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Los campos de concentración gallegos se asoman al cine

Carátula del documental gallego “Dores”

El documental gallego “Dores” sobre estos recintos triunfa en Filmin al reunir a los familiares de un represaliado y su asesino

Uno de los documentales de la plataforma Filmin que más está dando que hablar en Galicia estos días es “Dores”, una obra en la que las autoras, cuatro recién licenciadas de Comunicación Audiovisual de la Universidade de Compostela (USC), repasan en este trabajo de fin de carrera la historia de los campos de concentración que hubo durante la Guerra Civil en la comunidad.

El momento álgido de la película –que recibió una nota de 8,8 en Filmin por los espectadores y que hoy tiene su último día para visionarlo en dicha plataforma– es cuando, frente a un panteón familiar, Tino Cordal habla con Susana Sánchez Arins.

Él es sobrino nieto de Castor Cordal, un electricista de la CNT de la zona de O Salnés, que fue encarcelado y torturado en los bajos del Pazo de Fefiñáns en Cambados para después acabar asesinado en un monte y enterrado en una fosa común.

Ella es la escritora de “Disque”, una obra en la que recuperó la memoria familiar de su tío abuelo Manuel de Portarís, falangista que acabó siendo alcalde de Ribadumia en 1940 y una de las personas que asesinó a Castor Cordal y Ramón Barreiro.

El represaliado Castor Cordal (i); su asesino, Manuel de Portarís (d)

“Empezamos a leer libros como el diario de Casimiro Jamonero, que fue un militar republicano –que estuvo en el campo de concentración de Lavacolla en Compostela– y “Seique” de Susana Sánchez Arins. Cuando salió en los periódicos la historia de Tino Cordal vimos que era la misma historia que la de Susana, coincidían nombres. Pensamos que sería increíble juntarlos y poner el debate sobre la mesa”, explica la directora, la arousana Coral Piñeiro.

Tino Cordal y Susana Arins (d)

Tino Cordal y Susana Arins (d) mar mato

La ayudante de dirección y operadora de cámara Clara Miñán, de Soutomaior, explica que “Tino y Susana se prestaron sin problema” para el rodaje. “Fue emocionante llegar al cementerio para la grabación. Era el primer día que hablaban. Ellos están de acuerdo en cómo se debe tratar la historia. Ellos hablan de hechos sin rencor”, añade.

Asegura Tino Cordal en la pieza que “hay que hablar de las víctimas pero hay que hablar de los verdugos, que torturadores como Billy el Niño mueran de mayores sin rendir cuentas a la justicia es tremendo”.

Susana Sánchez, por su parte, defiende que los familiares de aquellas personas que asesinaron o torturaron a otras durante la Guerra Civil den el paso para aceptar ese pasado familiar y lo den a conocer.

La productora de “Dores”, Maite Martínez, rememora cómo decidieron contar esta historia: “Vimos una noticia que hablaba de las once puertas del infierno (campos de concentración en Galicia) y a nosotras, que estamos concienciadas en temas de política y memoria histórica, nos chocó mucho que no supiéramos que había habido campos de concentración en Galicia y en España. Investigamos y pensamos que estaría bien hacer un trabajo para hacerlo llegar a más gente”.

“Siempre se dice que aquí en Galicia no hubo Guerra Civil, pero hubo una represión muy fuerte, con centros penitenciarios en prácticamente todos los ayuntamientos, y también hubo campos de concentración provinciales, batallones de trabajo”, añade Coral Piñeiro.

Para Laura Piñeiro, montadora y guionista, hay “un riesgo. Parece que no es relevante dar a conocer que estos espacios existieron porque queda lejos, pero eso repercute en los más jóvenes, que no sabemos qué ocurrió. Obviamente olvidar parte de la historia condena a repetir lo que ocurrió una vez”.

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“Decidieron ignorar ese pasado y enterrarlo”

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Clara Miñán y Laura Piñeiro, de pie, con Maite Martínez y Coral Piñeiro.

Las cuatro jóvenes realizadoras que firman “Dores” –las hermanas mellizas Coral Piñeiro y Laura Piñeiro más Maite Martínez y Clara Miñán– se muestran muy críticas con cómo se ha mostrado la historia de la Guerra Civil a los más jóvenes desde los centros de enseñanza: “Se cuenta la historia de una manera muy general. En una semana, en Bachillerato, te dan los apuntes sobre lo que fue la Guerra Civil, la dictadura y la transición. Pero hay una falta enorme de lo que fue la guerra en Galicia y de saber que no fue igual en toda España. Tampoco hablan al alumnado de que existieron los campos de concentración gallegos. Solo los tenemos asociados a Alemania. Hay un gran desconocimiento por falta de tiempo o porque no interesa hablar más. La gente joven a nivel general no sabe nada”.

Para estas recién licenciadas que elaboraron “Dores” mientras estudiaban Comunicación Audiovisual en Compostela, “en Alemania, los campos de concentración se conservaron, se visitan. Aquí, decidieron ignorar todo ese pasado y enterrarlo. Se está haciendo cada vez más grave porque es una carrera contra el tiempo –algunos de estos espacios están ya derruidos– ya que cada vez la gente sabe menos de lo que pasó”.

Las autoras de la pieza piensan que las instituciones públicas deberían afanarse en conservar la memoria de estos lugares, para contar lo que allí pasó.

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