Galicia respira aliviada después de un inicio de año muy duro, con el COVID-19 batiendo todos sus techos históricos en una tercera ola mucho más voraz que las anteriores. Tras un mes de durísimas restricciones para frenar el repunte del virus tras las fiestas navideñas, la comunidad toma aire con todos los indicadores epidemiológicos a la baja y la relajación de las limitaciones a partir del viernes.

Este alivio se ha notado especialmente en los hospitales, cuyos índices retroceden prácticamente un mes. Los datos aportados por el Sergas este miércoles reflejan un notable descenso de los ingresados desde ayer, con 59 pacientes menos hasta los 634. De ellos, 133 (-13) están en la UCI y 501 (-46) en planta. El área de A Coruña es la que más internados notifica, con 143 contagiados estables y 42 críticos. Tras ella se sitúan Santiago, con 70 en unidades convencionales y 18 en críticos; y Vigo, con 55 en planta y 21 graves. En situación opuesta está Lugo, la más descongestionada, con 37 enfermos estables y 16 en UCI.

La curva de los casos activos vuelve a bajar hasta los 7.292 (-456). Un descenso que continúa siendo generalizado en todas las áreas, con cinco de ellas por debajo del millar: A Coruña, 2.351; Vigo, 1.127; Pontevedra, 908; Santiago, 807; Ferrol, 767; Lugo, 748; y Ourense, 509.

Los nuevos contagios se mantienen a raya, con 279 en las últimas horas. Las 6.473 PCR efectuadas en las últimas 24 horas arrojaron 223 positivos, dando muestras de la contención lograda por las estrictas limitaciones.

La radiografía del COVID-19 en Galicia -a unas jornadas de iniciar una nueva fase de la escalada- muestra una situación de lo más estable, con un desplome continuado de casos activos desde el pico de la pandemia. Sin embargo, esta caída no ha sido tan contundente en las ucis que, con 133 pacientes, aún revelan una alta ocupación de camas.

Desde el pasado mes de marzo el coronavirus ha afectado a 111.446 personas en la comunidad, de las que 101.975 han superado la infección y otras 2.196 han fallecido.