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Expediente ovni: las incursiones alienígenas en el cielo gallego

Recreación del ovni gigante avistado por dos aviones frente a la costa gallega en 1997. Cuarto Milenio

"2021 es el año de la revelación extraterrestre, se acerca la gran noticia", aseveró el periodista Enrique de Vicente en el programa Cuarto Milenio a comienzos de año. Hace décadas que los aficionados a la ufología y los investigadores de lo paranormal reclaman la desclasificación de documentos que probarían la incursión en nuestro planeta de naves extraterrestres e incluso contactos con alienígenas.

El exdirector del área de seguridad espacial de Israel, Haim Eshed, saltó a los medios de todo el mundo afirmando que hay vida más allá de la Tierra y que los contactos se han mantenido en secreto porque "la humanidad no está preparada".

Se olvidó de hacer un aparte con los gallegos, a los que la conexión con lo sobrenatural nos viene en el ADN, así en la tierra (meigas, almas en pena, trasnos…) como en el cielo: ovnis y otros cuerpos extraños. De hecho, los documentos desclasificados por Defensa en 2016 incluyen cuatro “expedientes X” ocurridos en Galicia. Aunque, sin duda, habrá más. Muchos más.   

  • Un ovni gigante a 92 kilómetros de Vigo

    Un piloto desvela el avistamiento, inédito hasta ahora, de una misteriosa superestructura en 1997

Un platillo gigante frente a la costa de Vigo

En 1997, un avión de Air Europa surcaba el Atlántico hacia Madrid cuando a 92 kilómetros de Vigo su tripulación divisó unas extrañas luces en la oscuridad. "¡Mira aquí delante!", interpeló el comandante a su copiloto. Ambos se quedaron sin palabras al ver un enorme y extraño objeto circular con dos potentes focos de luz que lo envolvían en una especie de bruma blanca.

El piloto comunicó el insólito avistamiento a Tráfico Aéreo, que descartó la existencia de cualquier operativo marítimo.

Minutos después, una aeronave de Iberia se ofrecía a hacer un vuelo de reconocimiento sobre aquel cuerpo sospechoso. "Toda la información que se ha dado es 100% correcta", sentenció el segundo piloto.

¿Qué era esa inquietante y gigantesca superficie luminosa sobre el océano? Los aviadores elaboraron informes sobre el avistamiento, de los que nunca más se supo. “Están retenidos”, apuntaba uno de ellos en Cuarto Milenio.

Recorte de la página de FARO del 28 de marzo de 1974 que recogía el avistamiento en Oia. Faro

El “ovni de Minguela”

Uno de los casos más peculiares registrados en Galicia tiene apellido: “el ovni de Minguela”. Así se conoce a la experiencia alienígena que aseguró haber vivido el afamado – y ya fallecido- peluquero vigués Juan Minguela en su casa de Viladesuso, en Oia.

Según relató en 1974 a FARO DE VIGO, eran las tres de la mañana cuando se despertó con los fuertes aullidos de los perros. Sintió un intenso calor y se acercó a la ventana, donde se vio sorprendido por un resplandor sobre el mar: “Vi un aparato en forma de huevo, rodeado de una brillante luz verdosa, inmóvil en el aire a unos 10 metros de la superficie del agua”.

El suceso saltó a las páginas de periódicos no solo en Galicia sino a nivel internacional con gran repercusión. Minguela no escatimaba en detalles a la hora de relatar el extraño encuentro, ni tampoco en sinceridad: “Me entró mucho miedo y me metí en un armario con mi escopeta”, confesaba. ADN gallego, sí, pero precavido también.

¿Aterrizaje de una nave espacial?

Los vecinos de Outes estaban seguros de ello. Todo encajaba: habían visto una gran bola de fuego cruzar el cielo sobre sus cabezas, seguida una sonora explosión. A los pocos días hallaron un “cráter” en el monte de 29 metros de largo, 13 de ancho y 1,5 de profundidad. “Algo” había hecho saltar por los aires a los árboles. Estaba claro: allí había aterrizado una nave espacial.

Sin embargo, las investigaciones descartaron -en parte- este suceso extraterrestre ocurrido en 1994: sí se comprobó el tránsito de un bólido (cuerpo procedente del espacio exterior) pero las explicaciones para el socavón apuntaron desde el estallido de una bolsa de gas subterránea a la erosión de las recientes lluvias.

Este suceso nunca llegó a tener consideración de avistamiento por parte de Defensa, ,muy al contrario de lo que sospechaban los vecinos.

