pauta médica. Y si pudiese estar cubierto por la Seguridad Social, como un tratamiento más, ya sería perfecto para los pacientes”, comenta Velasco, que apunta que de esta manera también “se aseguraría el abastecimiento, que tenga una calidad controlada (con unas normas que dictaminen la calidad que tiene que tener, que no tenga contaminantes, ni pesticidas), la cantidad correcta de principio activo, como cualquier otro medicamento; los pacientes lo que buscan es poder confiar y poder conseguir el cannabis para calmar su situación”. “Que conseguirlo sea una dificultad es un problema añadido para el paciente”, apunta Velasco.

Este experto indica que los efectos terapéuticos “están más que probados”. La propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido oficialmente la utilidad medicinal del cannabis, tras la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según el Observatorio Español de Cannabis Medicinal, “se calcula que unas 300.000 personas en España consumen cannabis con fines medicinales o terapéuticos”.

“Hay distintos grados de evidencia; para determinadas aplicaciones está muy establecido y para otras, en proceso. Todo lo que sea tratamiento de dolor neuropático. No cualquier dolor, evidentemente. Por ejemplo, hablamos de dolores crónicos que tienen una causa que ya se eliminó pero el dolor se ha mantenido; pues este tipo de dolores son muy difíciles de tratar. Los pacientes pueden acudir a opiáceos pero tienen efectos secundarios si se toman de manera crónica; pero se ha visto que los cannabinoides pueden ayudar al menos a disminuir las dosis de esos otros medicamentos”, comenta el profesor.

Expresa que, en muchos casos, aunque no sea el fármaco prioritario de elección, “en muchas ocasiones, cuando otros fármacos no funcionan, se ha visto que los fármacos cannabinoides o el extracto derivado de la marihuana, que sería la forma más o menos genérica de conseguirlo, pueden ayudar a aliviar la sintomatología”.

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Según apunta Velasco, la mayoría de países de Europa ya permiten el uso terapéutico del cannabis (ver mapa). “Casi todos los países de Europa han regulado el uso medicinal; España se está quedando atrás”, indica el investigador y miembro de la OECM. Es el caso de Alemania, Italia, República Checa, Dinamarca, Francia, Holanda, Luxemburgo, Reino Unido, etc...En América, tanto del norte, como del sur, también está extendido el uso terapéutico del cannabis. Así como en Australia, Tailandia o Suráfrica.

La situación ideal, según Velasco, sería vincularlo al Sistema de Salud. “Como todo compuesto que tenga una actividad terapéutica, también tiene sus efectos secundarios. ¿Cómo regularlo? Como cualquier otro tratamiento; un médico que tenga experiencia es el que mejor puede aconsejar al paciente; empezar con cierta cantidad, controlar los efectos, ajustar la dosis...”, comenta.

En cuanto a la dispensación, “hay distintos modelos”. “En Uruguay lo plantearon en farmacias, por ejemplo: otra opción son herbolarios o dispensarios específicos. Hay que pensar cuál es el modelo que se adapta mejor a las necesidades españolas”, concluye Velasco.

“Regular la parte médica es correcto, hay que hacerlo; la lúdica es un tema político”

Jesús Cancelo - Psicólogo clínico y director del centro ‘Alborada’

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Jesús Cancelo

Jesús Cancelo FDV

“Que regulen la parte terapéutica es correcto, hay que hacerlo. La parte recreativa es una cuestión política (puede hacer daño a la gente pero, al mismo tiempo, hay gente que consume y lo va a seguir haciendo)”, expresa Jesús Cancelo, psicólogo clínico y director de la Asociación Ciudadana de Lucha contra la Droga Alborada. Para el uso terapéutico se ha creado una comisión, como apunta Cancelo, que trabaja en esa dirección.

En una reflexión sobre el uso lúdico y como profesional de la salud, Cancelo expresa que él trabaja en la parte de adicciones, con personas que tienen problemas. “Un grupo amplio de profesionales tenemos muy claro que no podemos hacer apología del cannabis, todo lo contrario, es perjudicial: no debe consumirse... Tiene riesgos para la salud mental, hay plantas con un porcentaje de THC altísimo, puede provocar esquizofrenia o psicosis y, después, todo lo que llaman cannabinoides sintéticos, que se venden por internet y en sitios ilegales... Por lo tanto, ojalá la gente no lo fume. Evidentemente nos posicionamos en contra, vaya por delante”, expresa Cancelo.

“Un grupo amplio de profesionales tenemos muy claro que no podemos hacer apología del cannabis, todo lo contrario, es perjudicial"

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“En segundo lugar, hay datos de que muchísima gente lo fuma en el mundo. En España hay una percepción social cada vez más permisiva, se le quita hierro. Habría que hacer algo para regular esta situación y este consumo y nosotros, como profesionales, nos planteamos el no castigo a los consumidores. Un consumidor es un adicto, un paciente. La mayor parte no pueden pagar las multas. Antes era factible venir a Alborada, aquellos que habían sido detenidos, y se les eximía de pagar una multa si seguían un tratamiento. Pero ahora, con la nueva normativa, esto solo es posible para menores de 18 años”, expresa Cancelo.

