La reducción de la movilidad por la crisis de la COVID-19 ha provocado una mejora general sin precedentes de la calidad del aire, y la contaminación atmosférica ha caído a sus niveles más bajos de la última década, según un informe de ámbito estatal de Ecologistas en Acción. Esta mejor calidad del aire en una década se da también en Galicia, según el estudio anual de esta organización ecologista, que sin embargo apunta que el 29% de la población gallega respiró el pasado año aire nocivo para la salud según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Según este informe, la población más afectada por la contaminación atmosférica en 2020 se concentró en A Coruña, Arteixo y Vigo, debido a los niveles de partículas y dióxido de azufre (SO2).

En A Coruña, los niveles de benzopireno (BaP), un hidrocarburo potencialmente carcinógeno, siguen siendo “muy preocupantes”, señala Ecologistas en Acción. “Su origen principal parece industrial, pero es necesario un estudio específico sobre su origen y medidas para reducirlo”, destaca el informe.

El informe de la organización ecologista concluye que durante 2020 hubo una mejora general en los niveles de contaminación del aire en comparación con el período 2012-2019. Destaca la reducción media del 33% en los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), principalmente por la caída de la movilidad motorizada urbana e interurbana. Esto también influyó en la caída del 74% de los niveles de ozono troposférico o malo, dado que los óxidos de nitrógeno son precursores de este contaminante, que se forma en la atmósfera a partir de otros.