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Darias dice que ‘todo apunta’ a que habrá tercera dosis y que la vacuna será anual

Una enfermera administra una dosis de la vacuna contra el COVID-19 a un joven, en Madrid.

Una enfermera administra una dosis de la vacuna contra el COVID-19 a un joven, en Madrid. Alberto Ortega

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, aseguró ayer que “todo apunta” a que será necesario administrar una tercera dosis de refuerzo ante la aparición de nuevas variantes que puedan reducir la protección de las vacunas. “Sí habrá tercera dosis –sostuvo–, pero habrá que determinar cuándo”. En una entrevista en Onda Cero, la titular de Sanidad explicó que el Gobierno central ha suscrito contratos por importe de 1.800 millones de euros con Pfizer y cerca de 480 millones con Moderna para recibir dosis de vacunas en 2022 y 2023.

Asimismo, fue tajante tras ser preguntada sobre si los españoles tendrán que vacunarse cada año. “Sí, sin duda alguna”, respondió la ministra, que agregó que el objetivo ahora es seguir vacunando hasta alcanzar “si es posible que el cien por cien” de la población española esté inmunizada.

Sobre la vacuna pediátrica, reconoció que es un debate “no exento de dificultad” por la disparidad de criterios entre los profesionales, por lo que se mostró partidaria de trabajar para buscar el consenso según las evidencias científicas de cada momento.

A Francisco Caamaño, profesor de titular de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago (USC), las revelaciones de la ministra no le sorprenden. “Hasta el momento, no está claro cuánto dura la inmunidad de las vacunas y tampoco se puede descartar que tengamos que vacunarnos anual o bienalmente, como ocurre con otras patologías como la gripe en grupos de personas vulnerables. Cada vez hay más estudios que apuntan a que la vacunación contra el COVID-19 tendrá que ser también repetida y, probablemente, en toda la población”, explicó.

"Hasta el momento, no está claro cuánto dura la inmunidad de las vacunas"

Francisco Caamaño - Profesor titular de Salud Pública de la Universidad de Santiago (USC)

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En cuanto a la vacunación de los menores de 12 años, el epidemiólogo afirma que la evidencia sobre los beneficios de la vacuna en la población infantil es aún muy limitada. “Aunque no descarto que se decida finalmente vacunar a los niños, ahora mismo no son la prioridad ni por su impacto en la transmisión ni por su afectación individual. La prioridad ahora, una vez protegida buena parte de los grupos más vulnerables, debería ser el colectivo de 19 a 30 años, porque es el que produce más transmisión al ser el que más interacción social tiene”, afirmó.

En similares términos se expresó el doctor Federico Martinón, jefe de Pediatría del CHUS de Santiago y coordinador del centro de la OMS en seguridad vacunal: “Ahora mismo con lo que sabemos y con la situación que tenemos no son una prioridad. Lo primero es completar la vacunación de los adultos cuanto antes, y no solo en Galicia y en España, sino en todo el mundo, y no perder la perspectiva de que son los adultos los que contagian a los niños”, afirma el pediatra. Martinón recordó que en general los niños se defienden muy bien del COVID, especialmente los menores de 9 años.

"Ahora mismo con lo que sabemos y con la situación que tenemos, vacunar a los niños no es una prioridad"

Federico Martinón - Coordinador del centro de la OMS en seguridad vacunal

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Moderna, segunda vacuna para adolescentes

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) amplió ayer la recomendación de la vacuna de Moderna, autorizada en la Unión Europea en mayores de edad, para adolescentes de entre 12 y 17 años. La agencia fijó para este grupo de población las mismas indicaciones que se establecen para los mayores de 18 años, es decir, administrar la vacuna en dos dosis, con un intervalo de cuatro semanas y en la parte superior del brazo. Esta fórmula se convierte así en la segunda que podrá emplearse en este colectivo en la UE después de que el regulador europeo diese luz verde el pasado 28 de mayo a utilizar la de Pfizer entre adolescentes de 12 a 15 años.

Por otra parte, el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia de la EMA ha incluido el síndrome de Guillain-Barré (SGB) como efecto secundario “muy raro” después de la administración de la vacuna de Janssen. Hasta el 30 de junio se han notificado en el mundo 108 casos de SGB tras su administración, uno de ellos con desenlace mortal, en el contexto de más de 21 millones de personas vacunadas. En España ya no se administraba a menores de 40 años.

Sanidade admite que se precipitó en la autocita de 16 a 19 años

El conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, admitió ayer que el arranque de la autocita para la vacunación del grupo de 16 a 19 años se precipitó sobre los planes previstos, ya que estaba programado que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, lo anunciase en el Consello de la Xunta del jueves y el día anterior se habían dispensado ya 5.900 horas para inocularse. Sin embargo, fue rotundo al rechazar un “uso fraudulento” y atribuyó la situación a que, al dejar el sistema preparado el miércoles, fruto de la “casualidad” y de forma “fortuita”, “alguien” se enteró y enseguida se difundió a través de grupos de whatsapp de los adolescentes. Comesaña, que recordó que para autocita solo se deja un 5% de las vacunas que no son con programación “forzada” y que se calcula que van a ser ausencias, rechazó igualmente realizar una auditoría. Comesaña defendió que se usaron las herramientas existentes –la app y la web–, por lo que no era algo que estuviese “oculto”.

“No vamos a hacer una auditoría de quién entró, pero la información que tenemos es que es gente totalmente variada. No tenemos conocimiento de uso fraudulento”, afirmó el titular de Sanidade, que reconoció que les “sorprendió” el gran número de personas que entró en el sistema, aunque la tendencia fue la misma ayer, cuando se lanzaron otros 11.000 huecos para jóvenes de 16 a 19 años. “Con el mismo tirón, se agotaron en poco tiempo”, dijo.

El conselleiro reconoció que puede haber alguna desigualdad de oportunidades al no haber sido anunciada esta medida y teniendo en cuenta el diferente acceso a las aplicaciones e internet de la población gallega, singularmente en el rural, pero recordó que “en general es una vía de comunicación que funciona” e insistió en que la citación mayoritaria se realiza por SMS.

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