El anticiclón de las Azores vuelve a casa y, como consecuencia, retorna a Galicia el verano –aunque tímido, de momento– de cielos despejados del que había sido privada. Las temperaturas mínimas poco variarán en los próximos días con un incremento de uno o dos grados hasta el miércoles pero las máximas subirán levemente cada jornada, según el pronóstico de Meteogalicia.

En el caso de Vigo, se irá pasando de los 22 grados de máxima de ayer a los 27 del miércoles, siendo igualada en temperatura por Compostela y superada por Lugo. Por su parte, en Ourense también poco a poco irán escalando hasta los 33; mientras que en Pontevedra se espera que el termómetro llegue a los 30 dentro de dos días.

Otra cosa serán las mínimas. Por la noche, seguiremos necesitando una chaqueta o cazadora. Durante los próximos tres días, Vigo solo ganará un grado más moviéndose entre los 13 y 14. Notarán más la subida en Pontevedra y, sobre todo en Ourense pasando de los diez de ayer a los 14 que se esperan para el miércoles, si los vaticinios se cumplen.

En la costa de las Rías Baixas los vientos, como mucho, serán débiles, lo que sin duda llenará de alegría a los bañistas si bien aquellas personas que practican deportes náuticos de vela no experimentarán el mismo contento. Para tener vientos moderados, deberán moverse hasta la línea costera de A Coruña o Ferrol.

Un verano atípico

El incremento de temperaturas y los cielos despejados se recuperan tras semanas de enorme nubosidad y temperaturas bajas para lo que corresponde a esta parte del año.

No hay que olvidar que Galicia cerró su mes de julio más frío de la década, con una temperatura ‘primaveral’ de media de 19 grados, que no bajaba de ese indicativo desde el año 2012.

Los pocos días soleados que hubo, la inestabilidad del tiempo y el frío en las zonas atlánticas sin embargo no fueron acompañados de grandes precipitaciones. De hecho, llovió la mitad de lo que acostumbra a hacer en un mes de julio.

Una de las cuestiones que están ahora en el aire es si este agosto –al igual que el pasado julio– presentará un registro de radiación solar por debajo de lo que suele anotarse en agosto.