Los jóvenes de 12 a 19 años en Galicia suponen ya la franja de edad con la mayor tasa de COVID a 14 días. Por cada gallego de 40 a 49 años con la enfermedad del coronavirus, hay cuatro adolescentes contagiados. Es la primera vez desde que empezó el verano y la presente quinta ola en la que superan al resto en tasa de infección.

Según los últimos datos del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, los adolescentes presentan una tasa de 1.396 casos positivos por cada 100.000.

Son seguidos muy de cerca por los veinteañeros (1.391). A lo largo del verano, estos últimos habían sido los que registraban la mayor incidencia.

Después de ellos, la tasa de mayor incidencia la tienen los más pequeños, los niños, con casi 600 casos por 100.000 habitantes. Este rango de edad encierra una curiosidad. Mientras en los adolescentes y jóvenes lleva bajando la incidencia varias semanas, en la franja de cero a once años ha tenido altibajos.

A finales de julio, por ejemplo, la incidencia acumulada a 14 días rondaba los 455 casos. A principios de agosto, subió a 667 y esta semana (datos del día 12) se registraban 598.

Esta evolución va en consonancia con una investigación de la Universidad de Pensilvania publicada esta semana en “Science Advances” donde señalan que el nuevo coronavirus acabará posiblemente siendo una enfermedad endémica de los niños mientras no estén vacunados.

El nuevo coronavirus acabará posiblemente siendo una enfermedad endémica de los niños mientras no estén vacunados

En este estudio, presentan un modelo para predecir la circulación del SARS-CoV-2 a corto o medio plazo (cinco años) mostrando su transición de emergencia pandémica a virus endémico (el que tiene constante presencia y/o habitual prevalencia en una población de una área geográfica).

“Nuestro modelo sugiere que el riesgo de infección se trasladará probablemente a los niños más pequeños a medida que se incremente la inmunidad en la población a través de las vacunas o de la exposición al virus”, señalaba en la nota de prensa Ottar Bjornstad.

Estos investigadores recuerdan que los coronavirus, en general, tienen una exposición previa que puede conferir inmunidad a corto plazo con recaídas. Lo bueno es que estas exposiciones van facilitando protección contra la enfermedad severa en el sistema inmunitario.

De esta manera, si la protección de las vacunas es breve (de tres meses a un año) la inmunidad será a corto plazo y habrá brotes recurrentes debido a las reinfecciones. Sin embargo, esto irá preparando el sistema inmune para protegerlo frente a la enfermedad grave.

Si la inmunidad es a largo plazo (10 años) o permanente, entonces serán los jóvenes los que presentarán las tasas más altas de infección ya que los mayores estarán más protegidos por las infecciones previas.