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Los jóvenes le dan “marcha” al virus

Personal de enfermería, realizando pruebas PCR a jóvenes, el fin de semana. |   // IÑAKI OSORIO

Personal de enfermería, realizando pruebas PCR a jóvenes, el fin de semana. | // IÑAKI OSORIO

La pandemia avanza imparable en una quinta ola marcada por el contagio de la población más joven, lo que está disparando la incidencia del COVID-19. En los últimos siete días se notificaron en todo el país más de 100.000 nuevos contagios, una cifra que no se sobrepasaba desde el pasado 13 de febrero.

La principal diferencia con olas anteriores es que ahora no hay relación lineal entre el incremento de las infecciones y el número de hospitalizaciones, tanto en planta como en UCI, y de muertes.

¿La razón? Que la mayor parte de los jóvenes son asintomáticos o pasan la enfermedad sin mayores consecuencias, ya que suelen presentar menos comorbilidades vinculadas a los cuadros más graves de la enfermedad.

El aumento de contagios en la quinta ola no tiene relación lineal con ingresos y muertes, aunque los expertos gallegos afirman que esto no hace que la situación sea menos grave

"En este momento la mayoría de los cuadros clínicos que se ven en las urgencias no tienen afectación respiratoria"

Juan Gestal - Epidemiólogo

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El epidemiólogo Juan Gestal. Ricardo Grobas

“Los grupos de edad de 20 a 29 años y de 12 a 19 años son los que presentan las incidencias más elevadas (elevadísimas). En este momento la mayoría de los cuadros clínicos que se ven en las urgencias no tienen afectación respiratoria; son cuadros de rinitis, cefalea, dolores musculares y fatiga, siendo tratados en el domicilio, lo que está incrementando la sobrecarga de la atención primaria”, afirma el catedrático emérito de Medicina Preventiva de la Universidad de Santiago (USC) Juan Gestal.

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Sin embargo, no hay que restarle importancia al impacto que la infección puede tener en un individuo joven. “Se ha transmitido que el COVID-19 es leve en personas jóvenes y esto solo es parcialmente verdad. Todos los que tienen comorbilidades como diabetes, obesidad, dislipidemia o enfermedades cardiovascular pueden enfermar de forma grave, así como quienes estén en tratamiento inmunosupresor y con inmunodeficiencias”, explica la catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo (UVigo), África González.

"Todos los que tienen comorbilidades como diabetes, obesidad, dislipidemia o enfermedades cardiovascular pueden enfermar de forma grave"

África González - Catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo

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África González

Según los expertos, las nuevas variantes del SARS-CoV-2 y las grandes concentraciones de gente son dos de los motivos que explican la elevada incidencia del COVID entre los adultos jóvenes. “Aunque no parece más letal, el virus que circula ahora es más contagioso que el primero que llegó a Europa. Al incrementar los contagios con nuevas variantes, se incrementará la hospitalización de las personas no vacunadas y se necesitará un mayor porcentaje de vacunados para conseguir la inmunidad comunitaria. Si antes se pensaba en un 70%, ahora necesitaremos un 85-90%”, explica la inmunóloga.

"Es preocupante que el joven tenga esa falsa sensación de protección"

África González

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Por su parte, Gestal habla también de cargas virales muy elevadas, del orden de 20 a 85 millones de partículas virales por mililitro. “Son unos auténticos supertransmisores, lo que explica la rapidez con la que se está transmitiendo la infección, produciéndose la transmisión no solo en interiores sino también en aglomeraciones en exteriores cuando no se guarda la distancia de seguridad ni se utiliza mascarilla”, explica el epidemiólogo, quien se muestra partidario de restablecer el toque de queda, entre otras medidas, para contener la pandemia.

"Debe priorizarse su vacunación porque son los principales transmisores"

Juan Gestal

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También defiende que se priorice la vacunación de los grupos de 20 a 29 años y de 12 a 19 años. “Son los principales transmisores de la infección, y, aunque sus efectos no sean tan inmediatos, permitirá dificultar cada vez más la circulación del virus a medida que vaya aumentado la inmunidad en los jóvenes, que empieza a desarrollarse a las dos semanas de recibir la primera dosis, y saber con seguridad que se conseguirá controlar totalmente este brote cuando la gran mayoría de ellos estén vacunados”, afirma Gestal, que añade que esta inmunización permitirá, además, iniciar el curso académico en septiembre “en una situación de mayor normalidad tanto en secundaria como en la universidad”.

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González, sin embargo, entiende que primero hay que completar la vacunación de los gallegos de 60 a 69 años que aún no han recibido la pauta completa. “Lo importante es proteger de muerte, enfermedad y secuelas, y, por tanto, primero hay que proteger a los mas vulnerables”, insiste la inmunóloga, para quien el gran riesgo de permitir que el virus siga circulando son sus variantes. “Un problema es la generación de mutaciones, de forma que surjan variantes que puedan escapar a la inmunidad bien tras haber desarrollado la infección o tras la vacunación”, explica la inmunóloga, para quien esta pandemia ha de entenderse como algo global. “Si hay zonas en el mundo con una alta tasa de contagios, el virus mutará”, insiste.

La inmunóloga cree necesario hacer campañas dirigidas a la población joven y continuar con las medidas que han demostrado su eficacia. “Es muy preocupante que los jóvenes tengan esa falsa sensación de protección”, opina González, quien añde que ahora deberían incluirse índices de tasas en consultas dentro de los parámetros que sirven para evaluar la situación de la pandemia.

Javier, un reinfectado de 17 años

Javier, de 17 años, tuvo que ser ingresado en el Hospital Gregorio Marañón por COVID-19. Su ingreso se produjo por Urgencias con un cuadro febril alto, neumonía bilateral, diarrea, náuseas e hipoxia. A las pocas horas de ingresar en la Unidad de COVID-19 del centro madrileño, precisó soporte de oxígeno y un tratamiento más fuerte. Sin embargo, no respondió favorablemente y su estado empeoró de tal forma que requirió su traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde permaneció ingresado durante cuatro días. Aquí recibió soporte ventilatorio para aliviar la insuficiencia respiratoria derivada de su neumonía y cuando mejoró fue trasladado de nuevo a planta para completar su tratamiento, con una evolución satisfactoria que propició su alta hospitalaria.

"Yo no soy de salir y hacer botellones"

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“Yo no soy de salir y hacer botellones. Estaba asistiendo a un curso y fui a comer a un restaurante, creo que puede haber sido en estos sitios. Es la primera vez que estoy ingresado, los primeros días me encontraba muy mal, me dolía el pecho y cuando me dijeron que me tenían que llevar a la UCI, yo no sabía lo que era, pero no quiero volver a estar ahí, no me gusta nada la UCI. Vi a gente muy mal y pensé que yo también me podría morir”, explica Javier a Europa Press Una de las peculiaridades del caso de Javier es que ya se contagió en septiembre. Fue contacto de una persona con COVID-19 y tuvo que hacerse una PCR, que dio positiva, con lo que tuvo que estar aislado pero pasó su infección de forma asintomática.

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