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India, la tragedia que no cesa

Dos hombres llevan en moto a una mujer fallecida. | // TELUGUBULLETIN

Como dice el escritor Javier Moro, gran conocedor de la India, las cifras en el país asiático son casi inconcebibles desde España. Allí viven 1.366 millones de personas y nacen cada año cerca de 40 millones, casi el equivalente a la población española, por lo que en nada superará a China (1.398 millones) como el país más poblado del mundo.

Un periodista que tuiteó sus niveles de oxígeno y murió, y una madre muerta llevada en moto, historias del drama del COVID-19 en el país asiático

Ayer se alcanzó un nuevo récord diario de contagios, 386.000, pero se cree que las cifras de casos reales podrían multiplicar las oficiales hasta por 30. También las de muertos, 3.500 más ayer, hasta 208.330 en total.

Pero al margen de las estadísticas llegan historias dramáticas provocadas por una sanidad desbordada, la falta de oxígeno en los hospitales y unas autoridades que difunden mensajes negacionistas o intentan acallar los mensajes de auxilio.

Javier Moro contó en el programa “Horizonte”, de Cuatro, que un embajador había muerto en el parking de un hospital esperando ser admitido.

Algo similar le ocurrió a Vinay Srivastava, periodista indio que recorrió varios hospitales requiriendo atención médica por sus bajos niveles de saturación de oxígeno. Srivastava, de 65 años, fue tuiteando los valores que arrojaba el pulsioxímetro que llevaba en su dedo: llegó a marcar 31%, cuando su valor normal en personas sanas es de 95% o mayor. El asesor de un ministro le pidió detalles, y el periodista le respondió con una fotografía del pulsioxímetro. Fue uno de sus últimos tuits antes de morir sin haber recibido tratamiento médico alguno.

Vinay Srivastava había denunciado en Twitter el 2 de abril que ni el Gobierno de India, ni la Comisión Electoral, ni el Tribunal Supremo habían prohibido los multitudinarios mítines electorales, que congregaron a cientos de miles de personas.

La actitud de las autoridades ha sido señalada como uno de los motivos de esta devastadora segunda ola. Se han permitido festivales religiosos multitudinarios –como el Kumbh Mela, que reunió a millones de personas a orillas del Ganges– y se han difundido consignas que rozan el negacionismo. “La tasa de mortalidad de la India es la más baja del mundo”, aseguró el jueves el titular de Sanidad del primer ministro nacionalista Narendra Modi, aferrándose al –todavía– bajo número de muertos por millón de habitantes.

La crisis sanitaria se ha tratado de ocultar. El mandatario del estado norteño de Uttar Pradesh, el monje hinduista Yogi Adityanath, ordenó a la policía que impidiese a los hospitales difundir datos sobre falta de oxígeno.

Lo cierto es que, en muchos estados de la India, donde los hospitales públicos son minoría, se vive una crisis sanitaria sin precedentes.

El pasado lunes, una mujer fallecida tuvo que ser transportada en moto, emparedada entre su hijo y su yerno, debido a que no había ambulancias disponibles. El vídeo con los tres ocupantes de la motocicleta, incluido el cadáver de la mujer de unos 50 años, se hizo viral. Ocurrió en la ciudad de Kasibugga, en el estado de Andhra Pradesh. Según la prensa local, la mujer se sintió mal y sus familiares la llevaron en mototaxi a un hospital privado en Kassibugga. Allí le dijeron que tenía bajos niveles de oxígeno y que debía hacerse una tomografía. Tras la prueba, y de camino al hospital, la mujer, afectada de COVID-19, falleció. El conductor del mototaxi echó a la familia, que tras muchos esfuerzos no logró conseguir una ambulancia para llevarla a su pueblo natal, a 500 kilómetros. Fue entonces cuando decidieron transportarla en moto, encajada entre su hijo y su yerno.

"Que nos dejen entrar, porque por supuesto somos españoles y queremos entrar, pero que nos controlen muy de cerca”

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Hay más historias e imágenes dramáticas: madres suplicando tratamiento para sus hijos a las puertas de los hospitales, largas colas de cadáveres esperando para la cremación... La médica gallega Amaia Foces, que trabaja en un colegio de Nueva Delhi, dijo ayer a Efe que “te llama el personal del colegio por sus familiares porque no tienen acceso a médicos”. Y no porque carezcan de medios económicos, porque se trata de gente “más bien pudiente” y con seguros privados. “Pero da igual, los hospitales están saturados y no hay camas, no hay oxígeno y la gente se está muriendo”, afirmó. La médica, que ha tratado de regresar, sin éxito, a España, advierte también sobre la variante “india” B.1.617 del coronavirus: “Que nos dejen entrar, porque por supuesto somos españoles y queremos entrar, pero que nos controlen muy de cerca”, avisa.

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