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El mapa desigual de la tercera dosis

Una enfermera, inoculando una vacuna.  | // ALBERTO ORTEGA

Una enfermera, inoculando una vacuna. | // ALBERTO ORTEGA

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido una moratoria de la vacuna de refuerzo a los países más avanzados para asegurar que las inyecciones estén disponibles para aquellos que no han avanzado en el proceso de vacunación, lo cierto es que cada vez son más los gobiernos que siguen la estela de Israel, que ya la administra desde el pasado mes de julio, y han comenzado a inocularla ya o están a punto de hacerlo. Reino Unido, Alemania, Francia, España, Rusia, China, Emiratos Árabes y Chile son algunos ejemplos, mientras que en Turquía se administra ya la cuarta.

Reino Unido reduce la edad para recibir este pinchazo adicional a los 50 años, España lo limita al colectivo de inmunodeprimidos y Turquía administra ya la cuarta inyección

La Comisión Europea ha preferido abstenerse del debate, alegando que la decisión corresponde a los Estados miembros, a los que anima, eso sí, a seguir “las evidencias científicas y en línea con las recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento (EMA)”, que no la ve necesaria, de momento, para la población general. Tampoco la FDA estadounidense ni los científicos de la OMS.

Y es que a la hora de establecer la población diana de esta dosis de refuerzo tampoco hay consenso. Mientras algunos estados la limitan a los colectivos vulnerables, otros la hacen extensible a toda la población, a pesar de que no hay evidencia científica de que sea necesaria para reforzar la inmunidad de personas sanas ya vacunadas. Este es el mapa que dibuja la dosis de refuerzo:

España

El colectivo de pacientes inmunodeprimidos, más de 150.000 personas, ya está recibiendo la tercera dosis de Pfizer o Moderna. Esto es, personas que hayan recibido un trasplante de órgano, receptores de trasplante de progenitores hematopoyéticos, que tendrá que esperar al menos 28 días desde la anterior dosis; los pacientes en tratamiento con fármacos anti-CD20 (rituximab, ocrelizumab y ofatumumab, entre otros), seis meses después de finalizar la terapia; y los enfermos de leucemia, linfomas o melanomas múltiples. Precisamente hoy, las comunidades pedirán a Sanidad una tercera dosis en las residencias de mayores.

Turquía

Ya ofrecía un tercer pinchazo de Sinovac o Pfizer a los mayores de 60 años y al personal sanitario, y desde el 1 de julio, los inmunizados con la vacuna china pueden solicitar una cuarta dosis, 21 días después de haber recibido la tercera. El Gobierno recomienda la cuarta dosis de Pfizer a quienes quieran viajar al extranjero (para que puedan acreditar pauta completa) y a los sanitarios vacunados con dos dosis de Sinovac y una de Pfizer.

Israel

El 12 de julio comenzaron a administrarse vacunas de refuerzo de Pfizer a la población inmunodeprimida, y a partir del 30 también a los mayores de 60 años. Israel ya contempla poner una cuarta dosis para combatir nuevas variantes.

Reino Unido

A partir de la próxima semana, unos 32 millones de británicos mayores de 50 años podrán tener acceso a un tercer pinchazo de las vacunas de Pfizer y Moderna. Hasta ahora, los colectivos diana de esta nueva dosis eran los mayores de 70 años y el personal sanitario de primera línea. La tercera dosis no deberá suministrarse antes de seis meses después de la segunda.

Alemania

La primeras inyecciones de refuerzo de vacunas de ARN mensajero comenzarán a administrarse este mes, aunque el estado de Baviera ya ofrece, desde agosto, la posibilidad de hacerlo a personas que viven en residencias de ancianos, requieran cuidados de terceros o estén inmunodeprimidas, siempre que se hayan puesto la última hace seis meses o más.

Austria y República Checa

En ambos casos, en octubre comenzará a administrarse la dosis de refuerzo con vacunas de ARN mensajero a residentes en asilos, mayores de 60 años y otros grupos de riesgo que recibieron la segunda inyección hace nueve meses.

Francia

Emmanuel Macron anunció el pasado agosto la administración de una dosis de refuerzo para las personas “más ancianas y las más frágiles” a partir de septiembre

Grecia

Comenzó ayer con la dosis de refuerzo a la población más vulnerable –trasplantados de órganos, en tratamiento contra el cáncer o inmunodeprimidas o con enfermedades autoinmunes–, que se espera que se amplíe pronto a las personas mayores de 60 años.

Rusia

Ante el avance de la variante delta, las autoridades rusas de salud lanzaron en julio una campaña de vacunación de refuerzo para todos los que ya fueron inmunizados hace más de seis meses con las vacunas nacionales Sputnik V y Sputnik Light.

EE UU y Canadá

La Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) aprobó una dosis de refuerzo de Pfizer o Moderna, pero solo para personas inmunodeprimidas. Canadá también se prepara para administrar la tercera dosis a las personas que tienen sistemas inmunitarios comprometidos.

Emiratos Árabes y Bahréin

Seis meses después de la segunda dosis de la china Sinopharm, la población podrá acceder a una tercera dosis de esta misma vacuna. Lo mismo en Bahréin, aunque solo las personas vulnerables, entre las que se encuentran los mayores de 50 años y socorristas, que hayan recibido la anterior seis meses antes.

China

El gigante oriental también dio luz verde a la dosis de refuerzo de sus vacunas para las personas de riesgo, incluidos trabajadores de las instalaciones de atención médica y cuarentena, pacientes con sistemas inmunológicos débiles, trabajadores de la aviación y aduanas y mayores de 60 años.

América Latina

En países como República Dominicana, Chile y Uruguay está aprobada la tercera dosis para reforzar el sistema inmune de la población más vulnerable y personal sanitario.

La Agencia Española del Medicamento ve muy improbable la inmunización anual

La directora de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), la gallega María Jesús Lamas, considera “muy improbable” una inmunización periódica y anual contra el COVID-19 como ocurre con la gripe. En un coloquio en el II simposio del Observatorio de la Sanidad, Lamas explicó que el SARS-CoV-2 es un virus menos variable que el de la gripe, por lo que no se espera que haya mutaciones tan importantes como para que haya una pérdida de efectividad dramática en las vacunas existentes. Matizó, no obstante, que puede haber grupos de población con una pequeña pérdida de eficacia de la vacuna por sus factores de riesgo que quizá haya que revacunar. Respecto a las nuevas cepas, consideró que habrá que estar vigilantes pero añadió que “no todas las cepas que van a surgir van a implicar una pérdida de efectividad de la vacuna”.

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