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José M. Jiménez Investigador, Departamento de Enfermedades Infecciosas del King’s College

“Ninguna de las profecías apocalípticas sobre las variantes se ha cumplido"

El investigador español José Manuel Jiménez Guardeño.

Discípulo de Luis Enjuanes, José Manuel Jiménez Guardeño realizó su tesis doctoral en el laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología. En la actualidad es investigador en el Departamento de Enfermedades Infecciosas del King’s College de Londres. Su último trabajo (aún en preimpresión) detalla métodos para identificar potenciales nuevos tratamientos contra el coronavirus y describe el efecto antiviral de la vitamina B12 frente al SARS-CoV-2 en cultivos celulares. En esta entrevista responde por escrito a las preguntas formuladas por FARO.

  • Ficha personal

    El malagueño José Manuel Jiménez Guardeño (@JoseMJG en Twitter) es investigador en el Departamento de Enfermedades Infecciosas del King’s College de Londres. Licenciado en Biología por la Universidad de Málaga, Máster en Biomedicina Molecular y Doctor en Biociencias Moleculares por la Universidad Autónoma de Madrid. Realizó su tesis doctoral en el laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) donde obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado. Ha realizado aportaciones fundamentales al conocimiento de la respuesta inmune y los mecanismos de patología viral de diversos virus emergentes, incluyendo SARS-CoV-1, SARS-CoV-2, VIH y el virus de la gripe. Esta información ha permitido el diseño de estrategias de protección frente a estos virus mediante el desarrollo de vacunas y tratamientos antivirales

–El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades ha confirmado la mayor transmisibilidad de la variante delta y un posible aumento de las hospitalizaciones. ¿Debemos estar preocupados en España?

–Hay que estar alerta pero no excesivamente preocupados. Es importante monitorizar y vigilar que un virus sea más transmisible, porque esto en principio podría significar un aumento en el número de casos y un mayor número de hospitalizaciones. Sin embargo, ahora tenemos un aliado muy potente frente al virus con el que antes no contábamos, las vacunas. Gran parte de personas en grupos de riesgo se encuentra ahora completamente vacunada y por el momento ninguna de las variantes identificadas, incluida la variante delta, es resistente a las vacunas.

Cada vez que aparece una nueva variante, sea de preocupación o no, los mensajes catastrofistas están a la orden del día y cada nueva variante que aparece parece ser mucho peor que la anterior. Esto es algo que hemos visto con la variante alfa, con la variante identificada en California apodada como “el diablo” o con las identificadas en Sudáfrica o Brasil. Sin embargo, la realidad es que ninguna de estas profecías apocalípticas se ha cumplido.

Un ejemplo más específico de esto lo tenemos en la variante alfa, que es ahora predominante en España y sin embargo no ha habido un aumento tan significativo en los casos, hospitalizaciones o fallecimientos como el que vimos en Reino Unido. Por lo tanto, aunque es importante vigilar la aparición de nuevas variantes de preocupación para ver la evolución del virus y actuar en consecuencia si se confirma una mayor transmisibilidad, letalidad o evasión de la respuesta inmune, es mejor no caer en mensajes demasiado alarmistas antes de tiempo.

–Reino Unido es el país que más secuencia en Europa. ¿La secuenciación que se hace en España es suficiente o vamos a ciegas en cuanto a detección de variantes?

–Según tengo entendido y si no estoy desactualizado, Reino Unido secuencia el torno al 10% de las muestras positivas identificadas mientras que España se secuencia el 2%, por lo que es cierto que la identificación de nuevas variantes en tiempo real es más complicada. De todas formas, hay que tener en cuenta que cuando se identifica una variante eso significa que ya está circulando en la población y si esa nueva variante es realmente más transmisible o infecta mejor es solo cuestión de tiempo que se imponga y desplace al resto de variantes anteriores. Por lo tanto, y por mucho que se secuencie, lo esperable sería que esta nueva variante se impusiera también en España y en el resto de Europa, tal como ha ocurrido aquí en Reino Unido, donde la variante delta es la responsable de más del 90% de los casos de COVID-19 identificados. De hecho, diferentes modelos realizados por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades en base a los datos existentes de transmisión estiman que, a finales de agosto, el 90% de los casos en Europa serán debidos a la variante delta.

Jiménez Guardeño, trabajando en el laboratorio.

 

-Vive y trabaja en Reino Unido, donde se está produciendo un claro repunte de los casos, pese al alto índice de vacunación en comparación con otros países. ¿Se está dando un crecimiento exponencial, como apuntan los expertos de la entidad científica independiente SAGE?

