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Diez errores que han llevado a la quinta ola

Decenas de jóvenes hacen cola para un cribado de COVID-19, ayer en Salamanca.

Decenas de jóvenes hacen cola para un cribado de COVID-19, ayer en Salamanca. J.M. GARCÍA

De nuevo fallos y carencias han permitido la explosión de casos e impedido que afrontemos el verano con cierta seguridad

No acarrea el mismo peaje de hospitalizaciones –al menos, por ahora– y muertes que las primeras olas, pero el rápido incremento de casos desde el 24 de junio arroja sombras sobre un verano que muchos situaban ya en la buena normalidad, la de antes de la pandemia–. El freno a la desescalada, con la vuelta de las medidas restrictivas, es solo uno de los inconvenientes de esta quinta onda anunciada, como las anteriores, por no pocos científicos a la vista de los errores cometidos en las anteriores y que no se han subsanado.

1. Falta de estrategia.

Es la madre de todos los errores: el Gobierno tiró las riendas de la gestión, evitó legislar una ley de pandemias y se limitó a anunciar los avances en la vacunación. “El Gobierno no está respondiendo bien, debe tomar medidas”, advertía en mayo en FARO el epidemiólogo Jeffrey V. Lazarus, investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona. Ha seguido primando la improvisación y se ha ido detrás del virus. Una muestra de ello es el macrobrote de Mallorca. Se anularon los viajes del Imserso, pero no los de miles de estudiantes, todos sin vacunar y obviamente ávidos de fiesta tras terminar el curso. Como ha dicho el investigador gallego Antonio Salas, fue un evento de supercontagio. Tenía que haberse evitado. “Eventos como el de Mallorca ponen de manifiesto que el supercontagio es el gran catalizador de la pandemia”, ha señalado Salas.

2. Alta incidencia de base.

La incidencia acumulada (IA) de España a 14 días no ha bajado este año de 92. Es el mínimo que reflejan los informes de Sanidad del 21, 22, y 23 de junio, y un suelo demasiado alto desde el que iniciar la desescalada. Un año atrás, el 24 de junio de 2020, la tabla reflejaba una IA a 14 días de 7,93. En dos comunidades, Asturias y Galicia, estaba por debajo de 1. Al comienzo de este verano los otros grandes países de la Europa continental, Alemania, Francia e Italia, bajaron sus incidencias hasta niveles casi “cero COVID”. Así, la incidencia a 7 días el 24 de junio era de 74 para España, 31 para Francia, 14 para Italia y 8 para Alemania. El último dato, del 9 de julio, es de 315 para España, 48 para Francia, 16 para Italia y 8 para Alemania, que ayer declaró a España zona de riesgo. Somos el peor país en incidencia de Europa, superando ya a Portugal y solo por debajo de Reino Unido.

3. Ausencia de proyecciones.

Fernando Simón sigue ejerciendo de comentarista de la pandemia: expone los datos pero evita realizar proyecciones. No es lo que ocurre en otros países: la semana pasada, la ministra de Sanidad de Portugal, Marta Temido, dijo que se duplicarían los contagios en dos semanas por la variante delta. En Reino Unido y Alemania hacen públicas también predicciones oficiales. La única proyección que ha hecho el Gobierno, por boca de Pedro Sánchez, es la de la supuesta inmunidad de grupo del 70% para el 18 de agosto.

4. Mensajes triunfalistas.

Si hace un año fue el “hemos vencido al virus” de Pedro Sánchez en el Congreso, este verano ha sido la ministra de Sanidad, Carolina Darias, quien pronunció la frase triunfalista de que “las mascarillas dejan paso a las sonrisas”. “Puede dar la sensación de que al quitar la mascarilla ya hemos vencido otra vez –opina el virólogo Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra–. Hubiese preferido que se explicase cómo se transmite el virus”. Además, centrarse únicamente en la vacunación, como ha hecho Pedro Sánchez, transmite el mensaje de que es la única herramienta preventiva importante, y no es así. Las medidas no farmacológicas (mascarilla, distancia, ventilación y aforos) siguen siendo fundamentales, recuerdan los expertos.

5. Escaso control de fronteras.

España fue el único país de Europa que dejó entrar a los turistas británicos sin PCR, cuarentena ni vacunación, como el propio Pedro Sánchez proclamó en Fitur. La apertura, criticada por la Unión Europea por incoherente, ha permitido una entrada más rápida de la variante delta, más contagiosa que la alfa.

6. Menosprecio de las variantes.

Como hizo con la alfa o británica, Fernando Simón restó importancia a la variante delta o india, aportando datos desactualizados sobre su presencia en España y poniendo en duda los estudios internacionales sobre su mayor transmisibilidad y su escape parcial a la inmunidad en los vacunados con una sola dosis.

7. Falta de campañas de divulgación.

Volvemos a ver anuncios en televisión de Tráfico, pero han brillado por su ausencia campañas divulgativas sobre las vías de contagio (aerosoles), el mayor riesgo de los interiores concurridos o la necesidad de ajustar las mascarillas y medir el CO2. Bastaría un mensaje sencillo: en interiores, mascarilla y distancia. Al aire libre, mascarilla o distancia. Tampoco se ha promocionado la app Radar COVID. “Ha dado la sensación de que ni el propio ministerio apostaba por esa herramienta –dice Ignacio López-Goñi–. No he visto ningún anuncio en televisión para que todo el mundo se la instale”.

8. Paralización de los autotest de antígenos.

Al permitir repetir las pruebas con mucha frecuencia, los test de antígenos rápidos y baratos constituyen una herramienta muy útil para evitar contagios, más aún en verano, cuando se multiplican las reuniones sociales (fiestas de amigos, comidas, cenas...). En Portugal y otros países se venden en supermercados por unos 3 euros, pero aquí aún no se han aprobado.

9. Las aglomeraciones.

Se ha tardado en actuar contra ellas, sobre todo porque tras el final del estado de alarma, el 9 de mayo, muchos jóvenes –y no tan jóvenes– salieron en tromba a la calle y no subió la incidencia. Cundió la falsa sensación de que no iba a pasar nada. Pero el motor de la pandemia son los eventos de supercontagio, y cualquier aglomeración es peligrosa. Como dice el profesor López-Goñi, con el contagio ocurre como con el humo del tabaco: da igual si estás al aire libre, si tienes a alguien pegado a ti fumando terminas respirando su humo.

10. El mensaje de que no pasa nada si no hay hospitalizaciones.

Nadie niega que esta quinta ola es más leve gracias a las vacunas, pero los efectos económicos y sobre la salud son relevantes. Destacados científicos han firmado un documento en “The Lancet” advirtiendo sobre la reapertura total en Reino Unido el 19 de julio pese al aumento de casos. “La infección masiva no es una opción: debemos hacer más para proteger a nuestros jóvenes –señala José María Martín Moreno, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, uno de los firmantes–. Las infecciones masivas pueden generar nuevas variantes, empeorar el COVID persistente y afectar a la población vulnerable”. Con todo, muchos no le dan importancia al contagio. En Cataluña el 40% de los positivos o contactos no hacen cuarentena, y en Galicia se ha detectado una baja adherencia a los cribados entre los jóvenes.

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