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Inclusión social con mucho arte

Los miembros de Variopinto, junto con la coordinadora del proyecto, Jana Maguna (1ª, d.). Pablo Hernández Gamarra

Llevan años recibiendo formación artística –música, acrobacia, teatro, danza, fotografía y arte plástico– y están acostumbrados a actuar delante del público en eventos de distinta índole y a mostrar sus creaciones. Lo que quieren ahora es convertir sus distintas capacidades artísticas en su medio de vida. Son Laura Faro, Roi Garrido, Helena Cuber, Álex Sierto, Pablo Larrondo, Eva García y Vanesa Lea y forman el núcleo inicial de Variopinto, un proyecto pionero de la Fundación IgualArte que tiene como finalidad formar a estos artistas con diversidad funcional como auxiliares de monitores de ocio y tiempo libre, y que alcancen una inserción social real y plena.

Siete jóvenes con diversidad funcional se forman con IgualArte como auxiliares de ocio y tiempo libre | El fin es que conviertan sus capacidades artísticas en su medio de vida

Laura Faro tiene 25 años y es la más joven de Variopinto. Desde pequeña acude a IgualArte y lo suyo es el escenario. La danza y el teatro son su gran pasión. “Me encantaría poder trabajar con niños y por esto me estoy formando para ser auxiliar de monitora de ocio y tiempo libre”, afirma esta joven.

Roi Garrido, de 37 años, es el mayor del grupo y es percusionista. Toca la batería en dos grupos, Chungo Pastel y De Tapas.

“Me gustaría enseñar a los niños a tocar, igual que he aprendido yo”

Roi Garrido - 37 años

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Para estos jóvenes, lo más importante de esta iniciativa es que les da la oportunidad de mostrar al mundo sus capacidades y de demostrar que no solo pueden trabajar, sino que además pueden hacerlo bien. Variopinto les ofrece ahora esta posibilidad.

“Los cursos de formación dirigidos a personas con diversidad funcional son prácticamente los mismos: peluquería, jardinería y carpintería. Pero, ¿qué pasa con las personas que tienen una vocación artística? Para ellas no hay nada”, explica la técnica superior de animación sociocultural y maestra de Primaria Jana Maguna, coordinadora del proyecto.

El talento ya lo traen de serie, esculpido con horas de dedicación. Lo que trabaja Maguna con ellos son las rutinas del trabajo y la parte teórico-práctica del monitor de ocio y tiempo libre, desde aprender juegos y actividades para desarrollar en talleres o campamentos, organizar los materiales y elaborar las estrategias y las dinámicas hasta habilidades sociales y de comunicación. La finalidad es dar continuidad a los bolos que tienen ahora como artistas y que puedan tener un trabajo estable y su propio sueldo.

“El propósito es que puedan sentirse integrantes activos de la sociedad y que aporten”, afirma Cristina Lago, presidenta de IgualArte, que forma a niños y adultos con diversidad funcional en diferentes disciplinas artísticas.

Los miembros de Variopinto con la coordinadora del proyecto, Juana Maguna Pablo Hernández Gamarra

Los propios chicos han acondicionado el local como parte de la formación. Según Maguna, es una forma de trabajar su autonomía, de implicarlos en el proyectos y de hacer equipo.

Variopinto surgió de una forma natural. Hacía tiempo que algunos chicos de IgualArte expresaban su deseo de trabajar con niños y la Fundación pensó cómo podrían aprovechar su bagaje artístico para superar una de las barreras que se les presenta a las personas con diversidad: la inserción social. Y así llegaron al ámbito del ocio y el tiempo libre como una posible salida laboral para estos artistas.

Y la oportunidad de testar esta idea surgió el pasado mes de julio el Concello de Moaña los contrató como auxiliares de monitores en un campamento urbano –los jóvenes de Variopinto siempre irán acompañados de un monitor–, donde fueron a hacer talleres de teatro, danza y baile. La experiencia no podría haber sido más gratificante, tanto para los chicos de IgualArte como para los niños del campamento.

“Fue una experiencia maravillosa porque los niños empatizan con ellos totalmente. La inclusión no es un papel. La inclusión se alcanza cuando la vives de una manera natural. Si los niños tienen la opción de ver a chicos con diversidad que tienen capacidad, que les organizan, que los divierten, que empatizan con ellos, descubren un montón de valores”, explica Lago.

Aunque esta nueva escuela de IgualArte acaba de echar a andar, ya tiene sobre la mesa varias ofertas. Variopinto no solo divertirá a su audiencia, sino que contribuirá a hacer de esta una sociedad más plural y multicultural. Variopinto no solo pretende acercar el arte en todas sus formas, sino también favorecer una sociedad equitativa, justa y diversa a través de las disciplinas artísticas.

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