Se baja del coche para acercarse a un ovni

 En 1969 un conductor circulaba por la N-651 cuando, entre Lugo y Becerreá, divisó un cuerpo flotante. El hombre remitió una carta al Ejército del Aire en la que explicaba su encuentro con un objeto "redondo, de un diámetro más o menos de dos metros con una punta terminada en forma de obús y la otra plana, en su totalidad iluminado por una luz fantástica, parecía que su exterior era de trocitos, como si fuera gresite en múltiples colores", recoge el informe oficial de Defensa.

Lejos de amedrentarse, tirando de ese ADN gallego que conecta con lo sobrenatural, quiso acercarse a esa inexplicable aparición, pero cuando bajó del vehículo el “obús” desapareció. El atestado atribuye el suceso, pese a las apreciaciones objetivas y exactas” del testigo, a "una ilusión óptica originada por el reflejo del sol en una roca granítica".

Extracto del informe oficial de Defensa sobre el avistamiento en Noia en 1989.

Extracto del informe oficial de Defensa sobre el avistamiento en Noia en 1989. Ministerio de Defensa

La nave que hizo saltar las alarmas en Santiago

Dos de los cuatro "expedientes X" desclasificados de Defensa tienen como escenario Noia, uno datado en 1989 y otro en 1993. En el primero, el Ejército del Aire detectó un objeto “con forma lenticular” que navegaba "a poca velocidad y con gran aparatosidad de luces con tonos brillantes y cambios".

Se trasladó el aviso a la torre de control aéreo de Santiago de Compostela, que ratificó la existencia de un cuerpo que realizaba “variaciones de altura” y que “disparó las alarmas” con “interferencias”.

Cuatro años después, la misma unidad militar del Barbanza advertía de "una traza visual formada por un núcleo de color verde y una estela de ignición de color blanco amarillento" que se lanzó a “velocidad vertiginosa” hacia el Atlántico.

El informe, el más extenso de los cuatro casos gallegos, apunta como explicación que "pudiera tratarse de un meteorito" pero califica el suceso de "inexplicable".

El croquis realizado por uno de los testigos del avistamiento en Ferrol en 1966. Ministerio de Defensa

La "primera visita", en 1966

La personal de la estación de radiotelegráfica de Ferrol avistó en 1966 “un objeto voluminoso de luz opaca que varía de forma cada cinco minutos aproximadamente". El informe de Defensa adjunta una fotografía captada por uno de los testigos, que tuvo tiempo de coger la cámara ya que el cuerpo flotante se mantuvo hasta 45 minutos visible a 200 metros sobre el suelo. Además, el expediente adjunta un croquis sobre la que sería la "primera visita" alienígena documentada en el cielo gallego.

Una "procesión" de bolas de fuego

Un inmenso resplandor iluminó la noche sobre Galicia el pasado enero. Fotografías y vídeos circulaban por las redes sociales en busca de una explicación, entre ellos, el de un vecino de Cangas que captó el momento con total nitidez. ¿Qué era aquello? El misterio se resolvió pronto: un meteorito. O más bien, un superbólido, porque su peso (hasta 60 toneladas) y su velocidad (hasta 70 kilómetros por segundo), lo equiparan al cuerpo celeste que cayó sobre Rusia en 2013 provocando importantes destrozos.  

Una cámara fija en Cangas capta el misterioso resplandor que iluminó el cielo de Galicia FGJohnny

Al contrario de lo que pueda parecer, el tránsito de meteoritos, bólidos y otros cuerpos celestes es un fenómeno bastante habitual en la bóveda celeste gallega. Tanto, que ya parece una procesión: prácticamente cada año se documenta el paso de una gran bola de fuego.  

Así, en abril del 2020, se atisbó un objeto en llamas precipitándose al océano frente a Galicia. Aunque se creyó que era un meteorito, resultó ser un alienígena muy terrestre: los restos de un cohete Soyuz lanzado con suministros a la Estación Espacial Internacional, que por entonces se situaba sobre Portugal. Una vez cumplida su misión, estos artefactos vagan por el espacio hasta que entran en la atmósfera de la Tierra y se desintegran.

  • Desde la misteriosa explosión en una aldea gallega al meteorito que iluminó Galicia

    Diversos objetos celestiales han cruzado el firmamento de la comunidad a lo largo de los últimos años

También en febrero de 2019 se divisó un cuerpo no identificado en el norte de la comunidad. “Lo más probable es que haya sido una piedra cósmica que entró en la atmósfera y, si cayó algo, cayó en el mar Cantábrico", apuntaban por entonces desde el Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la Universidade de Santiago (USC).

Y así podríamos remontarnos varios años atrás para revelar que, al menos una vez al año, una gran bola de fuego cruza el cielo sobre Galicia.

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