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Septiembre empieza con interrogante

Inicio del curso pasadoen un colegio en Galicia. AYRCO

El mes de septiembre no solo significará la vuelta al cole; para miles de trabajadores se traducirá en un chao-chao al teletrabajo debido al regreso al trabajo presencial.

Epidemiólogos advierten de que la incidencia del COVID ahora es mayor que en la antesala del curso pasado y que esto podría traducirse en un mayor número de contagios

Como consecuencia, aumentará la interacción social con contactos que hace tiempo no se tenían y ya hay epidemiólogos que temen que esto se traduzca en un pico de contagios por COVID-19. ¿Pero, realmente, debemos alarmarnos? Hemos hablado conlos epidemiólgos Francisco Caamaño y Alberto Ruano para conocer su opinión.

“De aquí a Navidad no debería haber un problema significativo”

Francisco Caamaño - Epidemiólogo

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Patentes, en el ojo del huracán

Patentes, en el ojo del huracán M. G.

“Aunque es difícil de determinar, es posible que haya más contagios entre la población escolar a principios de este curso respecto al anterior porque la incidencia epidemiológica del coronavirus es superior ahora” que a finales de agosto o principios de septiembre del año 2000, explica el epidemiólogo y profesor en la Universidade de Santiago Alberto Ruano.

“Los menores de doce años sí pueden ser un problema por no estar protegidos”

Alberto Ruano - Epidemiólogo

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Alberto Ruano - Epidemiólogo Cedida

Además, al reducirse la distancia entre el alumnado en la aula y haber más densidad por no haber aulas adicionales por no tener profesorado de apoyo, todo esto podría aumentar el riesgo de transmisión de la enfermedad, según señala.

“La autoridad sanitaria está amparándose en el efecto protector de la vacuna (en el caso de los estudiante de 12 años o mayores). Esta claramente es buena y confiere protección pero siempre hay fallos vacunales y no me refiero a los efectos adversos. Me refiero al porcentaje pequeño de personas que aún vacunadas pueden desarrollar la enfermedad. Ocurre en esta y otras vacunas porque no existe la protección total”, advierte el experto gallego.

Vigueses de 12 y 13 años toman la delantera con Moderna en el Ifevi Pablo Hernández

Como factor “positivo”, apunta que “buena parte del alumnado de 12 años en adelante habrá recibido la vacuna, al menos una dosis”.

“Además, agrega, al no ser una situación nueva, tanto el comportamiento de alumnos como del profesor fue ejemplar el curso pasado. Había una gran disciplina dentro de las aulas y nada hace pensar que sea diferente con el nuevo curso”.

“Habrá, puntualiza, que ver cuál será el peso de todos esos diferentes factores a la hora de ser un posible caldo de cultivo para un pico de la enfermedad COVID”.

No obstante, apunta la posibilidad de que “el hecho de comenzar con una dosis de vacuna podría reducir la probabilidad de un brote significativo”.

“Aumento de casos probablemente habrá pero lo verdaderamente importante sería conocer la magnitud de este incremento de casos, que no lo sabemos”, reconoce el experto.

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Detalla que “los menores de doce años sí pueden ser un problema porque no estarán protegidos”. Además, entre el alumnado de la ESO habrá un cuarto o un tercio que no van a estar inmunizados porque empiezan el curso con menos de doce años.

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Por su parte, el también epidemiólogo Alberto Caamaño también coincide en que “hacer futuribles es complicado”. Por ello, indica que si queremos esquivar un pico de casos al inicio del otoño deberemos incrementar el porcentaje de población vacunada: “La idea del 70% [como inmunidad del rebaño] fue cambiada por la aparición de la variante delta de forma radical. Al no haber vacuna autorizada para los niños, no los podemos vacunar, entonces tendríamos que vacunar al resto de la población con una cobertura entre un 95 o 97%”.

“Habría que trasladar a la población esta idea y de que las vacunas [que tenemos a día de hoy] no son esterilizantes. La gente que no esté vacunada, no está protegida. En otro tipo de enfermedades sí. Por ello, se muestra partidario de ofrecer vacunas antiCOVID en colegios, universidades, en los autobuses de donación de sangre...”, añade el epidemiólogo gallego.

Desde su punto de vista, si se cumpliese lo expuesto anteriormente “de aquí a Navidad, no debería haber un problema significativo, manteniendo las medidas de protección en espacios cerrados y siendo estrictos con ellas”.

No obstante, señala que siempre se estará a expensas de lo que ocurra en el resto del mundo: aparición de nuevas variantes. “La tercera dosis no es prioritaria de forma masiva pero quizás en grupos específicos. En cambio, hay que potenciar el envío de vacunaciones al tercer mundo y países del entorno con bajas tasas de vacunación. Estamos todos en el mismo barco. En un mundo tan interconectado, mientras haya países con poca tasa de vacunación, seguirá habiendo riesgo de aparición de nuevas variantes”, concluye.

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