Muy crítico con que la salud mental “se utilice políticamente”, el presidente de la Asociación Gallega de Psiquiatría, José Ramón Silveira, lamenta que se “trivialice” con un tema “tan preocupante” como los suicidios en el Congreso de los Diputados –en alusión a la petición de Íñigo Errejón de dotar a la sanidad pública de más psicólogos y la respuesta de un diputado del PP de que ‘fuese al médico’– y tiene claro que “la solución” a lo que sigue siendo la primera causa de muerte externa en España –por delante incluso de los accidentes de tráfico– no pasa solo “por dotar a la Atención Primaria de más psicólogos”. Para este especialista, que reconoce que reducir el número de suicidios, no es fácil, la solución pasa por más recursos en los servicios de Psiquiatría, pero también por “el desarrollo de medidas sociales que apoyen el trabajo de los médicos”.

“El 90% de los suicidios están relacionados con una enfermedad mental, pero solo el 60% de los fallecidos por suicidio avisan o tienen antecedentes de este tipo. En el resto, influyen otros factores”, explica el también psiquiatra del Hospital de A Coruña. “Aunque es cierto que una persona que sufre esquizofrenia y esta siendo mal tratada o que abandona el tratamiento puede suicidarse, creo que no han sido los casos que han modificado la estadística del confinamiento, peo sí son sobre los que se puede actuar más directamente por nuestra parte, aunque no sean la mayoría”, indica Silveira, quien reconoce que uno de los problemas que de forma más habitual ven en consulta, los trastornos adaptativos reactivos, son los que en con cierta frecuencia acaban con muertes autoinflingidas y los que han podido disminuir durante este periodo de confinamiento.

“Son personas que tienen problemas en su entorno, especialmente el laboral, que no ven salida a su solución, que se sienten atrapados en una situación vital relacionada con la hipoteca, con sus hijos, con el trabajo”, sostiene Silveira, quien asegura que el modo y el ritmo de vida actual favorece la aparición de este trastorno.

Precisamente, ese estilo de vida y un cambio en los valores y los hábitos es lo que hace, según asegura este especialista y confirman, sostiene, varios informes, que sea tan complicado que baje el número de personas con problemas de salud mental y también los suicidios. Silveira explica cómo en Australia, por ejemplo, multiplicaron los recursos en atención a la salud mental y no solo no frenaron las muertes provocadas sino que siguió un elevado número de personas con estrés psíquico y se dispararon las incapacidades laborales por este motivo. Y lo mismo ocurrió en Reino Unido, pese a dotar a la sanidad de más psicólogos.

Para este psiquiatra gallego el problema hay que atajarlo desde diferentes ámbitos. Por una parte, con más recursos a la atención de trastornos mentales graves en la sanidad. “No dudo que haya que contar con más psicólogos, pero si hacen falta psicólogos, también psiquiatras porque nosotros podemos hacer terapia y tratar y abordamos desde trastornos menores a graves”, indica este doctor.

Y unidos a los recursos, reclama “medidas sociales” de apoyo a los ciudadanos por parte de las administraciones. Pone el ejemplo de lo que sucede en Holanda con quienes regresan de una baja por un problema de salud mental: “Allí hay bajas parciales, se regresa solo unas horas. Aquí o se está de baja o al volver hay que hacer las ocho horas desde que empiezas y esto no tiene sentido ni es favorable para patologías en relación con estrés. Habría que flexibilizar las posibilidades a estos pacientes”.