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Erupción en Canarias

La belleza imperfecta del volcán de La Palma

Cientos de curiosos acuden de noche a Tajuya y El Time para ver el volcán v Hay sentimientos encontrados por su magnificidad y los destrozos que causa

Un hombre contempla la erupción del volcán Cumbre Vieja. EFE

Sentimientos encontrados. Así se podría definir el sentir de las cientos de personas que cada noche, sobre todo durante los fines de semana, se concentran en el mirador de El Time y la iglesia de Tajuya para contemplar la belleza de un fenómeno natural que, a su vez, deja tras de sí una destrucción que afecta ya a más de un millar de edificaciones de los municipios de Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte.

Son en su mayoría palmeros que aprovechan el sábado para hacer una excursión. Gloria del Pilar Rodríguez lleva unos minutos sentada en el mirador de El Time, en el municipio de Tijarafe, junto a un grupo de ocho personas. A sus más de 70 años señala que ya este es el tercero que ve, aunque del primero no se acuerda "porque era muy pequeña". "Del Teneguía", continúa, "recuerdo que no hacía tanto ruido". Un ruido, con continuas explosiones de un volcán que se encuentra a nueve kilómetros de distancia, que hace temblar los cristales de la cafetería del lugar.

Kevin Barrios, su encargado, señala que con la alta afluencia que están teniendo desde que se produjo la erupción se han visto obligados a cambiar el horario. "Hemos reforzado la noche", apunta. Esta situación se debe a que si bien hasta ahora el cliente paraba en el comercio en horario diurno para así contemplar las vistas, "ahora ven que durante el día no se ve el volcán por la ceniza y vienen por la noche para así poder contemplarlo". Esto también ha generado que se incremente de manera considerable el número de visitantes y con ello un aumento del trabajo. Sobre la procedencia de los curiosos, Kevin afirma que, a diferencia de lo que ocurría hasta la erupción, ahora hay muchos ciudadanos insulares, en menor medida procedentes de la Península y muy pocos extranjeros, su principal clientela hasta hace apenas tres semanas.

Desde Galicia llegan Pablo Fernández y Carmen Torres, quienes decidieron escoger La Palma para pasar el puente por el puente del Pilar. "24 horas viajando", cuenta la noche del pasado sábado Pablo, quien añade que cuando llegaron a Tenerife se encontraron con el aeropuerto de La Palma cerrado. No dudaron en coger el barco para ser testigos de un volcán que califica de "colosal". "Es mucho más espectacular que el Teneguía", apostilla Ramón Torres, un palmero que les acompaña en la visita.

A los también gallegos Gloria Giraldos y su hijo Germán, aunque residente en la Isla, les sorprenden los estruendos que salen de la erupción. Un rugido que se ve incrementado por la pared del barranco de Las Angustias, que hace de parapeto para evitar que el sonido siga su curso hacia el norte. "Es impactante verlo y vivirlo, es parte del ciclo de la Isla, es idiosincracia de La Palma", apunta Germán.

La erupción en La Palma, la más monitorizada de la historia vulcanológica en España Agencia ATLAS | Foto: EFE

Si en el Mirador del Time sorprende el ruido que desprende el cono volcánico, en la explanada situada junto a la iglesia de Tajuya choca la energía que desprende la erupción y el río de lava que la noche del sábado bajaba ladera abajo en dirección al mar. El grancanario José Ramón Viera y dos amigas ven el espectáculo que tiene a 3 kilómetros sentados en una silla de playa y en un macetero. Llegaron a las diez y media de la noche a Santa Cruz de La Palma en barco y pusieron rumbo hacia la cara oeste. "Es alucinante", declara Viera, quien detalla que el barco había llegado "lleno" de curiosos que querían ser testigos de este espectáculo de naturaleza. Destaca que no es sólo verlo, sino también sentirlo. "En la tele no se siente", dice. Y añade que le sorprendió desde que vio el "cielo rojo" a su llegada al Valle de Aridane.

"Es un fenómeno de la naturaleza que ves una vez en la vida", apostilla una mujer que se presenta como Nieves, natural de Santa Cruz de La Palma, pero su acento peninsular le delata. "Se está extendiendo y haciéndose muchísimo más denso", describe esta mujer, quien lleva ya unos días visitando este lugar del municipio de El Paso que es utilizado por las televisiones para realizar las conexiones en directo con la erupción de fondo. "Mañana nos vamos a Madrid", comenta una de sus amigas que le acompaña y le delata su procedencia.

Y es que existe un sentimiento encontrado por presenciar este fenómeno natural que mantiene a más de 6.000 personas desalojadas y ha arrasado con más de 1.100 viviendas. "Es un desastre, pero también es un espectáculo», apunta la palmera Elvira del Pilar Rodríguez. Para el también palmero Ramón Torres la economía isleña se va a ver perjudicada por los mensajes que se están enviando a la península. "Que si gases, que si va a ocurrir esto, que si va a ocurrir lo otro", declara. A su lado, Pablo Fernández y Carmen Torres comentan que sus familiares les han dicho frases como "salgan de ahí" por el miedo que se ha infundido. "Teniendo esto en España hay que venir a verlo, es una ocasión en la vida", opina Fernández.

Esos sentimientos encontrados también lo sufren muchos isleños, como Antonio, un taxista de Los Llanos quien se muestra a favor de que lleguen los turistas porque ha visto cómo el volcán ha reducido sus viajes al 10% en comparación con el verano pasado. También está la versión de una política local, que prefiere mantener el anonimato, quien considera que aún no es el momento de visitar la Isla. El volcán es una belleza de la naturaleza que, por los destrozos que deja a su paso, es imperfecta.

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