El Estado tiene que garantizar los servicios públicos y de asistencia. “Tienen que estar bien dotados, de calidad, gratuitos y para todo el mundo. No estamos a favor del modelo de mercado sino del modelo de interés público”, comenta Cancelo.

Otro de los temas importantes, según su punto de vista, es una regulación conjunta. “Sería genial que los países de la Unión Europa se pusieran de acuerdo en este tema, pero cada uno va por libre. Nos gustaría que hubiese una coherencia entre todos los gobiernos”, añade el experto. En caso de que algún día llegase a regularse el uso recreativo: “será fundamental una comisión de seguimiento para controlar cómo afecta a la población”.

“En los países que legalizaron también el uso recreativo crece el número de consumidores”

Manuel Isorna - Profesor en la UVigo y experto en temas de drogas

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El profesor y experto en temas de drogas, Manuel Isorna. José Lores

Si el uso terapéutico del cannabis está regulado ya en bastantes países, el uso lúdico o recreativo es legal en muchos menos. Canadá, Estados Unidos (una parte de los Estados) o Uruguay son los países de los que habla en esta entrevista Manuel Isorna, profesor de la Universidad de Vigo y uno de los mayores expertos en temas de drogas. Precisamente, trabaja con otros especialistas en esta materia en la revisión de datos y efectos tras la legalización del cannabis en dichos países. Advierte de los riesgos de la legalización general del consumo de cannabis, con datos de lo que ocurre en lugares que ya han dado el paso. ¿Y la parte terapéutica? “Siempre con el control de los organismos pertinentes”, expresa Isorna.

–¿Disponen de datos sobre la situación en países en los que ya se ha legalizado el cannabis?   

–Sí. Se nota, por ejemplo, en los accidentes de tráfico. Aumenta el número de personas que dan positivo en accidentes de tráfico y también la mortalidad.

“El consumo provoca trastornos personales, familiares y sociales, por tanto, más trastornos mentales y mayor gasto sanitario”

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–¿En el número de consumidores?   

–Aumenta el número de personas que consumen. Sobre todo en adultos. Se nota más el incremento en adultos. Hay que tener en cuenta, además, que en Estados Unidos la sanidad no es pública. Cuando tienes un problema de salud tienes que solucionarlo.

–¿Y en los más jóvenes se nota?   

–En Estados Unidos hay algún estudio. Si tu coges la franja de 12 a 14 años evidentemente en esa franja no hay un aumento porque es una edad en la que todavía se percibe el control parental y los chicos y chicas todavía no suelen salir. Si te centras en la franja de 14 a 17 se detecta aumento. Quiero decir con esto que dependiendo de la franja de edad en la que los investigadores toman datos se percibe o no un aumento. Hasta los 19 años sí se percibe un aumento del consumo. En cuanto a la población adulta, se incrementa el consumo. Esto deriva en problemas de dependencia, más trastornos familiares, personales, sociales... Por tanto, más trastornos mentales, que repercute también en el gasto sanitario. Hay que tener en cuenta que una enfermedad mental puede convertirse en crónica. Me refiero con esto que el problema tiene muchas perspectivas, más allá del consumo personal.

–Situación complicada...   

–Hay que pararse a pensar en los riesgos que supone legalizar un tema así. Que sea políticamente rentable, que aporte votos, no quiere decir que socialmente sea lo mejor para nosotros.

“En Canadá, Estados Unidos (en parte) o Uruguay se permite el uso lúdico o recreativo del cannabis”

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–¿Existe algún dato que pueda llevar a los expertos a pensar en la posible legalización?   

–No hay evidencia. Con el tema del COVID, por ejemplo, cada decisión tomada para controlar la pandemia estaba avalada por unos datos científicos. En este tema, los datos que tenemos hoy en día son que el consumo es elevado. También en adolescentes. Hay un problema con el consumo de cannabis y las medidas de lucha contra el narcotráfico son ridículas.

–¿Podría agravarse el problema con adolescentes?   

–Es que solo hay que mirar lo que ocurre, por ejemplo, con el tabaco y el alcohol. La legislación vigente impide la venta y distribución de tabaco y bebidas alcohólicas a menores de 18 años y no hay más que salir a la calle para ver lo que pasa. Hay muchos frentes que arreglar en muchos aspectos.

–¿Qué opina de la posible regulación del uso terapéutico, como se está estudiando en estos momentos?   

–Para que un medicamento se apruebe tiene que pasar las pruebas de la Agencia del medicamento. Hay mucha investigación en este campo. Realmente tenemos cuatro medicamentos y dos están aprobados. Pero una cosa son los medicamentos y otra es el consumo de cannabis. La legalización tiene que ir por la vía de las farmacias. Que se dispense por parte del personal sanitario. Que este personal tenga conocimiento sobre esto (formar a médicos, como pasa con los nuevos principios activos). Formar sobre el abanico de nuevas posibilidades de los cannabinoides para personas que lo necesiten.

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