El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mantuvo una conversación telefónica la noche del miércoles con la madre de las niñas Anna y Olivia, Beatriz Zimmermann, para ofrecerle su apoyo en estos momentos tan duros y para mostrar su compromiso para que se continúe con la búsqueda de los cuerpos de la menor y la de Tomás Gimeno. La llamada se produjo a las 22:00 horas, según la información ofrecida durante la mañana de ayer por el portavoz de la familia, Joaquín Amills, en declaraciones al Programa de Ana Rosa, en Telecinco. Sánchez mostró a Zimmermann sus condolencias, las de todo el Gobierno y también las de la Casa Real, según Amills, quien añadió que el presidente se comprometió con la mujer para que se pongan todos los medios necesarios con el fin de encontrar los cuerpos de Anna y de Tomás.

Además, Sánchez le reconoció a la progenitora que hay problemas técnicos con el robot Liropus, que está trabajando al límite en la inspección de los fondos marinos frente a Santa Cruz de Tenerife, con una actividad muy continuada. Hoy se cumplen 20 días desde que el mencionado barco está en Tenerife para llevar a cabo el rastreo, de los que 18 ha estado operativo en el mar y dos atracado. Amills señaló que la mencionada conversación “tranquilizó” a la madre de las pequeñas. Una llamada del presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, al ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, fue la que permitió que el barco Ángeles Alvariño continúe varios días más su labor de inspección para localizar a Anna y Tomás Gimeno, según la información adelantada ayer por parte de la Cadena SER.

Una de las novedades de ayer consistió en la sugerencia por parte del presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, de la posibilidad de utilizar un submarino existente en el puerto deportivo de Radazul para continuar con las tareas de localización de los cadáveres de Anna y Tomás Gimeno en fondos situados frente a Santa Cruz. Sin embargo, el propietario y director del proyecto del submarino Pisces VI, Scott Watters, manifestó ayer que el mencionado instrumento todavía carece de las autorizaciones oportunas para poder realizar operaciones subacuáticas. Watters y un empleado suyo, el ingeniero Pierre Beltrán, explicaron que el citado instrumento “no tiene el proceso de certificaciones que permite hacer las inmersiones con seguridad”.

Por su parte, el obispo de Canarias, José Mazuelos Pérez, tomó como medida cautelar apartar al sacerdote Francisco Báez Santana de sus funciones en la iglesia Nuestra Señora de las Nieves (Telde, Gran Canaria) y éste presentó su renuncia como párroco.

En un comunicado, la Diócesis de Canarias explicó que se ha cerrado de esa manera la investigación previa sobre las declaraciones del sacerdote sobre el caso de las niñas de Tenerife y su madre. Báez presuntamente culpó del asesinato de las niñas Anna y Olivia a la madre de ambas, por haber roto la relación con Gimeno y tener una nueva pareja.

“Perdóname, habría dado todo por protegerte”

Sergio, el padre de la niña asesinada el 31 de mayo por su madre en Sant Joan Despí, ha escrito esta carta, de la que reproducimos un extracto, para decir adiós a su hija y pedir una reflexión por el frío acompañamiento institucional: “Anna, Olivia, cuánta tristeza ha provocado vuestra muerte. Desde casa cruzaba los dedos (...) deseando que ese monstruo no hubiera llegado a hacer lo que lamentablemente se confirmó la semana pasada. Nadie, y mucho menos un padre, puede creerse en el derecho de decidir cuándo acaba la vida de sus hijas. Los niños deberían ser felices. La infancia debería ser sagrada. Pero el machismo no lo entiende e incluso utiliza a las personas más inocentes que existen para hacer daño a las madres. Es una lacra que debemos seguir combatiendo como sociedad. Sin relajarnos. Hasta conseguir erradicarla (...). Beatriz, te quiero expresar todo mi apoyo y solidaridad. (...) Yo también perdí a una hija el 31 de mayo. Su madre no mostró ningún respeto por la vida de Yaiza y se la llevó con el único objetivo de hacerme daño. Me lo ha hecho, sin duda. Nunca había sentido tanto dolor. (...) Tenía que soplar tantas velas de cumpleaños. Ella [su madre] también es un monstruo. Todos lo son. Me pregunto cómo no pude verlo. Me dicen que asuma que no había nada que hubiera podido hacer para evitarlo. Pero no puedo dejar de pensar en qué he fallado a mi hija. Perdóname, cariño, habría dado todo por protegerte de cualquier peligro”.