Los tratamientos para los enfermos de COVID son los mismos desde hace un año

“Nuestro protocolo no ha cambiado desde agosto”, indica un especialista

rafa burgos

El rápido desarrollo de una vacuna contra el coronavirus ha centrado todos los esfuerzos de la comunidad científica en la lucha contra la pandemia, pero en el ámbito farmacológico el tratamiento de los pacientes infectados y con ingreso hospitalario está estancado desde hace un año. “Los ensayos más importantes se realizaron entre mayo y octubre del año pasado”,indica Francisco Jover, responsable de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Sant Joan (Alicante), y “nuestro protocolo actual no ha cambiado desde agosto”.

Durante la primera ola, recuerda, se aplicaron tratamientos que “por ciertos motivos resultaron ser ineficaces” y posteriormente la investigación reveló la eficacia de medicamentos como “los corticoides o el Remdesivir”, así como de la aplicación de “anticuerpos monoclonales o de plasma procedente de los convalecientes”, sobre todo en los primeros estadios de la enfermedad. Desde entonces, el abordaje de los pacientes que ingresan tanto en planta como en las UCI de los hospitales no ha variado, asegura el especialista. “No hay ningún estudio que avale que se progrese en otras líneas”, manifiesta, pero la evolución de la pandemia permite recabar “datos de la vida real, no de ensayos clínicos”, que conducen a mejorar los tratamientos.

El conocimiento de una enfermedad, indica Jover, “se genera a lo largo de meses y años”, y por ejemplo tras el descubrimiento del VIH “se tardó 15 años en encontrar un tratamiento, 30 para la hepatitis C”. La investigación de las vacunas de la COVID se aceleró porque los científicos “aprovecharon los avances previos en las plataformas de vacunación contra virus similares al SARS-Cov 2, que es menos complejo que el VIH o el del ébola”, detalla.

En los casos que requieren ingreso en UCI, la aplicación de “soportes ventilatorios” también sigue igual, pero en esta quinta ola la edad de los pacientes ha bajado y su estado físico ha mejorado, con lo que generalmente necesitan menos ayuda externa. Así, con la misma incidencia que en la tercera ola “hay veinte veces menos muertes”, destaca.