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Dín Internacional del Libro

Cuando los libreros son uno más de la familia

Luisa Abad y la librera Amparo Ramilo charlan sobre las últimas novedades en Librouro. Pablo Hernández

El último Premio Internacional Compostela para álbumes ilustrados fue una obra de arte del italiano Pietro Gottuso.“Dende 1880” (Kalandraka) presenta la historia de una librería a lo largo de 141 años que afronta modas, guerras y el paso del tiempo simbolizado sobre la fachada en la cara del titán Cronos en un mascarón de piedra. Gottuso aseguró que su inspiración nació al leer en un periódico sobre el cierre de una librería emblemática de Roma lo que le provocó “melancolía” y “frustración”. Hoy, Día Internacional del Libro, homenajeamos a libreros y lectores que aún acunan sueños.

Detrás de cada librero hay una historia que bien podría estar plasmada en los tesoros literarios que cada día cuida. Gonzalo Pérez Nieves es un emblema del oficio. Lleva en él desde 1985. En el barrio vigués de O Calvario, su librería Cartabón es uno de los templos gallegos de los libros, con especial atención a los títulos en gallego. Cuando Alba Cid y Olga Novo ganaron su Premio Nacional el pasado año, Pérez comentaba orgulloso al día siguiente del fallo cómo se había quedado sin ejemplares enviando algunos de ellos incluso fuera de Galicia.

“Siempre tuve pasión especial por los libros. Ya desde pequeño quise tener librería porque tenía muy pocos y pensaba que, de mayor, quería tener muchos libros”, rememora rodeado de ellos.

Pérez Nieves conoce las dificultades de sacar un sueño adelante: “Los inicios fueron muy duros. Es ahora cuando empezamos a disfrutar del trabajo sin estar asfixiados económicamente. Intentamos recomendar, tratar de leer lo máximo posible. El motivo de existir como librero es ver qué tipo de libro le puede gustar a cada persona”.

“Dende 1880”, una obra de Pietro Gottuso

10% de descuento en compras en librerías

El Día del Libro se celebra en cada una de las librerías del país con un 10% de descuento en la compra de libros a lo largo de hoy viernes. En el caso de la librería Libros para Soñar, de Vigo, la celebración es doble. Hoy cumple 20 años dando sueños para los más pequeños en un proyecto ideado por la editorial Kalandraka. Precisamente, esta es la editorial de “Dende 1880”, una obra de Pietro Gottuso donde se recorre la historia de una mítica librería italiana. En la imagen, las páginas dedicadas a los efectos del totalitarismo a mediados del pasado siglo.

En otra zona de Vigo, junto a la calle, la poeta Luisa Abad –pedagoga y profesora jubilada– atiende en la librería Librouro, propiedad de la familia de libreros Patiño, a la explicación que le ofrece Amparo Ramilo Costas quien lleva 15 años trabajando en dicho establecimiento.

“Mi vida no se entiende sin los libros”, explica con una sonrisa en los ojos. “Es muy gratificante trabajar en una librería con clientas como Luisa (Abad) que ya son amigas-clientas”, añade para reflexionar: “Ves crecer muchas generaciones de chicos a través de los libros. Recuerdas cuando eran bebés e venían aquí con sus padres y ahora ya están haciendo la carrera”.

Para Amparo es maravilloso ver cómo niños y mayores disfrutan con los libros en Librouro. “Eso no lo puede sustituir ni Amazon ni las redes sociales”, defiende una persona que critica que nos acostumbremos a que todo deba “ser inmediato”. “Qué pasa con las relaciones sociales, con el olor de los libros, hablar con un librero”, pregunta.

Luisa Abad la escucha atentamente y señala que hay obras que te llaman de una manera especial solo si estás en una librería al tiempo que guarda un recuerdo especial de unas de las recomendaciones de Amparo: “Nosotros en la noche”, de Kent Haruf, la especial historia de una viuda y un viudo que llegan a un curioso trato en un retrógrado pueblo de Estados Unidos. Para Ramilo Costa es “bonito” descubrir un libro a alguien. Para ello, “procura” estar al día leyendo reseñas, revistas especializadas, medios generalistas y escuchando a los clientes.

Varias décadas de oficio han contribuido a que la librera haya hecho su particular descripción de los clientes de una librería: los que quieren buscar en solitario; los que no quieren que los molesten; los que piden consejo... Pero no hay oficio sin trucos. El suyo es aplicar el trabajo de hormiga a veces en los lectores solitarios en la librería. “Poco a poco les vas entrando. Un día les hablas de una cosa, otro día de otra y al final conigues que su actitud solitaria cambie. Eso sólo se logra en los locales como este. En las grandes superficies es más difícil, es más impersonal”, opina Amparo.

Al acabar esta frase, Luisa recuerda que a veces la literatura es terapéutica. “Sí, muchísimo, salva vidas. Hay muchos casos de gente que viene buscar libros por receta médica. En vez de darles pastillas, les recomiendan leer algo”, concluye.

Carlos Pardo Caramelo, “Melo”, con David Tato en la librería "Banda Deseñada"

Tras conversar con estas dos mujeres volvemos a O Calvario, a la librería de cómics Banda Deseñada. Allí, el propietario, Carlos Pardo Caramelo (nombre en clave “Melo”) charla animadamente con David Tato. Ambos se conocen desde hace años y al igual que en el caso de Luisa y Amparo una amistad ha nacido entre estos aficionados “de toda la vida” a las viñetas.

