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Lo quiero, lo acumulo, no me sirve pero no lo tiro: cómo descubrir si tu vecino padece Diógenes

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Hallado muerto entre basura en su casa de Vigo

La reciente intervención de la Policía Local en una finca de Vigo donde su propietario amontonaba no solo una innumerable cantidad de enseres inservibles sino también guardaba dos voluminosos cerdos en un estado tan lamentable que fueron encontrados nadando en sus propios excrementos, vuelve a poner de plena actualidad las peculiaridades del Síndrome de Diógenes o el trastorno de la acumulación. Suelen padecerlo personas de avanzada edad que además de vivir solas tratan en la medida de lo posible de evitar cualquier contacto con el exterior. Y precisamente por creerse capaces de sobrevivir en la soledad y sin ayuda acaban bordeando la muerte.

Seguramente muchos vigueses recuerden el caso de José Ángel, el hombre de 51 años hallado muerto en 2016 entre la ingente cantidad de basura y enseres inservibles que acumulaba en su casa de la parroquia de Alcabre. Su vida real era la de un solitario y arisco vecino, pero en la virtual, en su página de Facebook, tenía más de 3.500 amigos. Recibió sepultura en un entierro de beneficencia sufragado por el Concello después de que ningún familiar reclamase su cuerpo. Este mediático caso evidenció la dramática y compleja realidad de los afectados por el síndrome de Diógenes.

Los dos cerdos encontrados en Coruxo cubiertos por sus propias heces

Lo quiero, lo cojo, no me sirve, lo veo, lo guardo, lo acumulo pero no lo tiro; lo dejo, me olvido pero no lo tiro porque lo quiero; papeles o periódicos, muñecas rotas o cajas de latón, ropa usada, ropa sin usar o ropa de la basura... Lo que son despojos y residuos para cualquier persona, para estos enfermos son auténticos tesoros.

"Tienen una dificultad muy grande de deshacerse o separarse de sus bienes y de sus posesionesno importan el valor real que tengan, para ellos son muy importantes aunque al resto no nos lo parezcan", explica la psicóloga Ana Belén Santos-Olmo.

En las dificultades de abordaje de las problemáticas que afectan a las personas con Diógenes se centró en 2020 una investigación de oficio de la Valedora do Pobo, María Dolores Fernández Galiño. Focalizada en las siete grandes urbes gallegas, en la de Vigo, según los datos proporcionados entonces por la institución, se habían detectado 29 casos en los últimos cuatro años.

  • El impacto del síndrome de Diógenes en Vigo: una treintena de casos en cuatro años

    La Valedora do Pobo realiza una investigación de oficio sobre esta problemática en las siete grandes urbes gallegas/Elaborar planes de intervención municipal, una de las sugerencias

Lo que quería saber la Valedora es la incidencia del síndrome en estas localidades –el número de casos detectados–. Y cómo se actúa desde el ámbito municipal, no solo con los propios afectados, sino también por los “eventuales problemas de salubridad pública” y molestias que se puedan ocasionar a los vecinos por esta acumulación desmesurada de residuos, junto al riesgo de incendios –como ya ocurrió en alguna ocasión en Vigo– o incluso de “plagas”. Junto a la urbe olívica, remitieron informes A Coruña, Santiago, Ferrol, Lugo, Ourense y Pontevedra.

Denuncias vecinales

El Concello de Vigo remitió a la Valedora un informe detallado con los 29 expedientes abiertos por síndrome de Diógenes detectados entre 2016 y mayo de este 2020 en la ciudad. De acuerdo a este informe, los casos se conocen generalmente tras denuncias de vecinos o por partes de la Policía Local. Ciertas intervenciones se producen tras incendios en el domicilio, por lo que también van bomberos, o por la muerte del afectado en la soledad de su casa.

La primera comprobación es si el afectado por síndrome de Diógenes es usuario ya de los servicios sociales. Y, aunque no sea así, se hace una intervención con esa persona para tratar de solucionar el problema. A veces hay que adoptar medidas coercitivas, como dictar una orden de ejecución por razón de higiene y salubridad.

