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Crisis migratoria

Crisis migratoria: Canarias contiene el aliento ante la crisis con Rabat

Inquietud en las Islas por las repercusiones del conflicto con Marruecos y el posible aumento de llegada de inmigrantes a Canarias

La situación en Ceuta está fuera de control por la llegada masiva de inmigrantes.

La situación en Ceuta está fuera de control por la llegada masiva de inmigrantes.

La alianza entre España y Marruecos pasa por un momento delicado. La confianza, la cordialidad y los intereses mutuos que reinaban en las relaciones bilaterales, se han deteriorado tras la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de admitir la entrada en el país al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir atención sanitaria a causa de la covid-19. Este gesto, que se realizó bajo la etiqueta de «razones humanitarias» por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores español, disparó la desconfianza en Rabat y, tras semanas de tensión, las consecuencias se han trasladado a la frontera de Ceuta, donde la policía marroquí levantó la guardia y facilitó la salida a nado a más de 8.000 migrantes hacia España. Mientras, Canarias observa con inquietud lo ocurrido en la ciudad autónoma y aguanta el aliento ante la posibilidad de que esa escena se pueda replicar en las Islas, bien con un aumento de la llegada de pateras a las costas del Archipiélago o con el recrudecimiento de las fricciones en asuntos como el control de las aguas canarias que el Reino Alauí aspira a anexionar a sus dominios.

La tarde del lunes se desató una entrada incesante de personas sin documentación por los pasos fronterizos ceutíes de El Tarajal y Benzú. Ante la pasividad de los gendarmes marroquíes, los migrantes llegaban a nado o utilizando medios rudimentarios desde las ciudades vecinas de Fnideq y Beliones. Durante la madrugada y la mañana de ayer el goteo de entradas fue continuo y España desplegó varias unidades del Ejército de Tierra en Ceuta, con el fin de controlar la llegada de inmigrantes y ayudar en las labores de control de las calles de la ciudad. Sánchez se trasladó ayer a Ceuta y posteriormente a Melilla, para tratar de atajar la crisis y «defender la integridad territorial de España». El presidente del Gobierno fue recibido en las ciudades autónomas en un clima de crispación, entre insultos, abucheos y peticiones de dimisión. Precisamente, en medio del conflicto, el Consejo de Ministros aprobó la asignación de 30 millones de euros para ayudar a Marruecos en el control de fronteras y en el despliegue policial contra la inmigración irregular. Según detalla Moncloa, este monto ya estaba contemplado en los Presupuestos Generales y se había previsto su aprobación la semana pasada.

El origen del conflicto: la hospitalización de Ghali en España

Esta crisis se dirime en muchos escenarios y ayer también se movieron fichas en la alta diplomacia. Tanto el Gobierno marroquí como el español llamaron a consultas a la embajadora del país magrebí en España, Karima Benyaich, quien ayer aseguró que «hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir». Sus palabras hacían referencia a la atención sanitaria que España brinda a Ghali en un hospital de Logroño, bajo una identidad falsa. Benyaich añadió que las relaciones entre países «vecinos y amigos» se tienen que basar en «la confianza mutua, que se tiene que trabajar y nutrir». En este sentido, el sociólogo y economista Rafael Esparza alega que el Gobierno de Sánchez «no está afinando sus relaciones diplomáticas», porque Marruecos es un socio prioritario en muchos términos y se han tomado decisiones que el país vecino «siente como agresiones de un gobierno amigo».

El foco del fenómeno migratorio lleva sobre Canarias más de un año, con lo que el Archipiélago es una de las regiones más afectadas por la ruptura de los lazos entre ambos países vecinos. Con la experiencia de las llegadas masivas de inmigrantes a las Islas, el presidente autonómico, Ángel Víctor Torres, señaló que «hay que poner toda la carne en el asador para buscar un acuerdo» y «normalizar urgentemente» las relaciones diplomáticas con Marruecos. Además, en declaraciones a Efe, Torres mostró su solidaridad con los presidentes de las dos ciudades autónomas. «Les entiendo. Entiendo que han tenido que pasar horas tremendas. Estamos hablando de miles de personas que llegan de manera inmediata, imprevista, a borbotones», señaló el presidente canario. Quien recordó el fin de semana del 7 y 8 de noviembre de 2020, en el que llegaron a Canarias más de 2.200 personas, cifra que constituía hasta ayer el récord de entradas irregulares en España.

