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Los gallegos en Melbourne, récord de confinamiento mundial con 251 días

A la derecha, Jacobo Fernández con su familia; izquierda, Mayalen Piñeiro JF-MP

Melbourne es, con sus 3,6 millones de habitantes –un millón más que Galicia–, la segunda urbe más importante de Australia. “Le llaman la ciudad de las cuatro estaciones en un día”, explica la canguesa afincada allí Mayalen Piñeiro, quien ha comprobado que “en un día de verano las temperaturas de 40 grados pueden caer a 20 en una o dos horas”. En ella, sus habitantes están viviendo el récord mundial de mayor número de días confinados. Ayer mismo tachaban las 251 jornadas discontinuas repartidas en seis confinamientos distintos. FARO habló con dos gallegos de dicha urbe para conocer su situación.

“Se nos está haciendo duro, es como algo dictatorial”, critica la canguesa Mayalen Piñeiro

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Mayalen Piñeiro

Mayalen Piñeiro M. P.

Con nueve horas de diferencia por delante, Mayalen Piñeiro, de 31 años, expresa en una entrevista por teléfono “la frustración con la que vivimos muchos de nosotros; se nos está haciendo duro”.

“Mis amigos –prosigue– están cansados de todo esto. Semanas atrás hubo bastante tensión con gente protestando ilegalmente en las calles. Pienso que hay una línea muy delgada entre contener la pandemia y robarle la vida a la gente. Debería haber un término medio. A la gente que vivimos aquí nos dio una sensación de impotencia, de estar atrapados y controlados, como de vivir en una cárcel. Todos estos meses con restricciones se empiezan a vivir como algo dictatorial”.

"El gobierno tardó muchísimo en comprar vacunas para todos. Hasta septiembre no me pusieron la primera vacuna”

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A sus 31 años de edad, la canguesa reconoce la dificultad de los gobiernos a la hora de afrontar la pandemia pero lamenta que les hayan “obligado a pasar casi dos años confinados en casa. Esta ciudad no es lo que era. Se ha convertido en la ciudad más aburrida y monótona del mundo. No se puede planear nada en el futuro. Estamos empezando a perder la esperanza. El gobierno tardó muchísimo en comprar vacunas para todos. Hasta septiembre no me pusieron la primera vacuna” contra el COVID.

Esta joven que llegó a Melbourne procedente de Londres tras vivir en Cangas y estudiar técnico superior de laboratorio en Santiago es la encargada de laboratorio en una industria de carreras de caballos y galgos. Allí examinan si fueron dopados. Tener ese empleo fue su suerte porque ser considerado trabajo esencial ya que las carreras de caballos no pararon a pesar de los confinamientos al pasar las apuestas a ser online y retransmitidas.

Sin embargo, miles de personas en Melbourne –donde ahora solo pueden salir de casa a trabajar, a realizar la compra o a hacer ejercicio siempre y cuando no sobrepasen los 15 kilómetros desde su hogar– no han tenido esa suerte. “Es la ciudad más afectada de Australia con el coronavirus. Además, el parón de la actividad ha mudado el latir de una ciudad considerada hasta la pandemia en una de las mejores del mundo para vivir. “Muchos negocios llevan cerrados prácticamente año y medio. Mucha gente perdió sus negocios, sus ingresos familiares”, añade Mayalen.

”Estoy hasta las narices de esta situación”, asegura el vigués Jacobo Fernández

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Jacobo Fernández (arriba), con su hijo dando de comer a un canguro J. F.

También en Melbourne vive el vigués Jacobo Fernández Soage, de 41 años, con su esposa Steph –a la que conoció en Italia y que es oriunda de la ciudad australiana– y su hijo Benji.

Fernández, que con su mujer tiene una empresa textil, explica que “la política tanto del gobierno central como de los estados australianos ha sido la de Zero Covid, limitando casi totalmente el acceso al país, solamente permitiendo entrar a cuentagotas y con cuarentena obligatoria en hoteles controlados por las autoridades” con el fin de “convertir el país en una burbuja aislada”. Desde marzo de 2020 han pasado por seis confinamientos que han durado entre cinco y 111 días de duración. El actual arrancó el 5 de agosto.

“Tengo que decir que nuestros confinamientos –detalla Jacobo– nada tienen que ver con el que habéis tenido. Todo, excepto supermercados, farmacias, servicio postal y servicios médicos urgentes, ha estado cerrado, pero por otra parte siempre hemos tenido la libertad de salir una vez al día a no más de 5 kilómetros a la redonda y por no más de una hora a hacer ejercicio individual, lo cual, psicológicamente ayuda mucho”.

  • 1.432

    Menos de 1.500 muertos
    La política de crear una burbuja en Australia (país con 25,5 millones de habitantes) se ha saldado con 1.432 fallecidos en toda la pandemia.

La abundancia de parques, una densidad de población baja también ayudaron, explica, a llevar los confinamientos. “Yo leía en el FARO DE VIGO como ibais por ahí. Me parecía escandaloso vuestro confinamiento con familias con 2 y 3 niños en pisos de menos de 100 metros cuadrados sin poder salir de casa durante semanas. Nosotros aquí nos sentíamos privilegiados comparado con vosotros”, reflexiona.

En la actualidad, el Gobierno ha modificado su política de cero casos por la meta del 80% de la población vacunada para empezar a reducir las restricciones. “La semana pasada alcanzamos el 70%. Ahora podemos salir a 15 kilómetros a hacer ejercicio en grupos durante cuatro horas y también los que estamos doblemente vacunados podemos hacer picnics en parques pero sólo con otro grupo familiar que viva en una misma casa”, señala Fernández Soage.

“Personalmente –confiesa– estoy hasta las narices de esta situación”. Se ha perdido la boda de su hermana y tres veces ha tenido que reservar vuelos para Vigo. El nuevo intento será para junio de 2022. “Cruzo los dedos hasta de los pies para que esta vez sí podamos ir por ahí. Echo muchísimo de menos a mi familia y amigos, llevo sin verlos desde diciembre del 2019 contra mi voluntad”, expresa para lamentar también que a nivel económico “todo esto ha dejado al país bastante herido”.

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