Hace años que los pediatras gallegos alertan del déficit de profesionales y la situación se agudiza en los centros de salud. Las plazas que se convocan cada año no son suficientes para cubrir las jubilaciones y entre quienes se especializan en Pediatría, la mayoría evita ir a unos ambulatorios con consultas “sobrecargadas” que llevan “al desgaste emocional y profesional de los trabajadores”, reconoce la presidenta de la Asociación Galega de Pediatría de Atención Primaria, Amparo Rodríguez, que asegura que la situación “ha empeorado y puede ser crítica en los próximos años si no se toman medidas”.

–Llevan años denunciando la falta de pediatras en la comunidad, ¿cuántos profesionales más harían falta en los centros de salud?

–Con el tema de la pandemia no hemos actualizado los datos, pero hay que tener en cuenta que ya antes más de un 12% de las plazas de Pediatría estaban cubiertas por profesionales que no tienen esta especialidad. La situación no ha mejorado, ha empeorado y puede llegar a ser crítica en los próximos años si no se toman soluciones porque continúan las jubilaciones a la edad que corresponde y muchos compañeros que alargaron hasta los 70 están llegando ya a ese tope. Es verdad que hubo una OPE en la que se han consolidado muchas vacantes y que han aumentado algo las plazas MIR, pero el Ministerio para este año solo oferta tres plazas más en toda Galicia. ¿Qué supone eso para el recambio? Nosotros ahora mismo tenemos cero coberturas en sustitución con pediatras, es decir, no hay pediatras para cubrir las bajas y las vacaciones. Antes esta cobertura la podía hacer un médico de familia pero ahora ellos están en la misma situación.

–¿Cuál es el problema: falta interés por parte de los recién titulados en Medicina o no se convocan las plazas suficientes para Pediatría?

–Una mezcla de las dos cosas. Por una parte hay que proponer más plazas de pediatría en el MIR, pero por otra hay que lograr que las plazas en Atención Primaria sean igual de atractivas que las del hospital. Hay que hacerlas atractivas a nivel profesional, es decir, que el pediatra de un centro de salud pueda hacer más cosas de las que ahora podemos hacer, para las que estamos formados y que sirven para trabajar por la salud de los niños pero que ahora no podemos porque no tenemos tiempo, hay unas agendas imposibles. Y también que sean atractivas a nivel personal, si en otros sitios te ofrecen otras cosas, otras condiciones, no van a venir a cubrir estas plazas donde estamos sobrecargados y con desgaste personal. Los pediatras de Atención Primaria llevamos muchos años así y la situación cada vez es peor. Hay un desgaste emocional, personal y profesional que es difícil de asumir y es que te vas a donde sea antes de elegir una plaza de Atención Primaria y esto no puede ser.

–¿Cómo se puede revertir esta situación?

–Es un tema complicado, nadie lo duda, y cada vez es más porque no se tomaron medidas en su momento. Ya se hicieron grupos de trabajo, libros blancos y se analizaron las causas del problema, se vieron las necesidades y posibles soluciones. Es el momento de ser valientes y tomar decisiones porque igual hay que darle una vuelta al modelo.

–¿A qué se refiere?

–Hay que proponer más plazas de pediatría en el MIR,pero es cierto que se tienen que formar adecuadamente y a lo mejor también los hospitales están un poco al límite. Igual lo que hay que hacer es formar más en Primaria, que haya tutores en los centros de salud, hay que darle una vuelta a todo el modelo porque sino es imposible y no se va a poder solucionar.Con diez plazas más de Pediatría en toda España no vamos a cubrir la falta de profesionales. Se suman muchos factores, no es solo que no haya un número suficiente de plazas —esto no consiste en sacar 300 puestos para pediatras, algo que tampoco es posible— sino que hay que consolidarlas, atraer a los que terminan, mejorar las condiciones para que vengan a Primaria, etc...

–Hace justo un año alertaban de que estaban totalmente desbordados por un inicio de curso marcado por la pandemia. ¿Cómo han ido estos primeros días?

–De momento no tenemos la sobrecarga del año pasado porque ahora las familias ya saben lo que tienen que hacer, pero sí creemos que este año vamos a ver más cuadro virales porque ya incluso en verano han vuelto a aparecer los procesos habituales de laringitis, el virus sincitial o gastroenteritis.

–Los colegios mantienen prácticamente las mismas medidas de seguridad antiCOVID que el pasado curso. ¿Qué le parece?

–Hay que seguir con las medidas que ya funcionan, con los grupos burbuja y la ventilación porque aunque es cierto que se ha conseguido una vacunación alta entre los niños que pueden inmunizarse (de 12 a 14 años) hay que insistir en que las cosas no han cambiado. Muchos niños no van a estar vacunados al ser menores de 12 años y si hay síntomas lo que tienen que hacer es quedarse en casa y que los padres contacten con el Sergas. No sabemos lo que va a pasar este otoño, es cierto que la cobertura vacunal en la población es elevada pero hay que estar muy pendientes de la evolución para ver si las medidas son suficientes o pueden relajarse.

–¿Vieron más casos de niños con COVID en esta quinta ola?

–Sí. En esta quinta ola los niños se contagiaron más, hubo muchos más casos que en otras olas y aunque es cierto que parece que no son foco de transmisión como ocurre con otras enfermedades hay que estar muy pendientes. Con el coronavirus no hay verdades absolutas.

–¿Los síntomas son más leves?

–Sí, por lo que se ve la sintomatología en niños suele ser leve. Son síntomas catarrales con algo de fiebre que se resuelven rápido. Yo en mi consulta no he tenido complicaciones con ninguno. En el hospital no sé si ingresaría alguno por prevención pero, de momento, la clínica en los niños se mantiene como hasta ahora. Son casos excepcionales los niños que ingresan, tienen neumonía o realmente preocupan.

–¿Cree que hay que vacunar también a los menores de 11 años?

–Desde la Asociación no vamos a opinar sobre esto porque no es una vacuna que esté todavía aprobada y una vez que se apruebe yo creo que tampoco nos corresponde. Son las autoridades sanitarias las que deben evaluar el riesgo-beneficio y tomar una decisión teniendo en cuenta que en los niños el riesgo es leve, pero claro si se quiere llegar a unas coberturas muy altas... pero esto siempre que se aprobara, ahora mismo no tiene sentido. Ahora hay que seguir con las mismas medidas sin plantearnos todavía eso.