-Lo de los crecimientos exponenciales hay que tomarlo con mucha cautela, porque si realmente ocurriera así ya no quedaría nadie sin infectar en el planeta. Lo que estamos viendo es un aumento de casos que es normal y esperable simplemente porque hace poco que han relajado las distintas medidas de prevención de forma considerable. Hemos pasado en poco tiempo de no ver a grupos grandes de personas andando por la calle a tener una vida casi normal al menos en exteriores por lo que lo raro sería no observar un aumento en el número de casos. Lo importante es que no estamos observando un aumento importante en las hospitalizaciones ni tampoco en las muertes. Además, hay que tener en cuenta que gran parte de las personas que se están infectando ahora son personas sin vacunar o que solo tienen una dosis.

-¿Apostar por tener al máximo de la población vacunada postergando las segundas dosis, como ha hecho el Reino Unido, ha sido una estrategia peligrosa vista la variante delta?

-Esta es sin duda una estrategia que tiene sus inconvenientes, pero también sus ventajas. Lo importante es que gracias a ella se ha conseguido inmunizar de forma muy rápida al menos con una dosis a gran parte de la población. Es cierto que se ha descrito que son necesarias dos dosis de la vacuna para tener una mejor protección frente a la variante delta, pero no creo que eso sea un problema. porque gran parte de los grupos de riesgo ya ha recibido las dos dosis.

–Científicos han estudiado un reciente brote de variante delta en Sídney y han comprobado que una persona contagió a varias mediante un contacto casual que duró unos segundos, gente que literalmente “pasaba por allí”. ¿La variante delta debería hacer replantear la idoneidad de la retirada de la mascarilla en ciertas situaciones?

–Sinceramente no he visto ningún estudio que indique que una persona pueda contagiar a varias que pasaran por allí en solo unos segundos, por lo que no tengo información suficiente para hablar sobre ello. Tendría que saber las condiciones del contagio, si realmente esas personas no estaban infectadas antes, el contacto real que tuvieron o las condiciones de ventilación en el lugar donde se han contagiado.

En mi opinión la retirada de mascarillas en el exterior, siempre que se pueda mantener la distancia, es una buena decisión. Aquí en Reino Unido no he tenido que utilizar nunca la mascarilla en exteriores y sin duda es algo de agradecer, sobre todo en los meses de calor o después de estar todo el día trabajando con mascarilla. Por otro lado, no tiene mucho sentido llevar mascarilla en la playa en el momento actual o cuando estás solo en el monte. Eso sí, siempre tengo una mascarilla disponible por si tengo que entrar al metro, a alguna tienda o me encuentro con gente y no puedo mantener la distancia de seguridad.

–Sabemos que las vacunas son efectivas contra todas las variantes que conocemos actualmente. ¿Qué probabilidades hay de que surja una variante del SARS-CoV-2 que tenga un escape vacunal completo?   

–En biología nada es 0 o 100. por lo que no es imposible que pueda aparecer una variante que sea resistente a las vacunas. Sin embargo, la probabilidad no es muy alta sobre todo viendo que hasta el momento ninguna de las variantes identificadas es resistente. Además, estamos viendo aparecer las mismas mutaciones de manera independiente en distintas partes del mundo y eso significa que las opciones disponibles que tiene el virus para optimizar la infección y transmisión podrían ser limitadas.

“No es imposible que pueda aparecer una variante resistente a las vacunas, pero la probabilidad no es muy alta”

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–Después de la variante delta ha surgido la “delta plus”. El virólogo Miguel Ángel Jiménez Clavero ha señalado que, aunque las vacunas protegen frente a la delta, esta “no está lejos de poder dar un susto”. ¿Se refiere a las mutaciones sucesivas a partir de la delta?   

–La variante delta plus es una versión ligeramente modificada de la variante delta que contiene una mutación adicional en la proteína S denominada mutación K417N. Esta mutación no es nueva y se encuentra también en la variante beta o variante identificada en Sudáfrica. Esta mutación es importante porque se ha descrito que podría contribuir a evadir, al menos parcialmente, la respuesta inmune. De hecho, hay datos que sugieren que la capacidad neutralizante de los anticuerpos generados con la vacunación o con la infección natural podría ser inferior frente a la variante delta plus. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los anticuerpos son solo una parte de la respuesta inmune y que también contamos con la respuesta inmune celular que es una respuesta muy potente y versátil.

–Si surgiera una variante con escape vacunal completo, ¿podrían adaptarse las vacunas, sobre todo las de ARNm, de forma rápida?

–La ventaja que tienen este tipo de vacunas es que se pueden adaptar muy fácilmente a las nuevas variantes. Si surgiera una nueva variante que fuera resistente a las vacunas actuales, en principio las vacunas se podrían adaptar en solo unas semanas.

