No habrá reencuentro total de la familia real británica en el último adiós el Duque de Edimburgo. Y es que el Príncipe Harry deberá volar solo a Inglaterra para el modesto funeral en el Castillo de Windsor. Y es que más allá de que la relación de los Duques de Sussex con el resto de la monarquía no es buena, especialmente tras la entrevista concedida a Oprah Winfrey, Meghan Markle no acudirá por recomendación médica.

La ex-actriz anunciaba hace dos meses el futuro nacimiento de una hermana para su primer hijo, mientras se encuentra preparando ya su primera serie para Netflix sobre miembros de las fuerzas armadas que padecieron accidentes. Es por ello que un vuelo transoceánico para una embarazada no sea una elección recomendable.

La ceremonia se celebrará dentro de la normativa COVID vigente en Reino Unido que limita a 30 personas el aforo máximo. Por ello, el propio Primer Ministro Boris Johnson ha decidido no acudir para que otro familiar puede estar presente.

La ceremonia será oficiada por el obispo de Canterbury y se guardará un minuto de silencio en todo el país al comienzo. Además, dentro de las medidas del luto nacional, el Parlamento no aprobará ninguna ley durante esta semana.

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El Duque de Edimburgo y el Príncipe Harry, durante el funeral de Lady Di

El entierro de su abuelo será un momento muy especial para el Príncipe Harry, ya que gracias a él tuvo el valor de acompañar el féretro de su difunta madre en el multitudinario adiós a Lady Di en 1997. Pese a su tensa relación con sus hijos, el marido de Isabel II siempre había mostrado un trato especial con sus nietos y los niños en general, especialmente en situaciones complicadas.