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Una pandemia poco embarazosa

El COVID-19 retrasa la decisión de tener hijos: el 74% de menores de 45 años no se lo plantea en 5 años EFuturos padres gallegos que sí siguen adelante: “La vida continúa”

“Quien no se arriesga, no gana. Buscábamos el segundo hijo porque tampoco puedes prolongar más el ciclo... Pese a todo, pandemia incluida, debes de plantearte que la vida (también) pasa”, reflexiona la auxiliar de enfermería de Mos, Carmen Cea, embarazada en el segundo trimestre de gestación a sus 33 años que decidió, pese a cuarentenas y confinamientos, seguir adelante con su proyecto de maternidad con su pareja, Abraham.

Tras su embarazo en plena pandemia, el destino le dio (otra) sorpresa. Pero esta vez, desagradable. En vez del predictor, fue una PCR la que dio positivo. A pesar de todas las precauciones, esta trabajadora de una residencia de mayores, se contagió cuando el coronavirus llamó a las puertas del centro. Afortunadamente el feto –entonces de cuatro meses– no resultó contagiado. Más ecografías más continuas y seguimiento médico lo cercioraron y a hora, tras superar el COVID- 19 su gestación “está siendo normal”.

“Pasé COVID embarazada de 4 meses, fue un susto pero no afectó al feto”

Carmen Cea - Madre gestante, sufrió COVID-19

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Carmen Cea junto a su hijo, Breixo

Toda la familia pasó la enfermedad, pero cada uno tuvo síntomas distintos. “Tuve pérdida de gusto y olfato, además de tos persistente”, explica ella. Síntomas de los que aún no se ha librado casi un mes y medio más tarde. Su hijo de 5 años, Breixo, fue asintomático. Y Abraham tuvo fiebre cuatro días. Con todo, pasaron una cuarentena de 21 días y estuvieron aislados. “Fue un susto. Es cierto. Estaba un poco preocupada, sobre todo porque aún no estaba claro hasta qué punto podría tener consecuencias en el feto”, explica Carmen. Aunque forma parte de los profesionales prioritarios para recibir la vacuna, no ha podido ponérsela por estar embaraza. Por eso, llama a la responsabilidad: “Nunca pasa nada... hasta que pasa”, advierte.

En plena pandemia, también, supieron que serían padres Anair Rodríguez y Yerai Fontán, vigueses de 39 y 35 años, que esperan su primera hija. “No fue programado, pero sí deseado”, reflexionan decididos, “y seguimos adelante”.

Su caso, como el de Carmen Cea, es una ‘rareza’, opuesta a la tendencia. La pandemia ha retrasado la decisión de tener hijos en España pues ha disminuido el porcentaje de personas (menores de 45 años) que se plantean como prioridad formar una familia en un horizonte de 5 años y que han pasado de un 40% en 2019 a un 26,3% en 2020. Así, casi un 74% no se lo plantea como prioridad, según uno de los primeros estudios realizados, el “Barómetro de las Familias de The Family Watch” –a falta de las estadísticas de natalidad que lo confirmen–.

“El embarazo nos pilló en junio y parecía que había pasado... la primera ola”

Yerai Fontán y Anair Rodríguez - Futuros padres, esperan su primera hija en abril

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Anair y Yerai

Anair y Yerai decidieron dar un paso a pesar de tratarse de un embarazo condenado a ser poco convencional, entre mascarillas, citas médicas telefónicas... y restricciones. “A nivel sanitario, no nos orientaron sobre protocolos distintos a causa del COVID-19”, afirman. De hecho, la futura mamá contrajo toxoplamosis en el primer trimestre de embarazo, pero sin afectación al feto. “De tanto extremar las medidas de prevención fuera de casa, quizás me descuidé aquí dentro”, explica por una enfermedad provocada por un parásito y que contagian en gran medida los gatos. “La noticia del embarazo nos pilló en junio, cuando parecía que la primera ola se había superado”, explica Anair. Realmente, no creyeron que la situación se recrudecería. “Ahora te asusta más, porque lo ves más cerca, ya tienes amigos o conocidos contagiados”, añade Yerai. La incertidumbre laboral es otro de los interrogantes que les preocupa, a pesar de contar con empleo ambos. “En junio ya nos pusimos en modo ahorro, por lo que pueda pasar”, reconocen.

¿En qué afectará a la futura bebé? “Quizás los primeros meses no le afecte mucho, pero a medio plazo sí, porque tendrá que estar más en casa y tener menos relación con niños de su edad, como es lógico en esta época. Será hija única, vecina y nieta única...”, explican los futuros padres. De momento. La pequeña, cuya fecha prevista de llegada al mundo es el 11 de abril, quizás no reciba tantas visitas al hospital ni ‘circule’ de colo en colo, pero habrá vivido una gran aventura... antes de nacer.

Siguiendo con los datos, si el año pasado un 40% de la población menor de 45 años deseaba tener hijos en un horizonte de 5 años, este porcentaje disminuye a un 26%”, aseguró la directora de Investigación de GAD3, Sara Morais. El estudio se realizó a través de encuestas en hogares de todo el país realizadas a mediados de diciembre de 2020. Y desvela que formar una familia sigue a la cola de las prioridades de los adultos de hasta 45 años. Además, el 85% de los encuestados considera que en la actualidad existen mayores dificultades para formar una familia. “A raíz de la pandemia, los índices de natalidad pueden verse disminuidos por la precariedad económica, aunque puede que haya un repunte posterior, en el medio plazo”, añadiendo que “esta crisis demográfica unida a la crisis sanitaria y económica no augura cambios para próximos años”.

La historia ayuda a la predicción: La fecundidad también disminuyó después del brote del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) de 2003 en Hong Kong y del huracán Katrina en EE UU en 2005, pero se recuperó poco después. La epidemia de gripe de 1918 dio lugar a una caída en los nacimientos al año siguiente, pero las tasas de natalidad volvieron a aumentar en 1920. Los bebés simplemente llegarían más tarde.

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