El Concello suele ofrecer colaboración para la limpieza y desinfección de la vivienda, “asumiendo el coste” si la persona carece de recursos, pero con el compromiso de ésta de que mantenga la casa “en condiciones de higiene”. Y se les ofrece el Servicio Municipal de Ayuda en el Hogar, “que puede resultar muy idóneo en situaciones de riesgo social como éstas”. Si no se permite entrar en la casa y persiste el problema sanitario, hay que valorar pedir una autorización judicial y/o acudir a la Fiscalía.

En España, Madrid es precursora en la atención de este síndrome a través del Servicio de Apoyo Psicológico a Ancianos Frágiles con Aislamiento Social (SAP). Un estudio elaborado por este servicio en 2014 dibujó lo que podría definirse como el perfil mayoritario en el enfermo de Diógenes: mujer, de unos 80 años, soltera, sin hijos y vive sola. Respecto al deterioro cognitivo, la población estudiada no tenía deterioro o presentaba un deterioro leve. En cuanto a la presencia de algún trastorno mental, un 61% de la población presentaba algún trastorno mental grave, siendo lo más frecuentes la presencia de sintomatología psicótica (24%), el abuso de alcohol (19%) y sintomatología correspondiente a trastornos de personalidad (16%).

Diógenes vs trastorno de acumulación

Los clínicos comienzan a dar al trastorno de acumulación una entidad propia más relacionada con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Aunque las características de uno y otro son similares, lo cierto es que en el Diógenes la acumulación no se debe sólo a lo que la persona ha comprado, sino más bien a que no tira ni se deshace de nada, llegando a acumular basuras, desperdicios, restos de comida, etc.

Además, el síndrome de Diógenes estaría más relacionado con las personas mayores y la aparición de deterioro cognitivo, teniendo como consecuencias un mayor deterioro físico y aislamiento social. Asimismo, añade Eva Velázquez, otras de las psicólogas que forma parte del SAP, "la persona tiene nula conciencia de problema y niega su situación a pesar de que se le señale".

"Más que en lo que acumulan, la diferencia estaría en la conciencia de enfermedad que tienen", advierte Santos-Olmo, quien simplificando resume que el trastorno de acumulación tendría que ver con algo más ansioso o compulsivo, mientras que el síndrome de Diógenes se relaciona más con deterioro cognitivo.

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Trabajo sobre el terreno

Velázquez recuerda que cuando se habla del Diógenes, dentro del trabajo que realizan, están hablando de un "perfil extremo ", y, por lo tanto, de una pequeña parte de la población con la que trabajan, sin embargo, incide en que el aislamiento social de las personas que acumulan provoca grandes dificultades para los afectados y su entorno.

Entre otras consecuencias, es común ver problemas de habitabilidad en la vivienda lo que origina caídas por obstáculos en la deambulación; aumento del riesgo de incendios, e imposibilidad de utilizar el mobiliario de la vivienda. Situaciones que les llevan a no poder dormir en la cama o cocinar en la cocina; y que, al vivir en un entorno insalubre, les puede llegar a rodear incluso con plagas de insectos o roedores.

Pero, pese a las consecuencias que esta forma de vivir tiene para las relaciones sociales o la salud, no reconocen que tienen un problema. "Nos han puesto excusas de lo más variopintas: que no es suyo, que lo han dejado sus nietos o que les hemos pillado cuando están recogiendo porque van a pintar o están haciendo obra; incluso una mujer negó ver la cucaracha que estaba andando por la mesa", explica.

Asimismo, generan malestar dentro de la comunidad de vecinos, debido a los malos olores, posibles plagas de insectos, riesgo de incendios, etc., y, en ocasiones, este malestar se traduce en denuncias por parte de las comunidad de vecinos. Cuando esto ocurre o se tiene sospecha hay que notificarlo al departamento de Salud de los ayuntamientos, donde muchas veces ya hay un conocimiento por parte de los Servicios Sociales.

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