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“Fraude” en ciertos limpiadores de aire

Medidor de aire que analiza la presencia de coronavirus.

Medidor de aire que analiza la presencia de coronavirus. UJI

El químico José Luis Jiménez alerta de que “más de la mitad” de los depuradores son de dudosa eficacia contra el COVID y tilda de “barbaridad” matar el virus con ozono o iones

“Un compañero científico dice que la mitad del mercado de limpiadores de aire es fraude. Yo creo que se queda corto”. Quien ofrece esta aseveración es el químico José Jiménez, profesor en la Universidad de Colorado, que participa en el webinar “Verdades y bulos acerca de la evidencia de las medidas sociales de restricción para la contención de la pandemia COVID-19”, organizado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

En su comparecencia, recuerda que “para limpiar el aire, hay que abrir las ventanas para que vaya saliendo el que contiene virus. Si no se puede, hay que filtrar con filtros HEPA –la doctora Carmen Diego apunta en el mismo webinar que estos filtros han de ser de alta eficiencia, ya que pueden retener más del 99% de los aerosoles–. El filtro ultravioleta puede funcionar en algunos casos pero suele ser más caro”.

Asimismo, indica que aunque “soy profesor de Química les digo que nunca utilicen química para matar al coronavirus. Es una barbaridad intentar matarlo con ozono, ácido hipocloroso, iones, plasmas. Todo esto es una barbaridad porque pueden desencadenar reacciones químicas con los ácidos nucleicos, proteínas y lípidos del virus. ¿Y de qué estamos hechos nosotros? De ácido nucleico, proteínas, lípidos... que están en nuestro sistema respiratorio, en nuestros ojos”.

"Es una barbaridad intentar matarlo con ozono, ácido hipocloroso, iones, plasmas"

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Por ello, este catedrático apunta que “hay que evitarlo aunque se están vendiendo como rosquillas” para añadir que, sin embargo, “se debe medir el CO2 en todas partes” y dar a conocer las mediciones colocando la pantalla de los resultados al alcance de toda la gente.

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    El riesgo de contagio
    El riesgo de contagiarse con partículas contaminadas presentes en superficies es muy bajo, de un caso por 10.000

El científico español y eminencia mundial también señala en el webinar que “las mamparas laterales no sirven para nada y aumentan el contagio. Hay un estudio publicado en Science donde señalan que duplican el contagio porque hace la ventilación más difícil. Las mamparas sí que sirven en una situación de ‘cajero’ –es decir, con limitación fronto-lateral–, pero una lateral solo no te va a proteger de un fumador, por ejemplo”.

"Hay que lavarnos las manos, no solo por este patógeno, sino en general”

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El profesor también da su consejo acerca de limpiar continuamente los espacios: “Hay que dejar de malgastar dinero limpiando superficies. Hay que hacer un cambio radical. Simplemente, hay que lavarnos las manos, no solo por este patógeno, sino en general”, ya que la vía principal de transmisión es por aerosoles que flotan en el aire.

No obstante, introduce una puntualización: “Las autoridades sanitarias de Estados Unidos dicen que hay que limpiar los pomos de las puertas y los interruptores de la luz en la planta COVID del hospital. Eso es lo único que recomiendan desinfectar, pero no la compra del supermercado y estas cosas”.

También advierte contra la metedura de pata de muchas personas que se confían y retiran la mascarilla cuando no hay nadie en el habitáculo con ellas. “Muchas veces –señala Jiménez– entras en un taxi o en una tienda y la persona que estaba dentro sin mascarilla se la pone. No sirve para nada, porque la habitación puede estar llena de coronavirus, ya que se queda durante una hora o dos. Si vas a entrar en un sitio donde está alguien debes entrar con la mascarilla puesta y se debe ventilar”.

La mascarilla reliquia versus ‘nueva generación’

¿Cansado o fatigada de la mascarilla? El profesor José Jiménez da un consejo para el presente y futuro más próximo: seguir utilizándolas pero cambiar a un modelo de nueva generación.

“La N95 y FFP2 ya son una reliquia que debería abandonarse y deberíamos cambiar a las mascarillas elastoméricas. Con ella, pareces más Darth Vader pero por no contagiarse, uno hace lo que sea”, opina en el webinar de la SEPAR.

En el mismo, detalla que esta mascarilla “consta de un filtro N95 por el que se respira bien, pero para sellar tiene una parte de silicona que se aprieta muy bien contra tu cara y que no deja fugas aunque te muevas, aunque hables”.

Para Jiménez hay que tomar nota de los descubrimientos que estaban realizando ahora. “En esta pandemia, este virus no es muy contagioso pero quién nos dice que en la próxima sí lo sea. Hay que aprender, prepararse y modernizarse”, advierte el catedrático español que imparte clases en la Universidad de Colorado en Boulder (EE UU).

Un virus con querencia por los domicilios

El webinar sobre verdades y bulos alrededor del COVID organizado por la SEPAR también presta atención a los lugares donde más contagios se producen. David Pérez, coordinador del Área de Enfermería de esta sociedad expone que la tasa de infección del SARS-CoV-2 en el domicilio es del 18,1%, superior a otros virus previos (H1N1, del 5-15%) o SARS-CoV-1 (5-10%).

Este experto recalca que se debe evitar la recirculación del aire, sin filtros, y el uso de ventiladores. También añade que son factores de riesgo los ambientes cerrados, el hacinamiento y los entornos de alimentación compartido.

El riesgo de los fumadores también se observa en el webinar. El doctor Jaime Signes-Costa Miñana, coordinador del Área de Tabaquismo de SEPAR, advierte de que los fumadores tienen un riesgo elevado de tener una enfermedad COVID-19 más severa.

Vapeo y pipas de agua

Pero no solo se apunta al tabaco convencional como fuente de contagio –por los aerosoles exhalados de los fumadores– sino también al uso de cigarrillos electrónicos.

Signes-Costa recalca que hay gestos que pueden facilitar la infección como abrir el paquete, encender el cigarrillo y llevarse la mano a la boca. “Además, al fumar y exhalar una gran cantidad de humo, los cigarrillos pueden ser responsables de la transmisión de la enfermedad a otras personas que están a su alrededor”, recalcan desde la SEPAR.

No se escapan de la crítica como agentes de infección las pipas de agua o cachimbas, a sí mismos y a su entorno. Por eso, las medidas que propone este doctor son mantener la distancia social, proteger los lugares cerrados del humo y vapeo.

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