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La mascarilla vuelve a ser un lío: ¿prevalece la norma gallega o la estatal?

Un hombre practica deporte con la mascarilla puesta en Castrelos

Un hombre practica deporte con la mascarilla puesta en Castrelos Marta G. Brea

Contra todo pronóstico, la mascarilla ha vuelto a protagonizar la actualidad pandémica, después de la polémica sobre si era o no adecuado llevarla durante los primeros compases de la epidemia. Cuando el uso del cubrebocas lleva meses asentado entre la población, la aprobación de una nueva vieja ley en el Congreso de los Diputados con indicaciones sobre cuándo hay que llevarlo puesto ha generado más confusión. Tanta que ni las autoridades sanitarias saben bien qué norma deben de hacer cumplir, si la que se acaba de publicar en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y que ha entrado en vigor hoy mismo o las que fueron desarrollando las comunidades.

Son dos las discrepancias fundamentales entre la legislación estatal y la gallega: la utilización en las playas y al hacer deporte y, curiosamente, una norma es más dura en una materia y más laxa en la otra, y viceversa. De acuerdo con una interpretación literal del texto que ayer recibió el visto bueno de la Cámara baja, la mascarilla es obligatoria en todo momento en los arenales, mientras que la normativa gallega marca dos diferencias al respecto: se puede quitar mientras se toma el sol y para ir a bañarse --no así para pasear-- y volver a la toalla. En cuanto a la actividad deportiva, la ley española exime del protector cuando se practica al aire libre de manera individual --el running o el ciclismo son los ejemplos paradigmáticos--; la Xunta, cuando a la vuelta de las Navidades endureció las restricciones para contener la tercera ola, eliminó esa excepción.

Fuentes de la Consellería de Sanidade han explicado esta mañana que están analizando a nivel jurídico la confusa situación generada. Hoy se celebra el Consejo Interterritorial de Salud, en el que el Ministerio de Sanidad y las comunidades abordarán la evolución de la epidemia, y allí la Xunta espera recibir aclaraciones al respecto.

El conselleiro, por su parte, se ha mostrado contrariado esta mañana cuando fue preguntado al respecto de una ley que ha calificado de "extemporánea". Ha afirmado que tendrán que "ajustar" y "adaptar" en los próximos días ambas normas, un asunto que están abordando con los servicios jurídicos de su gabinete. "Nuestra normativa, que desarrollamos con las recomendaciones del comité clínico, funcionó bien, es bastante lógica", ha defendido.

Disconformidad de los expertos

Varios expertos mostraron en sus redes sociales su disconformidad con otro de los aspectos de la nueva norma, que, con la evidencia acumulada a lo largo de la pandemia, es más dura en exteriores que en interiores. Entre ellos José Luis Jiménez, catedrático de Química de la Universidad de Colorado (EE UU) y autoridad mundial en aerosoles, que calificó de “grave error” el hecho de que la ley “no obliga a llevar mascarillas en aire compartido por no convivientes. En todo momento, aunque se pueda guardar distancia”. Argumenta que la medida promulgada por el Gobierno “es útil en una ciudad con mucha gente, una terraza, etc. Pero no tan útil en la playa o el campo si se guarda mucha distancia. Lo peor es que la normas ilógicas generan más confusión y resistencia”, lamenta el científico.

En parecidos términos se expresaron la médico Mónica Lalanda y el biólogo Roberto Hernán, para quien esta obligación de llevar mascarilla siempre en exteriores, independientemente de la distancia, es una “medida contraproducente” que hace “bajar la guardia y descuidar su uso en interiores” y “un fiel reflejo de la torpeza de nuestros gobernantes”.

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