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El científico gallego César de la Fuente, galardonado con el Premio Princesa de Girona

El jurado resalta “el liderazgo” y la trayectoria en biología computacional de este biotecnólogo que coordina un equipo en Estados Unidos que diseña nuevos antibióticos mediante ordenador

El biotecnólogo coruñés César de la Fuente, en el laboratorio.   | // FDV

El biotecnólogo coruñés César de la Fuente, en el laboratorio. | // FDV

El biotecnólogo gallego César de la Fuente fue galardonado ayer con el Premio Fundación Princesa de Girona de Investigación Científica 2021 que reconoce la trayectoria personal y profesional de jóvenes menores de 35 años que destacan en diferentes ámbitos. Afincado desde hace años en EE UU, donde es catedrático en la Universidad de Pensilvania, la noticia le llegó –por el cambio horario– en plena madrugada. “Me llamaron a las 05.00 horas. Estoy muy contento, es todo un honor y un reconocimiento al duro trabajo que hacemos cada día todo el equipo del laboratorio para alcanzar nuestros objetivos”, explicaba ayer por teléfono este científico gallego, quien quiso recordar “a toda esa gente con la que he tenido la suerte de aprender como mis mentores, mi familia, mi pareja o mis amigos”.

De la Fuente es profesor en la Universidad de Pensilvania, donde además lidera el Machine Biology Group, que tiene como objetivo principal desarrollar nuevos antibióticos mediante ordenadores a partir de moléculas que existen en la naturaleza para que puedan atacar a bacterias cada vez más resistentes. Precisamente, el jurado del premio –cuyo fallo anunció ayer el rey Felipe VI en un acto celebrado en el centro cultural Las Cigarreras de Alicante y que pudo seguirse en directo por internet– destacó que el diseño de estos nuevos fármacos “es de enorme relevancia social e industrial”. “De la Fuente es uno de los innovadores más importantes del mundo por digitalizar la evolución para crear antibióticos mejores y su actividad en defensa de grupos socialmente desfavorecidos”, añadió.

El propio De la Fuente sostiene que la importancia del proyecto en el que trabaja su equipo radica en que la resistencia a los antibióticos es “un problema de salud global”. “Se estima que en 2050 morirán diez millones de personas al año por las superbacterias, porque sus infecciones no responden a los antibióticos”, señala este joven, quien explica que las ventajas de recurrir a los ordenadores para generar “moléculas que pueden ser potenciales medicamentos”, está en que se “acelera el proceso de desarrollo –si por la vía tradicional pueden tardarse años, de este modo es posible lograrlo en semanas o meses– y se ahorran costes”.

Aunque centrado en el desarrollo de este proyecto, su equipo de Pensilvania no es ajeno a la pandemia de coronavirus y por ello, han diseñado un nuevo test –que permite diagnosticar el SARS-Cov-2 en solo cuatro minutos y a bajo coste (unos cuatro euros)– que está pendiente de ser aprobado por la FDA, el organismo que da al visto bueno a nuevos medicamentos y productos sanitarios en EE UU. “Además, ya estamos trabajando con nuevos prototipos de test diagnósticos”, adelanta.

El de Investigación Científica es el cuarto y último galardón de la undécima edición de los Premios Princesa de Girona tras los otorgados a la veterinaria y escritora María Sánchez Rodríguez en la modalidad de Artes y Letras; la socia fundadora de Goy Gentile Abogados Lucía Goy Mastromiechele (Empresa) y el fundador de la ONG Nasco Feeding Minds, Ousman Umar (Social). Los cuatro distinguidos recibirán el premio de manos de los Reyes y la princesa de Asturias y de Girona en un acto que aún no tiene fecha ni lugar decidido pero que previsiblemente será durante el segundo semestre de 2021.

De la Fuente expresó ayer su deseo de que este tipo de noticias animen a más niños y adolescentes “a querer ser científicos”. “Que se animen y sean ellos los que nos saquen de la próxima pandemia”, señaló.

“El problema de las ‘superbacterias’ es una pandemia silenciosa”

César de la Fuente - Biotecnólogo y Catedrático en la Universidad de Pensilvania

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Recibe el Premio Princesa de Girona de Investigación por su “liderazgo y excelente trayectoria científica en el campo de la biología computacional”, pero el coruñés César de la Fuente sabe bien lo que es que su trabajo diario sea reconocido por la comunidad científica a nivel internacional. El año pasado fue designado “mejor investigador joven de EE UU” por la American Chemical Society y, en 2019, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, lo eligió como uno de los “mejores innovadores del mundo” menor de 35 años.

