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Las funciones biomédicas de los relojes inteligentes no son fiables

Les falta rigurosidad como herramientas de diagnóstico y no deberían obsesionar a los usuarios, según avisan los cardiólogos y la OCU

Uno de los modelos de reloj inteligente.

Uno de los modelos de reloj inteligente.

Además de medir los pasos o kilómetros que se recorren cada día, los relojes inteligentes que están tan de moda incorporan cada vez más funciones ‘médicas’ como la lectura del ritmo cardiaco, pulsímetros, tensiómetros y algunos modelos incluso la posibilidad de realizar electrocardiogramas. Si bien, no son herramientas fiables al cien por cien para el diagnóstico de enfermedades, según avisan los especialistas.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado recientemente una advertencia en la que asegura que los resultados de estas funcionalidades de los smarthwaches “pueden ser útiles de manera orientativa, pero es importante tener claro que no son herramientas de autodiagnóstico y sus limitaciones son muchas”, dado que no han sido diseñados como dispositivos médicos.

Y, en función de cómo se usen, pueden transmitir una engañosa sensación de seguridad o, todo lo contario, despertar un estado de ansiedad sobre la propia salud, que desemboque en consultas médicas o pruebas innecesarias en un sistema de salud ya de por sí muy saturado debido a la pandemia.

Sin estudios médicos

El doctor Rafael Vidal, miembro del comité ejecutivo de la Sociedad Española del Cardiología (SEC), ratifica que en la mayoría de modelos no existe un estudio médico detrás, por lo que estas herramientas no son fiables. “En reposo sirven todos pero cuando se hace ejercicio no miden nada bien”, asevera. Por eso, la sociedad europea de cardiólogos ha pedido que se realicen más estudios y se mejore la precisión de unos relojes que los médicos tienen claro que en un futuro servirán tanto “para monitorizar a los pacientes como para detectar anomalías en personas sanas”.

"En reposo sirven todos, pero cuando se hace ejercicio no miden nada bien"

Rafael Vidal - Cardiólogo

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Y es que los smartwatches tienen la ventaja de que pueden realizar mediciones continuas sobre pulsaciones, saturación de oxígeno en sangre o la tensión, que pueden ser de gran utilidad en la prevención de enfermedades y ayudar en el diagnóstico, pero cuando ganen precisión. “Quizá dentro de cinco años”, pronostica Vidal, quien deja claro que ya existen algunos modelos, los más caros, que sí tienen estudios rigurosos detrás y, por tanto, sus mediciones sí pueden servir como herramientas de diagnóstico. Si bien, a los relojes más módicos les falta rigurosidad en la detección de arritmias o a la hora de medir la tensión, dado que en este último caso influye si el dispositivo está más o menos apretado a la piel.

Utilización racional

Coincide con esta opinión Juan Carlos Obayaresponsable del grupo de enfermedades cardiovasculares de la sociedad de medicina de familia Semfyc, quien aconseja a los pacientes con enfermedades del corazón o las arterias que “no se obsesionen” y miren el reloj continuamente, ya que basta con comprobar las constantes una o dos veces al día. “Ni siquiera a las personas ingresadas lees tomamos la tensión cada diez minutos”, señala. También para la población general aconseja una “utilización racional”. “La pregunta que hay que hacerse es me preocupo o me ocupo, pues si el reloj detecta una marcación irregular de forma repetida, no de forma puntual, debemos ocuparnos y consultarlo con un médico, porque más vale pasarse quedarse corto”, señala.

"Si el reloj detecta una marcación irregular de forma repetida, no puntual, debemos consultarlo con el médico"

Juan Carlos Obaya - Médico de familia

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Obaya apunta además que estos relojes se están mostrando “muy eficaces para modificar estilos de vida, dado que las funcionalidades para contar pasos o calorías animan a incrementar el ejercicio, pero la fiabilidad de las herramientas médicas no es del cien por cien, por lo no hay que depositar demasiadas expectativas en ellas y en ningún caso sustituyen al consejo médico”. 

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