“Este –explica Melo– es un proyecto conjunto. Eva fue la primera librera de Banda Deseñada. Yo ahora estoy al cargo pero todo empezó con ella, que es mi pareja. Abrimos la librería hace 16 años en otro local y fue nuestra primera aproximación al mundo del cómic de manera profesional”.

Su llegada al sector fue por azar, la madre de Eva tenía una librería en O Calvario, Atlas, y llegó un momento en el que se jubiló, ya que el auge de los centros comerciales estaba ahogando poco a poco a las tiendas de barrio. “Surgió la oportunidad de que lo traspasase con el mismo epígrafe de librería. Los hermanos y Eva decidieron montar el negocio y yo propuse hacer algo distinto, dedicarlo al cómic”, recuerda.

“Desde el primer minuto, por cuestión de principios y educación comiquera, buscamos para la librería un espacio diferenciador, no un dispensador de comics. Intentamos recuperar la figura del librero de siempre, de manera que en la librería encuentres los libros que buscas pero también puedas descubrir este mundo o ampliarlo si ya eres conocedor”, detalla Melo.

 En los 16 años de historia ha asistido a un cambio importante. “Cuando éramos chavales y cuando empezamos con la librería el cómic era algo muy minoritario. El perfil del comprador era una persona que en su día a día no tenía a nadie con quien compartirla; y en la librería encontraba otras personas que hablaban su idioma y no le miraban como un extraño”, rememora Melo.

David destaca que cuando conoció Banda Deseñada le llamó la atención la amabilidad, atención y trato al cliente y que una chica estuviese al frente. Melo reconoce que Tato no es un cliente al uso, es especializado, conoce bien el campo que le gusta al cómic pero acude a la librería en busca de algo más.

“Hay gente que se conoció aquí y acabó formando pandilla, incluso parejas”

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“David -explica Melo­- es un perfil de cliente que de lo que sabe conoce más que yo. Yo no le voy a enseñar nada a mayores. Es muy especializado en lo que le gusta. En otras cosas, sí nos pide consejo u opinión. Podría hacer perfectamente una compra online y no necesitaría la figura del consejero. Sigue viniendo aquí porque la librería le aporta algo. Como él por suerte hay muchos clientes y la pandemia nos demostró que hay más de los que pensábamos”.

David, por su parte, señala la existencia de un perfil de comiqueros “mayormente de Marvel que somos completistas. Nos gusta la obra física pero, además, nos gusta tenerlo todo. Nos joroba que haya inéditos. Tenemos listados de peticiones a Panini, Planeta… para que publiquen ese material inédito. Te lo puedes descargar traducido. Hay cosas en las que soy usuario de cómic digital pero son cosas en las que no me gastaría el dinero”.

Melo confiesa que la librería se ha convertido “en un punto de encuentro. Los chicos que acaban de entrar ahora se conocieron aquí. Comenzaron a venir de manera individual y acabaron formando una pandilla. Ocho o nueve años después el grupo hace incluso otras actividades, incluso hay parejas que se formaron aquí. Es como una familia”.

Y lo demostraron en la pandemia. Hubo clientes que se ofrecieron a adelantar las compras del año para dar aire económico a la tienda ante el temor que no soportase el cierre prolongado sin ingresos. “No eran llamadas para quedar bien, apoyaban con hechos. Por suerte, teníamos la economía saneada y pudimos aguantar pero cuando ves una respuesta de este etilo te refuerza, te da fuerza física y emocional”, reflexiona Melo.

Un sector, el librero, en el alambre

El último informe del Observatorio de las Librerías 2019, elaborado por la Universidad de Zaragoza, con el apoyo de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías (CEGAL) y el Ministerio de Cultura presentaba a finales de 2019 un barómetro que corroboraba un cambio de tendencia.

Este rompía la evolución levemente positiva de las ventas de libros entre 2013 y 2016, produciéndose en 2017 una reducción en la cifra de facturación con respecto al año anterior del 1,8%, y del 3,3% en 2018, con respecto a 2017. Ya en aquel entonces, el 45% de las librerías encuestadas consideraba que el año siguiente (2018) iba a ser malo para el sector.

A la espera del nuevo barómetro, a día de hoy conocemos que la situación no es fácil. Independientemente de cómo hayan cerrado 2018 y 2019, el presente ejercicio y el anterior, con la pandemia, castigaron a las librerías que cerraron varios meses durante el pasado año.

A la pandemia, se unen una situación económica cada vez más compleja por las familias tal y como recogía el informe del Observatorio de las Librerías: “En cualquier caso, el informe señala que la posible causa de este descenso en las ventas puede deberse a la disminución del gasto en libros por parte de la población. Así, en la encuesta de presupuestos familiares (INE, 2018) se muestra un descenso del gasto de libros por persona del año 2016 al 2017 en torno al 14%. Otro posible factor puede deberse al aumento en la compra de libros por Internet, que en la encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de la información y comunicación en los hogares (INE, 2018) muestra que el 12,2% de la población entre 16 y 74 años compraron libros, revistas o libros electrónicos en 2017, frente al 10,9% que lo hicieron en 2016”.

Por ello, desde el sector reclamaban mejoras como poner en marcha un plan de fomento a la lectura y promoción de las librerías así como la revisión de las normas de contratación pública para la venta de libros y una mayor unión de todo el sector.

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