Los vacunados contra el coronavirus con la fórmula monodosis de Janssen, destinada a 122.700 personas en Galicia, podrían tener que pasar de nuevo por el punto de vacunación. Expertos de la Ponencia de Vacunas apuntaron a la Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad esta posibilidad tras constatar, a través de Instituciones Penitenciarias, la aparición de brotes de COVID-19 entre internos de las prisiones de Fontcalent (Alicante), Algeciras, Puerto (Cádiz) y Sevilla. El departamento de la ministra Carolina Darias se ceñirá al criterio de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), que deberá evaluar los estudios y la evidencia disponible al respecto.

Según los datos de Sanidad, 1.951.913 personas recibieron en España la vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson, principalmente mayores de 50 años, aunque en Galicia también se le ha inoculado a menores de esa edad. Por ser de administración más ágil, con una sola dosis, se eligió para vacunar a personas vulnerables, grandes dependientes, cooperantes, internos de prisiones y –lo que resulta especialmente importante en Galicia– marineros. Las comunidades almacenan un remanente de 448.497 dosis de esta vacuna.

Todas las fórmulas vacunales funcionan bien contra la enfermedad grave producida por la totalidad de las variantes conocidas, también la de Janssen. Sin embargo, el pasado 20 de julio “The New York Times” se hizo eco de un estudio de la Universidad de Nueva York, aún no revisado por pares, que concluía que la vacuna contra el coronavirus fabricada por la compañía norteamericana Johnson & Johnson (J&J) y la belga Janssen es mucho menos eficaz contra las variantes delta y lambda que contra la original.

Todas las fórmulas vacunales funcionan bien contra la enfermedad grave producida por la totalidad de las variantes conocidas, también la de Janssen

Este estudio, que reforzaba la idea de que sería necesario un refuerzo con vacunas de ARN mensajero, como las de Pfizer y Moderna, contradecía algunos informes publicados por J&J ese mismo mes, que apuntaban a que la vacuna es efectiva contra la variante delta incluso meses después de haberse administrado.

Lo que sí ha aprobado Sanidad es, tal y como estaba previsto, la dosis adicional para los mayores que viven en residencias, que se administrará de manera inmediata. El presidente de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas, José Antonio Forcada, calificó ayer de “sorprendente” esta decisión y la de considerar la segunda dosis de Janssen, ya que no existe “evidencia científica sólida” que lo respalde: en las personas vacunadas con este fármaco se mantiene la inmunidad, por lo que repetir el pinchazo “no está claro que vaya a ser importante”, declaró a Efe.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo señaló que hay que pensar en “las terceras dosis”, tanto en las residencias como en los colectivos que se vayan decidiendo.

La Comisión de Salud Pública dio luz verde también ayer a la ampliación de la tercera dosis en el Grupo 7, que contempla a colectivos con una inmunidad baja, como es el caso de pacientes en hemodiálisis o diálisis peritoneal, en tratamiento por un cáncer, mayores de 40 años con síndrome de Down, pacientes con enfermedad oncohematológica, cáncer de órgano sólido en tratamiento con quimioterapia o cáncer de pulmón en tratamiento de quimioterapia o inmunoterapia.

Apoyo en Israel y polémica en EE UU

La posibilidad de reforzar la pauta de vacunación con una tercera dosis sigue siendo objeto de debate en el mundo más desarrollado, donde el acceso a las dosis no es un problema. Un estudio de Israel –aunque no es un ensayo clínico– aportó ayer datos sobre su utilidad en mayores de 60 años: el tercer pinchazo de Pfizer reduce 10 veces el riesgo de contagio y 20 veces la probabilidad de enfermedad grave. Reino Unido comenzó ayer con la tercera dosis a los 6 meses de la segunda para mayores de 50 años, sanitarios y grupos de riesgo. La FDA estudiará hoy las dosis de refuerzo para la población general que ya ha anunciado el presidente Joe Biden. La agencia estadounidense está dividida y se ha sabido que dos de sus directivos, Philip Krause y Marion Gruber, la abandonarán en los próximos meses. Se especula que el controvertido anuncio de Biden ha podido ser el detonante de su marcha.