Como cada verano, las perseidas irrumpirán en la bóveda celeste esta la primera quincena de agosto. El punto álgido de esta lluvia de estrellas será en la noche del 11 al 12, aunque tanto la víspera como el día después se podrá disfrutar del espectáculo en la bóveda celeste, eso sí, con menor intensidad.

Las lágrimas de San Lorenzo cuentan además con una aliada que no les restará protagonismo: la luna llena oscurecerá el cielo nocturno el 8, por lo que el satélite se hallará en fase de cuarto creciente cuando las estrellas fugaces crucen el cielo. Esta baja luminosidad permitirá una mejor observación del fenómeno.

"Si las condiciones fuesen idóneas podrían llegar a verse del orden de cien estrellas fugaces por hora, pero el brillo de la luna será uno de los factores que provocará que el número real de perseidas visibles descienda hasta unas cincuenta", ha apuntado José María Madiedo, investigador del IAA-CSIC.

"Arena" de cometa

Las perseidas, uno de los espectáculos astronómicos clásicos del verano en el hemisferio norte, tienen su origen en el 109P/Swift-Tuttle. Este cometa completa una órbita alrededor del Sol cada 133 años aproximadamente y, cada vez que se aproxima a esta estrella, se calienta y emite chorros de gas y pequeñas partículas sólidas que forman su cola.

"La mayoría de los meteoroides que se desprenden del 109P/Swift-Tuttle son tan pequeños como un grano de arena, o incluso menores. Cuando se cruzan con nuestro planeta, entran en la atmósfera terrestre a una velocidad a más de 210.000 kilómetros por hora, lo que equivale a recorrer nuestro país de norte a sur en menos de veinte segundos", ha señalado José Luis Ortiz, investigador del IAA-CSIC.

A estas velocidades el choque con la atmósfera es tan brusco que la temperatura de estas partículas aumenta hasta unos cinco mil grados centígrados en una fracción de segundo, por lo que se desintegran emitiendo un destello de luz que recibe el nombre de meteoro o estrella fugaz. Esta desintegración ocurre a gran altitud, normalmente entre los cien y los 80 kilómetros sobre el nivel del suelo.

Los mejores balcones para cazadores de perseidas

Para disfrutar de este espectáculo nocturno hay que huir de las ciudades y de la contaminación lumínica. Se deben buscar zonas elevadas y alejadas, donde se pueda observar abiertamente el cielo sin obstáculos ni grandes áreas iluminadas cerca. Galicia cuenta con dos destinos Starlight como son las Islas Cíes o Pena Trevinca, pero existen un buen puñado de lugares a los que acudir para deleitarse con las lágrimas de San Lorenzo.

Si no es posible afrontar grandes desplazamientos, existen ciertos enclaves que proporcionan una adecuada panorámica celeste. Así en la ciudad de Vigo, alguno de estos balcones para cazadores de perseidas son el monte Vixiador, el Monte Alba, la playa de A Fonte, O Vao o Cabo Estai.

En el entorno de la urbe olívica destacan el Alto de Fontefría (A Cañiza), el Torreiro de Chandebrito (Nigrán), el banco del Campo da Rata en Redondela o el monte Tetón (Tomiño).

Otros puntos en Galicia que ofrecen una amplia observación del cielo nocturno son el Gaiás (Santiago de Compostela), la Capela do Xurés (Lobios), Os Ancares, la playa de As Catedrais (Ribadeo), el banco de Loiba (en Ortigueira), Cabo Ortegal (en Cariño), el Pico Sacro (Boqueixón) o el faro de Punta Nariga (en Malpica), entre otros.