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Los primeros universitarios con el collar anticovid: "Es un alivio, pero mejor la evaluación online"

Exámenes presenciales con chip anticovid en Gijón JUAN PLAZA

Exámenes presenciales con chip anticovid en Gijón JUAN PLAZA

Doscientos universitarios se examinaron ayer por primera vez equipados con un sistema inteligente capaz de controlar dónde, con quién y durante cuánto tiempo han estado durante la celebración de la prueba: un “chip” diseñado por la fusión de las empresas Red Táctica y ADN Mobile bajo el nombre de “Cercadti”. El objetivo es que, en el caso de que uno de ellos dé positivo por COVID-19 en los próximos días, las autoridades sanitarias tengan en su poder un mapa certero de contactos estrechos en un periodo de tiempo determinado, y con ello se agilice el aislamiento de posibles nuevos infectados en pleno azote de la tercera ola de la pandemia en Asturias.

Los chavales son alumnos de la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales “Jovellanos” y realizaron el examen presencial de la asignatura de Contabilidad en las instalaciones de “La Nave” de la Laboral. La mayoría recelaban de la necesidad de hacer una prueba escrita presencial después de haber estado con clases online desde inicio de curso. Pero creen que el dispositivo con el que se examinaron, entregado en riguroso orden y vinculado a sus DNI, “al menos va a ser una buena manera para tener un control en el caso de que haya algún positivo entre profesores o alumnos”. “Que sepan quién ha estado más en contacto es una buena idea”, resumía Alejandra Corrochano , preocupada por tener que retomar la presencialidad.

Cuestionan las medidas de seguridad

Como Alejandra, Inés Amandi expresaba su malestar. “Nos obligan a venir a hacer exámenes y no hay distancia de seguridad mientras esperamos. Por mucho que digan que dentro se mantiene, también tenemos que estar fuera esperando y es un riesgo”, indicaba. De ahí que a los alumnos les parezca “muy importante” que “haya alguna medida por si alguien coge el virus”, como es el caso del chip. Amandi indicaba que los exámenes presenciales “son más fiables”. Aunque cree “un poco injusto tener que dar clases online”. “No te enteras de la misma manera que presencialmente”, añadía. “Además, luego tienes que venir a hacer el examen entre mucha gente, el miedo que tenemos es llevar algo a casa”, remataba.

Inés Puerto, por su parte, considera que “es una vergüenza que nos hagan los exámenes presenciales”. “La situación en Asturias es muy mala ahora mismo y si se pudieron hacer en otras convocatorias, no veo por qué ahora no”, criticaba. “Aunque haya medidas, aquí hay mucha gente, no hay grupos de cuatro personas, somos muchos para hacer cola y para salir. Se podría haber hecho mejor, cuando además Gijón está en riesgo extremo y a la vuelta de exámenes las clases volverán a ser online”, apostillaba Laura Alonso.

Los collares con el chip apilados a la entrada de la sala donde se hizo el examen. /

Los dispositivos que ayer se usaron como prueba piloto en el examen son capaces de rastrear, medir distancias y tiempos de contacto y, por lo tanto, de ofrecer información certera a los rastreadores a la hora de localizar a las personas que hayan estado en contacto estrecho con quienes hayan dado positivo. Con ello, se acortan tiempos y se facilita la labor más allá de los datos que puedan aportar los propios afectados, además de cumplir de una forma eficaz con la protección de datos. “Se trata de un registro anónimo, vinculado sólo al DNI de la persona que lo haya portado en ese momento, y que sólo conocerán las autoridades sanitarias en el caso de ser necesario”, explicaban David Martínez y José Luis Suárez, impulsores del proyecto “Cercadti”.

Son capaces de rastrear, medir distancias y tiempos de contacto y, por lo tanto, de ofrecer información certera a los rastreadores

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Los dispositivos que ayer se usaron como prueba piloto en el examen son capaces de rastrear, medir distancias y tiempos de contacto y, por lo tanto, de ofrecer información certera a los rastreadores a la hora de localizar a las personas que hayan estado en contacto estrecho con quienes hayan dado positivo. Con ello, se acortan tiempos y se facilita la labor más allá de los datos que puedan aportar los propios afectados, además de cumplir de una forma eficaz con la protección de datos. “Se trata de un registro anónimo, vinculado sólo al DNI de la persona que lo haya portado en ese momento, y que sólo conocerán las autoridades sanitarias en el caso de ser necesario”, explicaban David Martínez y José Luis Suárez, impulsores del proyecto “Cercadti”.

La idea del Cluster Tic es la de exportar este sistema de control de contactos, en primer lugar, a la Milla del Conocimiento “Margarita Salas” de Gijón, y, después, al resto de la ciudad, para convertirla en un referente a la vanguardia de rastreo óptimo de contactos. El dispositivo diseñado por “Cercadti” se perfila como óptimo para otros entornos, como por ejemplo, los locales de hostelería, uno de los sectores más afectados por las acciones restrictivas para el control de pandemia.

“Si se utilizara en los restaurantes se podría ofrecer un plus de seguridad a los clientes, y también podría suceder así en otros espacios como los centros comerciales, en los que se podría conocer en tiempo real datos que atañen incluso a las aglomeraciones puntuales de gente, o para controlar más fácilmente los aforos”, razona el presidente del Clúster, Enrique Jáimez. Una forma ágil de priorizar PCRs y de “aliviar la presión al sistema sanitario”, mientras que “se facilita a los usuarios un extra de seguridad”. Los alumnos de Comercio ya lo saben.

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