En 1933, un granjero de la localidad de Harbin, en la provincia china de Heilongjiang, encontró un cráneo enterrado en la ladera del río Songhua. La calavera, en perfectas condiciones, pasó de una generación a otra casi como si fuera una reliquia familiar. Tanto es así, que incluso la llegaron a esconder en un pozo para evitar que el ejército japonés se la quedara.

Hasta que un día, la familia que había adoptado esta reliquia en su hogar decidió entregarla en manos del profesor Qiang Ji, de la Universidad de Hebei, para que la estudiara. El análisis de este fósil, publicado el jueves en la revista “The Innovation”, sugiere que perteneció a una nueva especie de homínido que vivió hace unos 146.000 años.

El cráneo de Harbin, resguardado ahora en el Museo de Geociencia de Hebei, ha sido bautizado por los investigadores como el primer (y único) testigo de un posible nuevo linaje de homínidos bautizado como Homo longi o hombre dragón, en honor a la especie que predomina la ciudad donde se halló.

El estudio de este fósil ha desvelado que estos individuos poseían un cerebro un 7% más grande que el de un humano promedio, pero que, por el contrario, tenían cuencas oculares más grandes, casi cuadradas, cejas gruesas, una boca ancha, dientes de gran tamaño y un mentón.

“Si bien muestra características humanas arcaicas típicas, el cráneo de Harbin presenta una combinación de mosaico de caracteres primitivos y derivados que se distingue de todas las otras especies de Homo previamente nombradas”, ilustra Qiang Ji, el científico que firma el artículo encargado de presentar este hallazgo.

Los científicos creen que el cráneo proviene de un individuo masculino, de aproximadamente 50 años, que vivía en un entorno boscoso como parte de una pequeña comunidad. “Igual que hacían los primeros homo sapiens, estos individuos cazaban mamíferos y aves, recolectaban frutas y verduras y quizás pescaban», comenta Xijun Ni, profesor de primatología y paleoantropología en la Academia de Ciencias de China, otro de los firmantes del artículo.

Todo apunta a que los hombres dragón eran de gran tamaño y, teniendo en cuenta el lugar donde fue hallado el fósil, es posible que estuviera acostumbrado a luchar contra ambientes hostiles. Su historia, de hecho, se sitúa en una época de migraciones del Pleistoceno medio. Es allí donde, probablemente, estos homínidos podrían haberse cruzado con sapiens y neandertales en su ruta por Asia.

Sorpresa científica

El anuncio ha sorprendido a la comunidad científica. Sobre todo por las conclusiones que arroja el trabajo, que cataloga el fósil como emblema de una nueva especie. Según recogen medios como el “New York Times” y “El País”, varios expertos se han mostrado escépticos ante este tipo de afirmaciones tan categóricas.

Varios paleoantropólogos consideran que estos restos encajarían más con la actual definición de denisovanos, o en general con otro tipo de homínidos arcaicos, y no tanto como una nueva especie. Sea como sea, todo apunta a que el estudio podría revolucionar gran parte del mapa evolutivo de nuestra especie.