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¿Nos casamos o volvemos a posponer?

Imagen de una boda celebrada en 2020, con medidas restrictivas debido a la pandemia. | // A. SANTERVÁS

En 2020, con la irrupción del coronavirus en el mes de marzo y tras un duro confinamiento, se celebraron el 20% de las bodas que estaban previstas para ese verano. La inmensa mayoría de parejas prefirió posponer su boda para 2021, pensando que todo estaría mucho mejor y la pandemia quedaría ya un pocos lejos. En estos momentos, febrero de 2021 y en plena tercera ola COVID y fuertes restricciones, muchos novios y novias siguen con dudas sobre la fecha de su futuro enlace. ¿Podremos casarnos este año?

De momento las celebraciones se limitan a personas convivientes

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Con las actuales restricciones se permiten ceremonias nupciales y celebraciones religiosas o civiles con el aforo muy reducido y a las celebraciones que puedan tener lugar solo acudirían personas convivientes. Fuentes del sector y parejas consultadas que tienen prevista la boda para esta primavera-verano confían en que la situación mejore y poder celebrar sus enlaces. “El año pasado hubo bodas y resultaron estupendas, con todas las medidas necesarias, claro. Este año todos estamos ya más acostumbrados a esta situación, más familiarizados con mascarillas, tema de distancias y eso. Jugamos mucho con los espacios al aire libre, con separación, y muchas parejas ya no quieren esperar un año más porque tampoco les tiene sentido”, expresa Mariqui González, del Pazo de Cea.

Coinciden en que todavía es pronto para poder prever cómo estará la situación en abril, por ejemplo, y apuntan que lo principal es: “superar el momento difícil actual”. Por otra parte, las fechas están anotadas para primavera-verano en el calendario y los futuros contrayentes necesitan planear.

"Nosotros nos vamos a casar, no queremos esperar un año más", apuntan Lucía y Adán

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“Nosotros nos vamos a casar, sea como sea. Nos adaptaremos pero ya no queremos esperar un año más”, cuentan Adán y Lucía, que el año pasado pospusieron su enlace por la situación COVID y este año están dispuestos a adaptarse a las condiciones que existan en verano para celebrar el enlace.

Un margen de tiempo

“Yo creo que vamos a poder celebrarlas y así lo hablamos entre todos. Habrá que esperar un poco para definir condiciones, evidentemente, pero la mayoría de parejas que tienen previsto el enlace para este verano quieren casarse”, apunta Ana Santervás, presidenta de Aprogabe (Asociación de Profesionales de Galicia de Bodas y Eventos) y directora de Brun Santervás (fotografía de boda). Apunta también que hay alguna pareja que prefiere pasarla para el próximo año. “Es una cuestión personal, si bien la mayoría de parejas con las que vamos hablando mantienen”, añade Santervás. Indica, además, que la organización de invitados por mesas suele ser entre convivientes.La principal duda de las parejas es la cantidad de invitados que podrán tener. Santervás expresa que los ingredientes principales de una boda no se han perdido, al contrario. Se mantienen e incluso se intensifican: “la emoción y la diversión”.

Empresas que se dedican a planificar bodas y eventos prevén que a partir de mayo se podrán celebrar bodas, cumpliendo unas normas pero “sin problema”. Indican también en el sector que quizás permita prolongar más las fechas de los enlaces, hacia septiembre, octubre, noviembre... meses con menor afluencia en ejercicios pre-COVID. También se percibe una tendencia a optar por bodas de día, al aire libre y en exterior. Y las invitaciones vía digital, en lugar de entregarlas en mano.

Dudas cuando hay invitados extranjeros

Cuando el enlace implica un cambio de país o los invitados proceden de sitios distintos se disparan las dudas para las parejas con fecha de boda para este verano. En este caso aumentan las variables que hay que tener en cuenta: no solo la situación y las restricciones de un lugar sino de todos los lugares de los que proceden los invitados, así como las condiciones para viajar, etc... Ánxela Carballada es de Teo y vive con su pareja en Holanda desde hace seis años. Tenían la boda preparada para agosto del año pasado y, finalmente, la cancelaron porque la situación era muy complicada. Este año quieren celebrarla, aunque todavía no saben si será posible. Un año más no tendría sentido, según palabras de Carballada. Sabe que no será fácil y al estar prevista en Galicia parte de los invitados son o están en Holanda y tendrían que viajar. De ahí que tengan todavía muchas dudas de cómo va a ser y si va a poder ser.

Diseñar un plan B: una mini boda sencilla

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En principio prevén unos 130 invitados, con opción a reducir. Comenta que si la boda no puede celebrarse por una cuestión de restricciones diseñarán un plan B: un encuentro más sencillo, sin mucho aforo. De todos modos, confían en que pueda ser similar a la soñada inicialmente.

Lucía Francisco y Adán Formigo, durante un paseo en uno de sus días libres. | // FDV

“Queremos la boda este año, aunque sea con menos invitados”

“Queremos que sea este año, siempre que la situación en verano nos lo permita, evidentemente. Pero tenemos la fecha prevista para el mes de agosto y en principio la mantenemos. En ningún momento hemos pensado pasarla a 2022. Hay que esperar a que pase este duro momento, claro, para que muchas cosas se retomen. Pero confiamos en que nuestra boda pueda ser en verano, sí”, expresan Lucía Francisco y Adán Formigo, una pareja de Beade (Ourense) que tenía prevista su boda para agosto de 2020. No pudo ser.

El COVID paralizó muchos planes, entre ellos celebraciones y eventos. Cambiaron las prioridades y el verano pasado la ciudadanía todavía no estaba familiarizada con las medidas que, poco a poco, hemos ido asimilando. Por ello, a estas alturas, pensar en una boda o en una posible fiesta con mascarilla, gel y distancias ya no es tan raro. La ceremonia será en Beade y la celebración en O Porriño. “Queremos celebrarla aunque tengamos que reducir número de invitados”, apuntan. En su caso parece inevitable: tienen 280 invitados. “Todavía no hablamos con el restaurante porque es pronto pero bueno, ya estamos pensando que tendremos que reducir a unos 140 o 150 por lo menos”, comenta esta joven pareja de 25 años, Lucía, y masajista-esteticista de profesión, y Adán, de 32 años, carretillero en automoción. Consideran que en agosto “habrá mucha gente vacunada”, aunque saben que el tema mascarilla y gel será inevitable.

"Posponer no tendría sentido. Necesitamos avanzar. Esto ha pasado y hay que asumirlo", apuntan

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“Posponer a 2022 no tendría sentido. Ha pasado esto, pues es así. Pero un año más... perderíamos la emoción. Además tenemos la sensación de que no arrancamos, en otros aspectos de nuestras vidas, quiero decir”, expresa Lucía. “Yo ya tengo vestido. No me lo entregaron. El procedimiento sería el mismo, las pruebas de vestido finales. Además, al no celebrarse casi bodas el año pasado se mantienen las tendencias y colecciones. Y Adán aún no tiene traje”, añade.

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