–¿Hasta qué punto la vacunación “empuja” biológicamente al virus a evolucionar hacia una variante de escape? En otras palabras, ¿una vacunación incompleta (una parte importante de la población con la pauta incompleta o sin vacunar), combinada con alta transmisión, es caldo de cultivo ideal para que surjan variantes más transmisibles o de escape?

–Es cierto que si permitimos que el virus siga circulando libremente a la vez que vacunamos poco o mal, esto podría favorecer la selección de nuevas variantes que pudieran evadir, al menos parcialmente, la respuesta inmune. Sin embargo, a su vez la mejor forma de evitar la aparición de nuevas variantes es evitando que el virus circule y la mejor forma que tenemos de hacer esto es vacunando de forma global al mismo tiempo que se implementan medidas de restricción.

De hecho, esto es algo que estamos haciendo bien, porque hasta el momento no hay ninguna evidencia científica de que las vacunas sean las causantes de la selección de las nuevas variantes. Al contrario, lo que estamos viendo es que, además de evitar que la gente enferme gravemente y muera, ya hay datos importantes que indican que las vacunas también limitan de forma considerable la infección y la transmisión del virus.

–Hay expertos que señalan que con las mutaciones pueden producirse cambios en la proteína S o espícula, pero para escapar de la respuesta inmunitaria necesitaría tantos cambios que perdería la complementariedad con ACE2 y, por tanto, su viabilidad. Es decir, que cambiaría tanto esa “llave” (la proteína S) que usa el coronavirus para entrar en la “cerradura” de la célula (la ACE2) que sería inviable el contagio. ¿Existe la seguridad de que esto es así?

–En biología, y más específicamente si hablamos de inmunidad, no hay nada que sea seguro al 100%. Sin embargo, y tal como he dicho antes, el número de mutaciones disponibles que tiene el virus para optimizar la infección y transmisión parece bastante limitado. Por lo tanto, aunque yo no diría que el virus perdería su viabilidad completamente, sí es posible que la transmisión y capacidad de infección se vieran afectadas.

–Es discípulo de Luis Enjuanes. ¿Qué opinión le merece su proyecto de vacuna intranasal? ¿Al ser esterilizante cambiaría completamente la situación, cortaría de raíz los contagios?   

–Cuando hablamos de vacunas hay que tener en cuenta que cuantas más tengamos y más diferentes sean mejor porque podrían responder a distintas necesidades y complementarse. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el curso de la pandemia puede variar en cualquier momento por lo que hay que estar preparados y una vacuna intranasal sería una buena opción a considerar. Además, una ventaja que tiene su candidato a vacuna es que sería completamente diferente a las vacunas que hay autorizadas actualmente. Estamos hablando de una vacuna de ARN autoamplificable, lo que significaría que una vez administrada podría multiplicarse dentro del organismo, generando una potente respuesta inmune. Tener una vacuna esterilizante es el escenario ideal cuando hablamos del desarrollo de vacunas, por lo que sería una buena noticia y una vez autorizada o aprobada sí podría ayudar de forma considerable en la lucha frente al virus.

–En España se ha repetido por parte del Gobierno y otras autoridades el porcentaje del 70% como de inmunidad de rebaño. En otros países manejan porcentajes mayores. ¿Hay que revisar esa cifra debido a las variantes? ¿O es directamente engañoso fijar un porcentaje completo de inmunidad de grupo?

–En mi opinión es mejor no fijarse porcentajes, porque esos números son teóricos y la realidad puede ser muy diferente sobre todo si tenemos en cuenta la heterogeneidad de las poblaciones, el levantamiento de las medidas de prevención y la aparición de nuevas variantes con características diferentes. Por lo tanto, el mensaje debería ser vacunar completamente al mayor número de personas posible, sobre todo las pertenecientes a los grupos de riesgo y observar la evolución de la pandemia para actuar en consecuencia.

-¿Es una quimera erradicar el virus, como ocurrió con el SARS y el MERS, o sería posible en el futuro con vacunas como la de Luis Enjuanes?

-Los casos de SARS-CoV- 1 y MERS-CoV son muy diferentes a la pandemia actual. La epidemia de SARS-CoV-1 pudo controlarse principalmente porque cada individuo infectado presentaba síntomas claros de la enfermedad facilitando así el aislamiento de los posibles casos. Por otro lado, MERS-CoV sigue circulando en la actualidad, aunque el número de casos es muy bajo, encontrándose principalmente en dromedarios. Por lo tanto, y viendo lo que ocurre con otros virus respiratorios, veo bastante difícil erradicar un virus como este.

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