Investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) –del grupo de Metablismo Molecular del CiMUS; CIBER y CIBEROBN– han descubierto una nueva diana implicada en el desarrollo de la enfermedad de hígado graso no alcohólico, que no tiene tratamiento.

Se trata de la proteína ATG3 y han descubierto también que si se inhibe se puede reducir el daño en el hígado tras mejorar el metabolismo de la grasa, incrementando la función mitocondrial de la célula y disminuyendo la acumulación de grasa.

Este descubrimiento se recoge en un estudio publicado en la prestigiosa revista científica “Journal of Hepatology”.

Diversos estudios han demostrado que esta enfermedad, vinculada a la obesidad, la sufren una de cada cuatro personas en el mundo a día de hoy, casi dos mil millones de afectados. En las fases iniciales esta enfermedad comienza con la acumulación de grasa en el hígado. Con un 5 por ciento de grasa es suficiente para clasificar el hígado como graso.