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Divorcios que peinan canas

Un matrimonio de ancianos, en
una terapia de pareja.  | // FDV

Un matrimonio de ancianos, en una terapia de pareja. | // FDV

El 4 de mayo, el matrimonio más poderoso del mundo anunciaba su ruptura. Bill Gates, de 65 años, y Melinda Gates, de 56, decidían romper su relación después de 27 años de vida en común. Pero no son, ni mucho menos, una excepción. Casos recientes en España son los del actor Imanol Arias (65) y la fotógrafa y diseñadora Irene Meritxell (45), que se separaban también en mayo tras 11 años de relación y tres años y medio de casados; o el del cantante Bertín Osborne (67) y Fabiola Martínez (48), que se han separado este año, tras catorce años de matrimonio y dos hijos en común.

Más de 8. 700 personas mayores de 60 años se divorciaron o separaron en España en el año 2019

Tampoco es una decisión exclusiva de las celebridades. Más de 8.700 españoles mayores de 60 años se divorciaron o separaron en España en 2019, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Concretamente, en 2019 se divorciaron en España 6.472 sexagenarios. Seis años antes, en 2013, fueron 4.219. Asimismo, en 2019 se divorciaron 1.473 personas de 70 y más años, cuando en 2013 no llegaron al millar (827). Un total de 7.004 personas de 60 a 69 años y 2.084 mayores de 70 años se divorciaron en 2019 tras veinte o más años de convivencia.

El salto cuantitativo en estos seis años es casi imperceptible en las separaciones de cónyuges sexagenarios: 593 personas en 2019 y 540 en 2013. Algo más significativa es la diferencia entre las separaciones registradas entre mayores de 70 años: 201 en 2019 y 156 en 2013.

“Los divorcios entre personas mayores han pasado de ser algo anecdótico a algo normal. Yo no recuerdo, cuando comencé a trabajar hace 25 años, que la gente mayor de 60-65 años se separase”

Carlos Borrás - Abogado

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“Los divorcios entre personas mayores han pasado de ser algo anecdótico a algo normal. Yo no recuerdo, cuando comencé a trabajar hace 25 años, que la gente mayor de 60-65 años se separase”, corrobora el abogado Carlos Borrás, que calcula en este periodo de tiempo, los divorcios entre personas mayores han aumentado en torno al 60 o 70%, según la experiencia del bufete.

Sin ir más lejos, la semana pasada, este bufete atendió a una pareja de 83 años y a otro matrimonio de 79 que habían decidido romper sus respectivas relaciones. ¿Qué ha cambiado para que lo anecdótico se haya convertido en normal? “Nuestra Ley de Divorcio es de 1981, lo que en términos judiciales es muy poco tiempo para que una sociedad avance en el cambio. Es ahora, cuando la norma está socialmente asentada, cuando los casos entre personas mayores dejan de ser infrecuentes”, opina Borrás.

La situación económica es uno de los motivos por los que los matrimonios suman años. “Cuando la pareja tiene una situación económica desahogada, el divorcio es más sencillo. Sin embargo, esto no es lo habitual”, afirma.

Isabel Olcina sostiene que la gente está cada vez más concienciada de que a veces la ruptura es la única salida a un matrimonio roto, porque la decisión de disolverlo no surge de un día para otro. Lo más habitual, es que la pareja lleve años arrastrando problemas de convivencia, pero que aguante mientras los hijos son aún menores. “También hay un cambio importante de mentalidad. Antes, por creencias religiosas o por motivos sociales, por miedo al qué dirán, el matrimonio prefería seguir junto. Hoy esto no ocurre”, opina la abogada.

Bill y Melinda Gates se divorcian tras 27 años de matrimonio y una fundación filantrópica en común Agencia ATLAS / Reuters

No solo las propiedades inmobiliarias han sido foco de conflicto entre cónyuges en este despacho. Más de una pareja ha discutido por quedarse con el nicho mejor situado, algo que, aunque no deja de ser anecdótico, sí es ilustrativo de los diferentes intereses que pueden tener un matrimonio de 45 años y otro septuagenario.

“En la disolución de matrimonios jóvenes es muy frecuente que haya terceras personas. En los maduros, no”

Isabel Olcina - Abogada

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Sí influyen, por el contrario, la emancipación de los hijos y el cese de la actividad laboral. “Depende de cómo se gestione la jubilación, pero un mayor tiempo de convivencia puede acentuar las diferencias”, comenta. De hecho, los divorcios se disparan cada año tras las vacaciones de verano y de Navidad, por lo que no es de extrañar que la jubilación sea también otro momento importante.

A pesar de que la convivencia esté deteriorada, hay diversos motivos por los que un matrimonio no rompe la convivencia. “A pesar del malestar, muchos matrimonios no se separan por la idea de que el otro aún puede cambiar, los hijos, el estatus económico, la imagen social.... Separarse no es una decisión que aparezca de un día para otro. La pareja es como una planta: necesita muchos cuidados diarios para crecer, florecer y mantenerse viva. Si no la hemos cuidado o la hemos descuidado, la pareja, como ente vivo en sí mismo, acaba muriendo”, expone Diana Rodríguez, psicóloga social y orientadora familiar y de pareja.

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Sin embargo, afirma, romper con una convivencia rota resulta liberador. “En consulta escucho verbalizaciones como: ‘¿Por qué no lo habré hecho antes’, ‘Me siento liberado/a’, ‘Estoy empezando a vivir’, ‘Soy más yo que nunca’, ‘Vuelvo a tener vida social’, ‘He descubierto una nueva afición’... Así que, en un porcentaje muy alto, esos cambios son para bien, ya que una compañía tóxica, que nos resta o que simplemente no suma nos arrastra a una vida infeliz”, explica.

La separación de personas conocidas, como el caso de Bill y Melinda Gates, ayuda a romper con el estigma que durante años pesó sobre el divorcio entre personas mayores. “Los medios de comunicación son un escaparate de valores, modas y normas sociales. Si se normaliza por esta vía, la sociedad lo aceptará mejor que si le diera un enfoque contrario”, opina.

La menopausia es un proceso que conlleva grandes cambios en la mujer. También en sus relaciones sentimentales, según la especialista. “He observado que, llegada esta etapa, la mujer adquiere una mayor seguridad en sí misma. Ya no está programado el cuidado de los hijos/casa como prioridad; ahora su prioridad es ella misma. En este punto, la mujer que se ha contenido durante años en una relación infeliz, plantea abiertamente la separación como una opción”, dice.

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