Las consecuencias de la crisis migratoria de Ceuta para Canarias

Ante el temor de que lo ocurrido en Ceuta pueda extenderse a las costas del Archipiélago, Coalición Canaria advirtió ayer de las consecuencias que podría tener para las Islas el «fracaso diplomático» del Ejecutivo central, por lo que reclamó una «respuesta diplomática urgente» a España y Europa. Además, los nacionalistas mostraron su apoyo a que la crisis migratoria en Ceuta y Melilla «sea atendida por Sánchez en primera persona», pero reprocharon que la llegada de más de 26.000 migrantes a las Islas durante el año pasado, «no haya sido motivo suficiente para visitar las Islas y gestionar la crisis migratoria como un asunto de Estado». En este sentido, CC lamentó que Sánchez «vuelva a dar muestras del lugar que ocupa Canarias en su agenda». Una crítica compartida por el presidente del PP de Gran Canaria, Poli Suárez, quien expresó en las redes sociales que el inmediato traslado de Sánchez a Ceuta «es una demostración de que cuando el problema se tiene cerca, enseguida busca hueco en su agenda, mientras que en Canarias seguimos esperando su visita más de un año después y nos ha dejado solos».

Chantaje y extorsión

Otro de los frentes abiertos entre Canarias y Marruecos es la delimitación de la mediana marítima entre el continente y las Islas. El informe Marruecos, el Estrecho de Gibraltar y la amenaza militar sobre España, publicado recientemente por el Instituto de Seguridad y Cultura (ISC), advierte de la amenaza que supone para España el rearme de Marruecos en el Sáhara, respaldado por Estados Unidos. El reconocimiento del Sáhara como territorio marroquí por parte de la administración Trump refuerza la postura de Marruecos en lo que se refiere al Sáhara, incluida su reivindicación sobre las aguas que rodean a la antigua colonia española. Los autores del estudio creen que Rabat no cesará en su empeño de adaptar su legislación y delimitar una nueva línea de costa. Esto choca con los intereses de España, puesto que se produciría un «solapamiento de aguas con Canarias y la reclamación mutua de una ampliación de la plataforma continental hasta las 350 millas náuticas», lo que supondría una nueva delimitación de su Zona Económica Exclusiva (ZEE). Más allá de la pesca, aspecto no menos importante, se disputa la soberanía de los montes volcánicos del Archipiélago, ricos en materiales como el telurio, el cobalto y el plomo.

Las imágenes de Ceuta, con miles de marroquíes entrando en la ciudad norteafricana, recordaron a la Marcha Verde que tuvo lugar hace 46 años en el Sáhara. «Esa fue la excusa que Marruecos utilizó para ocupar nuestro país y la situación de Ceuta se puede comparar con lo que nosotros sufrimos», sostuvo el delegado del Frente Polisario para España, Adbulah Arabi. Quien criticó que el país magrebí utilice la política migratoria para presionar y que se le reconozca la soberanía sobre el Sáhara Occidental, porque «Marruecos solo entiende las relaciones internacionales desde el marco de la imposición».

En esta misma línea, Nueva Canarias repudió la estrategia del «chantaje y la extorsión» de Marruecos en la crisis de Ceuta. El portavoz parlamentario y coordinador territorial de la formación, Luis Campos, destacó que esta estrategia es «recurrente, bien sea por la situación del Sáhara Occidental, las aguas territoriales o las negociaciones para los acuerdos pesqueros y agrícolas» pero, en este caso, apunta que “lo deleznable es que se haya utilizado a la población civil». Campos demandó al Gobierno español y a la Unión Europea que no faciliten más medios para que el reino alauita «siga infringiendo los derechos humanos en el Sáhara ocupado o la negación de derechos a la población rifeña».

El asalto a las fronteras mantiene en tensión a toda la ciudad de Ceuta Agencia ATLAS / EFE

La playa de El Tarajal, zona cero de la crisis migratoria de Ceuta Agencia ATLAS / EP

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El Gobierno despliega al Ejército en Ceuta ante la llegada masiva de inmigrantes EFE

Las reacciones en Bruselas a la crisis migratoria de Ceuta

El eco de la crisis de Ceuta no tardó en llegar a Bruselas, desde donde Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, expresó su solidaridad con la ciudad autónoma y reclamó políticas comunes a los 27 países miembros para gestionar el fenómeno migratorio. «Las fronteras de España son las fronteras de la Unión Europea. La cooperación, la confianza y los compromisos compartidos deberían ser los principios de una relación fuerte entre la UE y Marruecos», afirmó en sus redes sociales el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien mantuvo ayer una extensa conversación telefónica con Pedro Sánchez. El Parlamento Europeo escuchó el relato de lo sucedido en Ceuta en boca del eurodiputado del PP, Gabriel Mato, quien aprovechó su intervención en la Cámara para exigir una política exterior «decidida, coherente y responsable, que vele por los derechos humanos de las miles de personas que cada día arriesgan su vida con la esperanza de encontrar un futuro mejor».

A primera hora de la tarde, las Fuerzas de Seguridad españolas desplegadas en las inmediaciones de los espigones marítimos del Tarajal y Benzú constataron un sensible decrecimiento en el número de ciudadanos marroquíes que intentaban acceder irregularmente a Ceuta. La calma comenzó a llegar después de que Marruecos desplegara controles en las carreteras de acceso a las ciudades de Fnideq y Beliones, para evitar la llegada de no residentes.

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