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Supercontagiadores en la cresta de la tercera ola

Supercontagiadores

La mayoría de la población está concienciada y respeta las normas para evitar los contagios, pero basta que un bajo porcentaje de la población no lo haga para impulsar la epidemia. Los expertos coinciden en la importancia que tienen los “supercontagiadores” en la propagación del coronavirus SARS-CoV-2. Generalmente son casos con una alta carga viral y que se comportan como “mariposas sociales”, estableciendo un gran número de contactos estrechos. En esta tercera ola, al haber aumentado la carga viral poblacional, el terreno está aún más abonado para estos supercontagiadores.

Como ha apuntado el científico vasco Gorka Orive y otros especialistas en COVID-19, esta pandemia se rige por el principio matemático de Pareto, también conocido como la regla del 80-20 o ley de los pocos vitales: describe el fenómeno estadístico por el que, en cualquier población que contribuye a un efecto común, es una proporción pequeña la que contribuye a la mayor parte del efecto. Traducido a las leyes del contagio: el 10% de los infectados producen el 80% de los contagios, y el otro 90% solo causa el restante 20% de los nuevos casos. Así lo constató un estudio del Centro de Modelización Matemática de Enfermedades Infecciosas del Reino Unido.

Es contraintuitivo: cuando pensamos en el “árbol” de transmisión de los contagios, imaginamos ramificaciones regulares, en las que un individuo contagia a dos, cada uno de esos sujetos transmite el virus a otras dos personas, y así sucesivamente. Sin embargo, el crecimiento exponencial de este coronavirus, al igual que lo fue el del SARS (2002), es muy irregular. Llevado al ejemplo de los incendios forestales, la mayoría de las chispas se apagan, pero otras propagando el fuego a grandes áreas de bosque.

El número básico de reproducción (R subcero), el número de casos nuevos que genera un caso, es un promedio, no una regla regular. En epidemiología, esta irregularidad se conoce como factor K o número de dispersión. Cuanto más bajo es el número K, menos son los que transmiten la enfermedad a otros. En este virus es muy bajo, de 0.1.

Simón Espinosa

“La mayoría de los casos tienen carga viral baja y no contagian ni a su cónyuge, pero el que la tiene alta, si va a la discoteca o al gimnasio, contagia a todos”, explica el doctor gallego Tomás Camacho, especialista en análisis clínicos, que está preocupado por las altas cargas virales que está viendo últimamente en las PCR. Su laboratorio, el Vithas Lab de Vigo, que trabaja para 20 hospitales españoles, ha constatado en las últimas semanas, además de un aumento de casos, un notable incremento de la carga viral poblacional.

Se sabe por los ciclos de la PCR: cada ciclo amplifica la carga viral, por lo que menos ciclos significan mayor número de partículas víricas en el cuerpo. “Ahora llevamos una media de 18 ciclos, que es una locura. Las cargas virales están aumentando muchísimo”, alerta. Camacho cuenta el caso de una paciente de Almería, con probable variante británica del virus y un resultado de PCR de solo 8 ciclos, lo que implica, según su cálculo, unos 500 millones de partículas víricas. En cambio, un positivo con 35 ciclos de PCR denota una carga viral muy baja. Con esos 35 ciclos el virus está casi inactivado, y probablemente la PCR será negativa en 2 o 3 días.

Afortunadamente, esa paciente de Almería con altísima carga viral respetó la cuarentena, pero si hubiera acudido a una boda, por ejemplo, hubiera sido una “bomba vírica” con piernas. “Hay un percentil de la población que no sigue las normas y siempre será igual, hagas lo que hagas –lamenta Tomás Camacho–. El problema con ese percentil pequeño es el factor K, el factor de difusión”.

El científico gallego, que trabajó en el departamento de Inmunología de la Universidad de Harvard (EE UU), volvió a llevar ayer al Hospital Álvaro Cunqueiro otras cuatro muestras con probable variante británica, asociada a mayor transmisibilidad y carga viral. Sumadas a las del pasado domingo ya son 8, y se trata de casos sin vínculo con el Reino Unido.

Curva ascendente

Independientemente de la influencia mayor o menor de la variante británica, la curva epidémica está en franco ascenso, tanto en Galicia como en el conjunto de España, y no se vislumbra el pico. “Lo peor está por llegar”, advierte en su cuenta de Twitter Alberto Ruano, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago, que ofrece una perspectiva de la situación de Galicia con los datos del pasado lunes: en una semana, los casos activos aumentaron un 61%; los ingresos en planta hospitalaria, un 60%; los ingresos en UCI, un 47%; y las muertes, un 4%. Estos incrementos son muy superiores a los registrados en la semana anterior, del 40%, 19%, 31%, y 2%, datos que el epidemiólogo calificaba ya de “terribles”. Recuerda Ruano que el pico de ocupación hospitalaria de la primera ola se produjo a las tres semanas del inicio del confinamiento.

Mil casos nuevos al día supondrán entre 60 y 70 hospitalizados diarios en unos días

Otro dato que conviene tener en cuenta es que entre el 6 y el 7% de los casos activos acaban hospitalizados, según el análisis del ingeniero informático de la UVigo Daniel González Peña. Galicia lleva 7 días sumando más de 1.000 casos diarios, que supondrán entre 60 y 70 ingresos hospitalarios diarios dentro de unos días. Una auténtica barbaridad. La tercera ola epidémica adquiere envergadura de tsunami.

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