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Machismo con correa: el daño a las mascotas se utiliza para someter a las víctimas de violencia de género

Machismo con correa: el daño a las mascotas se utiliza para someter a las víctimas de violencia de género

El vínculo entre el maltrato animal y la violencia machista sigue siendo un fenómeno bastante desconocido a pesar de que el daño a las mascotas se utiliza para amenazar, coaccionar, silenciar, castigar, doblegar y someter a mujeres maltratadas y también a sus hijos y constituye un indicador de riesgo de la peligrosidad del agresor.

La preocupación de las víctimas por sus animales, que en muchas ocasiones son su gran sostén emocional al vivir aisladas como efecto de la violencia, constituye un freno para romper la relación con el agresor o para marcharse a una casa de acogida.

“El maltrato animal en el contexto de la violencia de género y la familia puede constituir en sí mismo un acto de maltrato y violencia hacia la mujer, además de un delito contra los animales con un alarmante impacto sobre las decisiones de las víctimas humanas y su capacidad de protegerse y alejarse de los agresores”, explican desde la Coordinadora de Profesionales para la Prevención de Abusos (Coppa).

Crueldad y brutalidad

Un 6 de enero, día de Reyes, L. golpeó con un palo a su pareja, la echó sobre la cama y le puso el palo en el cuello mientras le decía que la iba a ahogar. Le exigió dinero y la amenazó con matar a sus padres, hijos y hermano si no se lo conseguía y más adelante le dijo que mirara lo que le hacía al cachorrito de ella, al que estampó contra el suelo y le pisó la cabeza hasta matarlo. “La cruel muerte de la perrita no tenía otra finalidad que demostrarle de lo que sería capaz si no accedía a sus pretensiones dinerarias. (...) Con la única explicación lógica de aumentar el miedo”, se destaca en el fallo de la Audiencia de Alicante.

La víctima logró escapar del agresor y se refugió con sus hijos en casa de una amiga. Al día siguiente, el agresor le pidió que volviera a su lado y la amenazó con “rajarla” y quemar su casa. Al no hacerlo, prendió fuego a tres estancias de la vivienda. El sujeto fue condenado, en la misma sentencia, por los delitos de maltrato, incendio y amenazas con agravante y a un delito de muerte injustificada con ensañamiento de un animal doméstico.

Carmen Jordá, directora del departamento de Criminología y Seguridad de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, ha investigado las condenas por maltrato animal en España y afirma que suelen estar asociadas a casos de violencia en el ámbito de la pareja. “Es una forma instrumental para amenazar a la pareja o la expareja. En el caso del hombre que pisó la cabeza del cachorrito, fue una forma de mandarle a la mujer el mensaje de la siguiente eres tú, no me enfades”.

Los objetivos

Leyes de Castilla-La Mancha y Catalunya ya incluyen el maltrato animal como una forma de violencia psicológica que tiene como objetivo afligir, crear un entorno intimidatorio, producir un daño psicológico y emocional a la víctima. En el Parlamento también se ultima una reforma del Código Civil que reconocerá a los animales como seres “sintientes”, lo que servirá para fijar las custodias de mascotas cuando haya una ruptura. También permitirá privar de la guarda y custodia de un hijo al progenitor cuando exista una sentencia de maltrato animal. Será además motivo para no dar la custodia compartida.

En pleno confinamiento por la pandemia del coronavirus, el Gobierno puso en marcha Viopet, un programa para la acogida de mascotas de víctimas de violencia machista que han de abandonar el hogar familiar para acceder a un recurso social donde no es posible convivir con animales de compañía. Según datos del Ministerio de Derechos Sociales, responsable de esta iniciativa que ha permitido ya la acogida de las mascotas de 220 víctimas, el 30% de esas víctimas de violencia machista son propietarias de animales de compañía.

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