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Portugal se quita la mascarilla... a medias

Parte de la población de municipios fronterizos como Monçao y Valença repite el patrón español y continúa utilizando la máscara al aire libre en el primer día sin ser obligatoria

Dos vecinas de Valença de Minho se quitaban la mascarilla en la calle, ayer.   | // ANXO GUTIÉRREZ

Dos vecinas de Valença de Minho se quitaban la mascarilla en la calle, ayer. | // ANXO GUTIÉRREZ

Portugal levantó ayer la obligatoriedad de utilizar mascarilla en la calle. No obstante, tal y como sucedió de este lado del Miño cuando el Gobierno de Sánchez hizo lo mismo en España, todavía hay un sector de la población lusa que prefiere seguir llevando este elemento de protección para evitar posibles contagios. Sobre todo las personas mayores, las más vulnerables al COVID-19, que ayer en municipios fronterizos como Monçao o Valença continuaban con la mascarilla puesta en el exterior, a pesar del levantamiento de la norma y de que era muy fácil mantener la distancia de seguridad.

El avance de la vacunación en Portugal, con el 78% de la población con la pauta completa, ha permitido aliviar algunas medidas, como es esta del uso de la mascarilla, que era obligatoria en espacios públicos desde finales de octubre de 2020, tal y como aprobó el Parlamento luso y renovó en varias ocasiones. Sin embargo, ahora, ningún partido de la Cámara propuso una nueva prórroga de la medida, por lo que desde ayer ha dejado de ser obligatorio su uso en exteriores.

No obstante, los portugueses se muestran reacios a su total extinción teniendo en cuenta que la Dirección General de Salud sigue recomendando su uso en determinadas situaciones donde el riesgo de contagio es mayor, como eventos, aglomeraciones o en el recreo de los centros escolares; así como cuando no sea posible mantener la distancia física.

Con todo, los vecinos y vecinas lusas tendrán que seguir llevando la mascarilla en el transporte público, en las aulas, tiendas y lugares de entretenimiento, como cines. Al mismo tiempo, también continuará siendo obligatoria en los centros de mayores y se aconseja su uso para “personas vulnerables”, especialmente para las que sufran enfermedades crónicas o inmunodepresión.

Con este cambio en la ley, la imagen que se dibuja en la “raia” es muy parecida, pues, a pesar de que la mascarilla al aire libre dejó de ser obligatoria en España desde el pasado 26 de junio, siempre que se respete la distancia de seguridad entre personas no convivientes, lo cierto es que su uso todavía está muy arraigado.

Asimismo, las restricciones se van equilibrando a ambos lados del Miño, de manera que los trabajadores transfronterizos y los vecinos y vecinas que cruzan la “raia” con frecuencia ya no tendrán que estar pendientes del uso desigual de la mascarilla al aire libre.

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