El corazón de algunos bebés nacidos con bajo peso sufre alteraciones en su desarrollo que persisten en la edad adulta, lo que deriva en mayor probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares a lo largo de la vida y su probabilidad de tener un infarto de miocardio en edad adulta llega a multiplicarse por tres. Así lo revela un estudio elaborado por el Servicio de Medicina Maternofetal BCNatal del Hospital Clínic y del Hospital Sant Joan de Déu y el grupo de Medicina Fetal y Perinatal del IDIBAPS publicado en “Jama Cardiology”.

Los investigadores destacan también que de adultos, pese a tener un corazón aparentemente normal, presentan un ventrículo derecho con una base y una curvatura más anchas, lo que reviste mayor dificultad a la hora de llevar la sangre y oxigenar los pulmones, que es básico para hacer ejercicio.