Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Marta Robles: “De no haber sido La Católica, la reina Isabel hubiera sido feminista”

La periodista y escritora habló en una conferencia vía ‘streaming’ del Club FARO sobre su libro “Pasiones carnales. Los amores de los reyes que cambiaron la Historia de España”

Marta Robles e Iria Carregal, durante la charla.

Marta Robles e Iria Carregal, durante la charla.

“De no haber sido católica, la reina Isabel hubiera sido feminista. Era preparada, culta y decía que cualquier mujer tenía capacidad para gobernar. Además se quejaba de los escarceos que tenía su marido con sus amantes en lugar de aguantar, como hicieron la mayoría de las reinas que sabían que sus esposos les iban a ser infieles”. Esta es una de las manifestaciones que realizó ayer la periodista y escritora Marta Robles en la charla-coloquio vía streaming encuadrada dentro de la programación del CLUB FARO DE VIGO, en un acto en el que respondió a las preguntas que le realizó la periodista Iria Carregal y el público sobre su libro “Pasiones carnales. Los amores de los reyes que cambiaron la Historia de España” (Espasa).

En su última obra, Marta Robles recorre 12 siglos de historia, desde el rey Rodrigo a Alfonso XII, seleccionando algunos monarcas cuya “trastienda” narra en 24 capítulos. “Son las pasiones de los poderosos a lo largo de la historia de la humanidad las que han hecho que estemos donde estamos. Pasiones que no se corresponden solo con el sexo, sino también con el amor, el odio, la traición, la venganza y hasta el asesinato”, aclaró Robles.

Partiendo de la base de que la Historia se ha escrito en base a la desigualdad de géneros y que uno de los principales papeles de las mujeres en la monarquía era asegurar la sucesión, la escritora aseguró que “muchas mujeres han sabido aprovechar y han tenido su ámbito de poder, aunque fueran silenciadas”. En la labor de investigación y documentación llevada a cabo para escribir “Pasiones carnales”, Marta Robles ha podido constatar que “a lo largo de la historia ha habido mujeres malas, buenas y regulares, del mismo modo que los hombres. Esa es la igualdad”.

Entre las historias de monarcas que más apasionantes le han parecido, Robles citó la del último rey visigodo, Rodrigo, al cual su mayor aliado en el norte de África le envía a la corte a su hija Florinda, de quien se obsesiona y acaba violando. El padre de la chica, Pedro I El Cruel, en venganza, pacta con los Omeya. “Puede decirse que la incontinencia sexual de Rodrigo abrió la puerta a la invasión musulmana de España”, afirmó Marta Robles.

  • “Hasta que pasen unos años no sabremos valorar la figura del Rey Emérito, con sus luces y sombras”

    Marta Robles

Otra pasión que cambió la corte fue la protagonizada por Alfonso El Bravo y su reina mora, la concubina Zaída que acabó accediendo al trono con el nombre de Isabel como cuarta esposa del monarca, la más amada por él.

“Nos llama la atención que los reyes se enamoren. Una circunstancia del poder es que quien lo ostenta decide darse privilegios y recompensas sexuales que los que están por debajo conceden; es la erótica del poder”, expuso Marta Robles, quien puso como ejemplo de historia de amor la protagonizada por Alfonso XI y Leonor de Guzmán, quienes fueron amantes durante 23 años, hasta la muerte de él en brazos de ella.

“La de Borbón no ha sido la dinastía más promiscua; Carlos III fue absolutamente fiel a su esposa”

decoration

“Isabel de Portugal, su hija Isabel la Católica y su nieta Juana la Loca fueron una saga de celosas”, comentó la escritora, quien confesó “llevar mal” el sobrenombre que le dieron a esta última. “El tarado era su marido. Ella estaba enamorada y fue maltratada por tres hombres: su padre, su esposo y su hijo. Puso su prioridad en su amor por los tres y pasó su vida recluida”. Sobre Fernando el Católico, Robles dijo que “se puede decir, con perdón, que murió de varios polvos”. Y es que su segunda esposa, Germana de Foix, empeñada en darle un heredero, le administraba cantaridina, la “viagra medieval”, con efectos fatales sobre el organismo. Atendiendo a la solicitud de su abuelo de cuidar a su viuda, Carlos I “se hizo cargo de ella y acabaron teniendo juntos una hija a la que metieron en un monasterio”.

Como monarcas más adictos al sexo, Robles citó a Felipe IV y a Alfonso XIII, si bien negó que los borbones hayan sido la dinastía más promiscua. “Carlos III, el mejor rey para buena parte de los españoles, fue absolutamente fiel su esposa”, comentó Robles, quien dijo que decidió acabar el libro en Alfonso XIII por una cuestión de tener perspectiva histórica para poder analizar a los personajes. “Hasta que pasen unos años no sabremos valorar la figura del Rey Emérito, con sus luces y sus sombras”, manifestó.

Secretos de alcoba: violaciones, onanismo, adicción al sexo y películas porno

La entrada de los musulmanes en la Hispania visigoda, ayudados por don Julián, pudo deberse a una venganza de éste por la violación de su hija a manos del rey don Rodrigo. El apodo de El Casto atribuido a Alfonso II podría responder a una orientación sexual del monarca distinta a la que se esperaba de un rey viril. Las correrías sexuales de Alfonso XIII, que encargaba producir películas pornográficas en Barcelona, hacen imposible saber el número de hijos bastardos que tuvo. En los 24 capítulos de su libro “Pasiones carnales”, Marta Robles desvela muchos secretos de alcoba.

Algunos monarcas inmaculados también tenían cara B. Es el caso de Alfonso X El Sabio, cuya simpatía por las juglaresas le llevaba a compartir buena parte de su tiempo con ellas. Otros protagonizaron bellas historias de amor. Fue el caso de Alfonso VI, que se enamoró de una concubina musulmana conversa llamada Zaída, a la que convirtió en su cuarta esposa y subió al trono con el nombre de Isabel. Otra concubina que vivió como una reina fue Leonor de Guzmán, amante de Alfonso XI durante 23 años y asesinada por encargo de la reina María de Portugal cuando murió su protector.

En la lista de reyes adictos al sexo destaca Felipe IV, que acababa metiendo en un convento a sus amantes, y entre los obsesionados con él, Felipe V, a quien las relaciones a diario con sus dos esposas no le bastaban y tenía que recurrir al onanismo para satisfacer su voraz apetito sexual.

Compartir el artículo

stats