–El premio es a toda su trayectoria, pero especialmente por su papel en el desarrollo de antibióticos con ordenador. ¿Es clave crear nuevos fármacos de este tipo?

–El objetivo principal de nuestro laboratorio es desarrollar nuevos antibióticos porque las bacterias cada vez son más resistentes a los que tenemos disponibles en las farmacias y los hospitales. La resistencia a las llamadas superbacterias es un problema de salud global. Queremos diseñar nuevas moléculas que nos permitan crear fármacos contra ciertas infecciones que, muchas, hoy en día son intratables.

–¿Qué ventajas tiene usar el ordenador para su diseño?

–Esto acelera el proceso de descubrimiento y disminuye mucho el coste. Hoy en día el coste para desarrollar un medicamento es más de un billón de dólares, es decir, más de todo el presupuesto de la NASA para lanzar un cohete a la luna. Cada vez tenemos más dificultad para desarrollar nuevos fármacos, incluidos también los antibióticos, un poco por el coste asociado. Con ordenadores, este proceso se acelera, en lugar de durar años puedes intentar generar nuevas moléculas, nuevos medicamentos potenciales en cuestión de semanas o meses.

–¿En qué fase del proyecto se encuentran ahora?

–Hace un par de año publicamos el primer artículo donde describíamos que podemos usar conceptos de la teoría de selección natural de Darwin para entrenar al ordenador a ejecutar ese algoritmo de Darwin que nos dice cómo hemos evolucionado, es decir, lo que hicimos es enseñar a un ordenador a usar esa teoría. Sería selección artificial en lugar de selección natural porque en lugar de tener que esperar millones de años para ver evolucionar un organismo o molécula, el ordenador lo puede hacer en cuestión de días o semanas.Se comprime en el tiempo el periodo necesario para crear medicamentos potenciales.

–La OMS estima que en 2050 morirán más personas por la resistencias a la superbacterias que por cáncer. ¿Es uno de los principales problemas sanitarios de la humanidad?

–Sin duda alguna, es un problema de salud global. Yo me refiero al problema de las superbacterias como el de una pandemia silenciosa. Todos sabemos que está aquí ya, que está incrementado y no hacemos lo suficiente para paliarla. Es muy importante. De hecho, en el contexto de pacientes con COVID hay muchos que tienen infecciones causadas por bacterias, son las llamadas infecciones secundarias y la causa de la muerte muchas veces tiene que ver con estas bacterias. Además, me gustaría indicar que los antibióticos, junto a las vacunas y el agua potable han sido los tres pilares de que hayamos podamos casi duplicar nuestra esperanza de vida en los últimos cien años. Sin antibióticos la medicina contemporánea no sería posible. Un tratamiento de quimioterapia, dar a luz o ciertas cirugías serían imposibles o mucho más complicados sin ellos.

–Dice que no se hace lo suficiente para frenar estas resistencias. ¿Qué es lo que falla y qué medicas habría que tomar?

–Lo fundamental es comunicar esto a la población, servir como medio para informar de la magnitud del problema a todo el mundo y luego hacen falta planes en cada país y a nivel internacional para poder paliar este problema. Es un problema global, afecta a todos los países y hay que hacer un plan coherente, algo como se hace como el cambio climático o el COVID.

–El jurado destaca la capacidad de su laboratorio para “transferir la tecnología desarrollada”. ¿Es diferente en EEUU que en España?

–No sé como es en España. Aquí tenemos la suerte de que en la universidad tenemos una oficina de patentes, que nos ayudan a transferir la propiedad intelectual del laboratorio para protegerla y en un futuro comercializarla o llevar a la sociedad lo que hacemos en el laboratorio. A mí personalmente me interesa mucho intentar un impacto en el mundo real, intentar mejorar el mundo es lo que nos mueve.

–¿Ha ayudado la pandemia a dar más importancia a la ciencia?

–Será fundamental aprender de este proceso. Durante este año se ha visto la relevancia de la ciencia. La ciencia requiere paciencia, los frutos se recogen años después. Se ha visto por ejemplo con la tecnología de ARN mensajero de las vacunas, que llevaban 15 o 20 años trabajando en ello. Es importante una visión a largo plazo y una apuesta firme de los Gobiernos y entidades para que financien la investigación.

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