Pese al avance de las campañas de vacunación, el aumento de casos de COVID-19 y la irrupción de la variante delta no parecen dar tregua a Europa, cuyos países impulsan nuevas restricciones y medidas sanitarias para intentar contener los contagios. Francia registró en las últimas 24 horas 18.181 nuevos casos del coronavirus, un incremento notable con respecto a las cifras de la semana anterior, cuando el mismo día hace una semana las autoridades habían contado 6.950 en 24 horas. La tendencia confirma la fuerte presencia de la variante delta en Francia, hasta tres veces más contagiosa, que según el Gobierno representaba la semana pasada el 80 % de los nuevos casos en el país.

En paralelo, cayeron los ingresos hospitalarios en el país galo, pues se registraron 129 menos que este lunes y hay en total 6.912 pacientes ingresados por COVID-19, 876 de ellos en ucis, 26 menos. Hubo que lamentar además 33 muertes por la enfermedad, con lo que suman ya 111.525 víctimas mortales desde marzo de 2020.

Francia exige desde el pasado sábado una prueba negativa de covid de las últimas 24 horas a todos los no vacunados procedentes de Reino Unido, España, Portugal, Chipre, Grecia y Países Bajos, además de incluir en su lista “roja” de países por riesgo pandémico a Cuba, Indonesia, Mozambique y Túnez.

Por su parte, Italia registró 3.558 nuevos contagios de coronavirus y 10 fallecidos en las últimas veinticuatro horas, informó ayer el Ministerio de Sanidad italiano, unos datos que reflejan el aumento de los contagios en el país de las últimas semanas. Estas cifras mantienen la tendencia al alza de las infecciones en Italia, donde la variante delta representaba la semana pasada el 27,7 % de los positivos, y el total de contagios asciende a 4.293.083 desde que se inició la pandemia en febrero de 2020. Los 3.558 nuevos contagios suponen un aumento de 2.024 casos, más del doble, respecto al mismo día de la semana pasada, cuando se registraron 1.534 casos.

Asimismo, las autoridades alemanas temen que se produzcan brotes de COVID-19 en las regiones afectadas por las inundaciones y preparan un operativo especial de vacunación y centros de acogida para quienes no pueden regresar aún a sus hogares.

El Gobierno alemán llamó ayer a los ciudadanos a seguir vacunándose para entrar así en el otoño debidamente protegidos, cuando casi la mitad de la población ha recibido ya la pauta completa. La vacuna “es una piedra fundamental”, recuerda el ministro de Sanidad, Jens Spahn, a través de su cuenta en Twitter.

Con el objetivo de animar a los ciudadanos que aún no lo han hecho a vacunarse, las autoridades de la ciudad-estado de Berlín anunciaron la apertura de la vacunación sin cita previa en tres grandes centros de la capital. En Alemania quedó suprimido a principios de junio el orden de prioridades, de modo que todo ciudadano puede pedir su cita, independientemente de su edad, grado de vulnerabilidad o profesión. La incidencia de nuevos casos de COVID-19 en el país va en ascenso continuado, aunque leve, desde hace más de una semana.