Más de un millón y medio de trabajadores esenciales menores de 60 años, como profesores, policías y militares, entre ellos más de 60.000 gallegos, se quedaron en el limbo a principios de abril.

Tras haber recibido la primera de las dos dosis preceptivas de la vacuna de AstraZeneca, el Gobierno central, siguiendo la estela de Francia y Alemania, decidió que paralizaba la inoculación de este fármaco en el colectivo, debido a unos muy infrecuentes trombos, potencialmente mortales, cuya aparición, dentro de su extrema rareza, era más común en las personas más jóvenes. Desde entonces, estaban a expensas de una decisión que llevaba semanas retrasándose, sin saber qué pasará con su segundo pinchazo.

Este martes llegaba la solución: el Ministerio de Sanidad y las comunidades acordaron que la segunda dosis sea de Pfizer, pero si el interesado lo pide podrá recibir el segundo pinchazo de AstraZeneca. Tras una larga reunión, el Ministerio impuso su criterio inicial (segunda dosis de Pfizer) pero contentó a las comunidades que como Galicia defendían seguir con AstraZeneca. 

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Sanidad abordó esta decisión con mucha calma. Tanta, que aceptó rebasar el límite de 12 semanas entre un pinchazo y otro que recomienda la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y el prospecto del propio fármaco. El ministerio amplió su administración a 16 semanas y dejó claro que no movería ficha hasta conocer los detalles preliminares de un estudio, llamado CombivacS e impulsado por el Instituto de Salud Carlos III, que inclinó la balanza a favor del mix de AstraZeneca y Pfizer.

La EMA, en cambio, aboga por completar la vacunación con este fármaco, en lugar de combinarla con el de Pfizer, en una posición similar a la que mantienen numerosos epidemiólogos y el Consejo General de Médicos.

La demora y la decisión también contó con el rechazo frontal de varias comunidades. Una de ellas, Galicia. La Xunta apostaba por dar un segundo pinchazo de AstraZeneca a los menores de 60 años que ya tienen una primera dosis puesta. Ayer mismo, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, aseguraba que su planteamiento es el de los expertos del Sergas y también de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, en inglés).

“Respetamos mucho la opinión del Ministerio, pero me sorprende que haya una divergencia entre la EMA y la Dirección General de Salud Pública del Ministerio”, dijo Feijoo, para luego añadir: “Hacer un ensayo clínico con 400 o 600 personas no parece un hecho determinante para dejar sin efecto la decisión de la EMA”.

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“Cualquier ensayo clínico que podamos hacer en España siempre será inferior en número de personas al ensayo clínico que han hecho los británicos al dispensar las dos dosis a millones de personas”, esgrimió. Cataluña, Madrid y Andalucía también han defendido dispensar la segunda dosis de AstraZeneca.

Incluso la Comunidad Valenciana, gobernada por el socialista Ximo Puig, se posicionó este martes a favor de seguir vacunando con AstraZeneca.